De qué hablamos cuando hablamos de ciudades sostenibles

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Las ciudades apenas ocupan el 3% de la superficie terrestre. Sin embargo, acaparan entre el 60% y el 80% del consumo de energía. También son responsables del 75% de las emisiones de carbono. Estos son algunos datos de la ONU que explican en parte por qué no hacemos más que oír hablar de ciudades sostenibles en los últimos tiempos.

El problema con este tipo de términos de moda es que su uso continuado puede acabar por vaciarlos de significado. Es decir, cada vez más personas perciben que vivir en una ciudad sostenible es algo positivo, pero no saben exactamente qué significa o qué ventajas aporta.

Por eso conviene aclarar de qué hablamos cuando hablamos de ciudades sostenibles y por qué son tan importantes.

¿Qué significa sostenible?

El Diccionario de la Lengua Española define así el adjetivo “sostenible”: “Especialmente en ecología y economía, que se puede mantener durante largo tiempo sin agotar los recursos o causar grave daño al medio ambiente”. Este concepto choca frontalmente con el ritmo de crecimiento de la población mundial y su impacto sobre el planeta. Cada vez somos más, necesitamos más recursos y generamos más residuos.

En 1950 la población mundial era de unos 2.600 millones de personas. A mediados de 2015 llegamos a los 7.300 millones de personas y se estima que alcanzaremos los 9.700 millones en 2030. Un aumento que, según la ONU, tendrá consecuencias importantes para las próximas generaciones.

Somos muchos. Y si no queremos convertirnos en demasiados para el planeta, debemos tomar medidas para limitar nuestro impacto sobre él. A eso se le llama “desarrollo sostenible” desde el año 1987, cuando varios países de la ONU acuñaron el término en el Informe Brundtland. A grandes rasgos, buscaban una manera de satisfacer las necesidades de las generaciones presentes sin comprometer a las futuras. Sabían que imprimimos un ritmo tan alto al planeta que no le damos tiempo a regenerarse.

Los ODS, un paso más allá

La ONU también se dio cuenta de que tenía que marcar unos objetivos si quería aterrizar el desarrollo sostenible desde el plano filosófico al real. Así fue como surgieron en 2016 los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), que proponen la adopción de medidas para acabar con la pobreza, proteger el planeta y garantizar que todas las personas gocen de paz y prosperidad. En ellas se deben implicar gobiernos, el sector privado, la sociedad civil y los ciudadanos.

Desarrollo sostenible en las ciudades

Dentro de los ODS, los espacios urbanos son un objetivo prioritario. De hecho, el ODS número 11 es el de lograr que las ciudades y asentamientos humanos sean inclusivos, seguros, resilientes y sostenibles. Esto se debe al aumento de los procesos de urbanización de forma paralela al incremento de la población mundial. Hoy, más de la mitad de la población mundial vive en zonas urbanas y, en 2050, se prevé que esa cifra aumente hasta los 6.500 millones de personas.

Para la ONU, no se puede lograr un desarrollo sostenible sin transformar radicalmente la forma en que se construyen y administran los espacios urbanos. Por eso, sus ODS se han convertido en el canon que permite evaluar si una ciudad es o no sostenible y, por tanto, si tiene o no futuro.

¿Cómo sabemos si una ciudad es sostenible?

La Red de Soluciones para el Desarrollo Sostenible (SDSN), impulsada por la propia ONU, ayuda a medir el grado de cumplimiento de los 17 ODS en las ciudades. En el caso de España, se han identificado 85 indicadores adaptados al contexto del país. Con esta lista en la mano, se mide la sostenibilidad de cada urbe. Todo cuenta: desde el precio del abastecimiento de agua a los hogares hasta el uso del transporte público, el acceso a un empleo decente, la tasa de población con educación secundaria, las muertes por diabetes o la agricultura ecológica.

Agricultura ecológica en las ciudades sostenibles

En España es Vitoria-Gasteiz la que lidera el cumplimiento de los ODS. Esta ciudad desarrolla desde hace tiempo políticas activas de crecimiento sostenible con resultados notables. Así lo destaca el informe “Los Objetivos de Desarrollo Sostenible en 100 ciudades españolas”, elaborado por la Red Española para el Desarrollo Sostenible (REDS).

En concreto, Vitoria-Gasteiz ha obtenido sus mejores resultados en los objetivos 3 (Salud y bienestar), 6 (Agua limpia y saneamiento), 12 (Producción y consumo responsables), 16 (Paz, justicia e instituciones sólidas) y 17 (Alianzas para lograr los Objetivos). Su compromiso con la cooperación al desarrollo, la adopción de medidas para fortalecer el reciclaje de residuos, la gestión del agua o su Índice de Transparencia Municipal (ITA) del 100% son algunas de las claves que explican por qué Vitoria-Gasteiz se considera la ciudad más sostenible de España.

Las grandes también pueden ser sostenibles

Puede parecer que los ODS solo son viables para las ciudades de un tamaño reducido. Sin embargo, también las grandes urbes implantan sus propias medidas para convertirse en entornos sostenibles. Un ejemplo de esto lo encontramos en Madrid y Barcelona, que se han colado recientemente en el top 30 del Índice sobre Ciudades Sostenibles 2018 elaborado por Arcadis.

Arbolado en ciudad sostenible

Este informe tiene en cuenta tres categorías principales, íntimamente ligadas a los ODS: Personas (movilidad social y calidad de vida), Beneficio (entorno empresarial y desempeño económico) y Planeta (gestión del uso de energía, contaminación y emisiones). Tanto Madrid como Barcelona destacan en las dos primeras.

La sostenibilidad es algo más que un concepto de moda. Es una de las claves principales para el desarrollo de la humanidad y su futuro. Por eso cada vez más ciudades aplican políticas para merecer la etiqueta “sostenible” y conseguirla cuanto antes.

Imágenes / iStock

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