¿Eliges dónde vivir en base al trabajo, o dónde trabajar según donde vives?

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En España, uno de cada dos cambios de ciudad de residencia se acomete en busca de nuevas oportunidades laborales, bien porque ya se tenga la oferta o porque se viaje en su búsqueda, según Anyvan. Además, según el Servicio de Estudios de Redpiso, el 14,7% de sus compradores cambia de vivienda debido a que ha recibido una oferta laboral lejos de su residencia habitual.

Los desplazamientos por trabajo son responsables de buena parte de la movilidad entre viviendas, ciudades y países. Las oportunidades que ofrecen las ciudades densamente pobladas para la mano de obra fueron uno de los motores para el éxodo rural de mitad del siglo pasado, y según la ONU, este motivo sigue vigente. Las ciudades ofrecen trabajo, pero, ¿se elige dónde vivir en base al trabajo, o dónde trabajar según donde se vive? Lo analizamos con datos.

En busca de nuevas oportunidades urbanas

“La gente emigró a las ciudades por su capacidad para proporcionar mayores niveles de bienestar”, resumen los autores Vicente Pinilla y Luis Antonio Sáez, del Centro de Estudios sobre Despoblación y Desarrollo de Áreas Rurales, patrón que se cumple a día de hoy y que está relacionado con factores como “mayores salarios, mayores oportunidades laborales o mejores equipamientos y servicios”.

Según el INE, con cifras de 2019, en las provincias de Soria, Cuenca, Ávila y Teruel ya tenían a menos del 50% de sus nacidos viviendo en la provincia. Se espera que Zamora, Segovia y Palencia sean las siguientes. Es evidente que la población se desplaza para trabajar. Una tendencia al alza que radiografió Sergio del Molino en su exitoso ensayo La España vacía y que, debido a la pandemia, se ha ralentizado.

El mapa interactivo superior muestra la variación poblacional de 1996 a 2015. Regiones como Galicia,  Asturias, Castilla y León, Extremadura o Castilla La Mancha han llegado a perder hasta un 75% de población en dos décadas, un fenómeno que se retroalimenta con cada desplazado debido a los fenómenos de especialización e innovación que ahora veremos.

¿Por qué las ciudades actúan como imán de oportunidades?

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Un metaanálisis publicado en 2017 titulado ‘¿Los trabajos siguen a las personas o las personas siguen a los trabajos?’ trataba de determinar si las ciudades generan trabajo o si, por el contrario, lo atraen. El segundo caso puede considerarse ‘grave’, debido a que las ciudades actuarían como un agujero negro de recursos profesionales. Algunos informes lo llaman ‘metropolización’.

Lo cierto es que se dan ambos escenarios. Aunque en un primer análisis puede parecer que los trabajadores se desplazan para cubrir empleos que ya existen, lo cierto es que el fenómeno de la generación de puestos laborales es más complejo. Tal y como demuestra el estudio de Gerke J. Hoogstra et al., en una primera instancia los trabajadores acuden a las ciudades por trabajos existentes.

En el pasado, esta mano de obra se caracterizó por una baja cualificación y pocos años de estudios reglados, así como por abandonar el sector rural del campo para hacerse hueco en el industrial de la ciudad. En la actualidad, estamos viendo una migración masiva al sector servicios, caracterizada no tanto por una mano de obra poco cualificada, pero sí por trabajos en los que no se requieren estudios.

Tras esta primera ola de trabajadores a puestos existentes, ocurre un fenómeno llamado ‘emergencia’, por el cual aparecen propiedades en las ciudades grandes fruto de la acumulación de trabajadores. Propiedades que no estaban ahí cuando estos estaban dispersos. Es la innovación urbana debido a una elevada densidad poblacional, especialización e intercambio de ideas.

Si este metaanálisis resulta fascinante es porque demuestra que las ciudades grandes atraen trabajadores de fuera y, al tiempo, debido a que estos están ahí, aparecen puestos de trabajo de mucho más valor añadido, mejor calidad de vida y nuevas prestaciones que no podrían darse en entornos dispersos.

¿Quién puede irse a una ciudad?

quien puede irse de una ciudad

Las ciudades no solo actúan como imanes de oportunidades, sino que generan la siguiente iteración de las mismas: mejores salarios, calidad de vida, servicios. Algunos trabajadores migran a las ciudades en busca de los primeros puestos debido a la falta de trabajo en su región, mientras que otros se ven atraídos por los segundos. Pero no todas las personas pueden cambiar de ciudad.

“Las pequeñas y medianas ciudades tienen mucha dificultad para generar tejidos productivos, lo que provoca que sean las regiones emisoras que más jóvenes mandan hacia Madrid”, explicaba Miguel González-Leonardo, investigador del Centre d’Estudis Demogràfics en El Confidencial, donde se mostraba cómo regiones como Madrid ganan 100 000 habitantes al año.

En el mismo informe se destacaba el perfil de los españoles migrantes. Mientras que durante el éxodo rural se habían vaciado los pueblos rurales de trabajadores del campo, en esta ola iniciada en el 2000 quienes están migrando son los profesionales jóvenes (el 65% de los jóvenes de 25 a 39 años tenía titulación universitaria), o de edad media. Lo que se llama “mano de obra cualificada”.

Respondiendo a la pregunta que abre el artículo (¿Eliges dónde vivir en base al trabajo, o dónde trabajar según donde vives?) y sabiendo todo lo anterior, se puede dibujar una línea divisoria entre dos grandes conjuntos de población:

  1. Aquellos con la capacidad económica y de conocimientos para asentarse en una nueva ciudad, capacidad para hipotecarse incluida, que a su vez no disponen de cargas familiares o empresariales.
  2. Aquellas personas con bajos conocimientos técnicos y poco específicos, o que a su vez tengan cargas que les impidan la movilidad, como pueda ser un negocio o el trabajo de la pareja.

El teletrabajo frena la migración a la ciudad

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El coronavirus ha cambiado ligeramente algunas de estas cifras debido a la posibilidad de teletrabajar desde un municipio pequeño y ciudades periféricas. Esto ha hecho que la presión por salir de los pueblos de la España vaciada sea algo menor que hace un año, dándose incluso un aumento moderado de la demanda en según qué municipios pequeños.

También ha cambiado levemente la demanda en la periferia de las ciudades grandes. Si Madrid es el máximo exponente de tasa de absorción anual de migrantes españoles, se ha confirmado que municipios como Móstoles, Leganés, Alcorcón o Getafe han aumentado su demanda, según el estudio ‘Influencia de la pandemia en la demanda de vivienda’. Todas son ciudades periféricas.

Eventos similares han ocurrido en las proximidades de Barcelona, Valencia o Málaga. Los trabajadores cualificados siguen desplazándose, aunque, gracias al teletrabajo y a las redes de transporte público de estas zonas, han podido establecerse en lo que se conoce como ciudades de proximidad y en su momento fueron estrictamente ciudades dormitorio.

 

Imágenes | iStock/Julien Viry, iStock/SvetaZi, IR_Stone, Chaay_Tee, GaudiLab

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