¿Están las ciudades españolas preparadas para la bicicleta?

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Durante los últimos meses las bicicletas han ganado adeptos como alternativa para moverse por la ciudad. Tras las restricciones decretadas en nuestro país y sin apenas vehículos a motor por las calles, muchas personas descubrieron las ventajas de desplazarse por su ciudad utilizando este medio de transporte. Pero también se encontraron con que las urbes no siempre están adaptadas a él.

Escasez de infraestructuras

Aunque en nuestro país el número de kilómetros de carril bici disponible ha aumentado en los últimos años, la longitud y acondicionamiento de estas vías está lejos de ciudades del norte de Europa como Ámsterdam o Copenhague. En estas capitales la bicicleta no es solo una alternativa para la movilidad, sino que en la mayoría de los casos es la mejor y única opción para sus habitantes.

En España aún nos queda un largo camino por recorrer para ponernos a su altura, pero ya hay núcleos urbanos que empiezan a apostar fuerte por ello. Durante la pandemia este interés por fomentar el uso de la bicicleta hizo que en Barcelona se sumaran 21 kilómetros más a su red de carriles bici, y en Vitoria se habilitaran ocho kilómetros para mejorar el desplazamiento a varios polígonos industriales. Sin embargo, no se crearon infraestructuras específicas, solo se delimitaron estas vías con pintura sobre un asfalto por el que normalmente circulan los coches.

Grandes urbes y capitales de provincia llevan varios años planteando distintas iniciativas con resultados desiguales. Según una encuesta de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) -completada con los datos de infraestructuras recogidos en colaboración con Datadista– lo primero que llama la atención son las enormes diferencias en el número de kilómetros de carril bici disponibles entre las distintas ciudades, entendiendo como carril bici una vía ciclista protegida y separada del resto del tráfico.

El caso más claro es el de Madrid, donde apenas hay un kilómetro de carril bici por cada 100 km de vía pública abierta al tráfico, mientras que en ciudades como Bilbao, Sevilla, Valencia y Barcelona la ratio es de 15. La encuesta, en la que participaron 4.394 personas, ciclistas y no ciclistas, de diez capitales (Madrid, Barcelona, Valencia, Sevilla, Zaragoza, Málaga, Murcia, Palma, Las Palmas y Bilbao), también arroja otro dato relevante: el 22% de quienes no utilizan la bicicleta en la ciudad lo haría sí hubiera infraestructuras suficientes. Esto incluye una red de vías ciclistas protegidas del tráfico, un servicio público de calidad de alquiler de bicicletas y un sistema de aparcamiento seguro.

Albacete, la más preparada

¿Cuáles serían las urbes españolas mejor preparadas para la movilidad ciclista? De acuerdo con un informe publicado por el portal Holidu con datos previos a la pandemia, la lista está encabezada por Albacete.

En este caso se ha tomado como referencia los metros de carril bici disponibles por habitante, que en la capital albaceteña son 1,10. Los 190 kilómetros de calzada ciclista que la recorren son solo parte de las iniciativas que ponen de manifiesto su apuesta por este tipo de movilidad. La ciudad también es la sede de Ingeteam Service, empresa dedicada al desarrollo de energías renovables que recompensa económicamente a los empleados que van al trabajo en bici.

En el segundo lugar de este ranking se sitúa Vitoria-Gasteiz, con una ratio de 0,59 metros. A sus 145 km de vía ejecutados, en su mayoría gracias al Plan Director de Movilidad Ciclista, se une el hecho de que cualquier punto de la ciudad queda a menos de 250 metros de esta red. Le sigue Castellón, con una ratio de 0,51 y 86 kilómetros de vía ciclista. Por detrás figuran Córdoba (0,41), Alicante (0,40), Burgos (0,34), Murcia (0,32), San Sebastián (0,30), Lleida (0,27) y en el décimo puesto, Valladolid (0,26).

Al comparar estos datos con los del resto de ciudades europeas analizadas en este estudio, es evidente todo lo que aún queda por hacer en las redes de nuestro país. El primer lugar se lo lleva Helsinki, con un total de 1.301 km de carril bici y 2,05 metros por habitantes. De lejos le siguen Estocolmo, con un metro por habitante y un total de 913 km de carril bici; y Ámsterdam, con 858 km de carriles para bicicletas, que ascienden a 0,99 m por habitante.

Aumenta la inversión

El empeño por promover el uso de la bicicleta como medio de transporte urbano es común en todos los países vecinos y se ha acrecentado durante la pandemia. En la Federación Europea de Ciclistas (ECF, por sus siglas en inglés) han creado un rastreador de medidas puestas en marcha estos últimos meses que ya suman 2.323, de las que se han implementado 1.115 con un presupuesto de más de 1.000 millones de euros.

En el momento de escribir este reportaje, en el panel de España figuran las ciudades de Pamplona, Santander, Granada, Valladolid y Barcelona con más de 100 nuevos kilómetros implementados de los más de 200 anunciados.

La percepción que tienen muchos ciudadanos es real: estos meses ha aumentado el uso de la bicicleta en núcleos urbanos. Según Google, entre febrero y junio su servicio Google Maps recibió en todo el mundo un 69% más de solicitudes de rutas en bicicleta. Es precisamente ese repunte el que ha llevado a la tecnológica a introducir nuevas funciones y reforzar este sistema.

En Europa algunos países como Finlandia o Polonia incluso cuadriplicaron las búsquedas, mientras que en Alemania, Austria y Suiza éstas se duplicaron. Los datos hacen pensar que esta tendencia tiene visos de consolidarse en ciudades que necesitan crear espacios para esta nueva forma de movilidad.

Imágenes: iStock/ Marcus Millo, David_Sch, mediamasmedia, william87

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