Cómo entender qué es una ‘smart city’ a través de proyectos reales implantados en ciudades españolas

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El concepto de smart city está asociado a los de ciudad digital y ciudad conectada. A estos se han sumado valores de sostenibilidad y cuidado medioambiental, seguridad o buen gobierno.

La ciudad-estado de Singapur, Yinchuan (China), Songdo (Corea del Sur) o Masdar (Emiratos Árabes Unidos) son algunos de los ejemplos más conocidos de ciudades inteligentes. Sin embargo, en esta ocasión buscamos los proyectos de smart cities españolas, algunos con repercusión mundial.

Portales de participación con premios internacionales

En 2018 la ONU premió al Ayuntamiento de Madrid por su plataforma digital de participación ciudadana. Basada en el software libre Cónsul, los madrileños pueden entrar en Decide Madrid para entablar conversación con otros vecinos y con el propio consistorio.

El buen gobierno se considera pilar clave en las smart cities, y por ello las iniciativas de gobierno abierto son cada vez más frecuentes. Ciudades como Zaragoza, Sevilla, La Coruña o Santa Cruz de Tenerife, por señalar diferentes regiones, ya han implementado este tipo de portales web. Todos en diferentes grados y con proyectos distintos aunque con puntos en común.

Estas diferencias son imprescindibles de cara a la mejora urbana. Así, cuando un ayuntamiento finaliza un piloto, su modelo puede ser exportado a otras ciudades o comparado con otros modos de desarrollo. Es el caso de Málaga, que tras mostrar la efectividad de algunas tecnologías de smart cities, recibió la visita de una delegación del Gobierno Municipal de Shantou (China) en busca de ideas.

El peso de la climatización en la ‘smart city’

Uno de los problemas más urgentes de las ciudades actuales es la contaminación local, con los sistemas de climatización y los vehículos térmicos en el foco. Con respecto a la climatización, en España destacan Soria (2015) y Móstoles (2017), que abanderan los proyectos de district heating: calefacción centralizada para el barrio, que reduce considerablemente el impacto por habitante.

Ciudades como Madrid, que debido a su tamaño agrupa bastantes proyectos de smart city, ya trabajan por eliminar el carbón como fuente de climatización, teniendo al gas natural en el punto de mira de sus actuaciones futuras.

Dentro del Plan A de la calidad del aire observamos también cómo se busca priorizar la electrificación (aerotermia o calefacción por conductos) para priorizar “instalaciones conectadas a redes de suministro que eviten el transporte de combustible y las instalaciones comunitarias”.

oficina compartida

Relacionado con puntos climáticos están los tejados verdes que España busca copiar a Copenhague. En la imagen superior vemos el inventariado de fachadas y terrazas verdes de Madrid del proyecto +Natural. Esta masa verde ayuda a paliar el efecto isla de calor. De hecho, el techo verde más grande de Europa se encuentra en Boadilla del Monte y cuenta con 100.000 m2.

Más espacio para los peatones

Cada vez es mayor el número de ciudades que restringen el tráfico rodado contaminante (o más contaminante) del centro de su ciudad. Se están transformando en smart cities con foco en las emisiones (GEI) de movilidad, como hizo San Sebastián hace unos años. Esta ciudad convirtió su centro en una supermanzana: aumentó el área peatonal del 45% al 74%; redujo el ruido de 66,5 dBA a 61 dBA; y las emisiones de toda la ciudad disminuyeron en un 42% en óxidos de nitrógeno y en un 38% en contaminación por partículas (PM).

Como resultado positivo añadido, los comercios locales incrementaron sus ventas. Esto ya ha ocurrido en otras ciudades peatonalizadas como Nueva York, Boston o Nueva Orleans, pero también en las españolas de Madrid, Valencia, Santiago u Oviedo. Más peatones implica más tiempo frente al escaparate.

Este tipo de medidas inteligentes no solo reducen emisiones o pueden medirse en euros de beneficio para los negocios locales. También hacen la ciudad más amable a colectivos como ancianos, personas con movilidad reducida o niños, al tiempo que se fomenta el transporte público.

Estas medidas suelen compaginarse con otras como la instalación de carriles bici o un aumento de la frecuencia de los trenes. Arriba se puede observar el mapa de los carriles bici de San Sebastián, una ciudad que destaca por su transporte público.

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La electrificación de la ciudad y su consistorio

Otra medida relacionada tanto con la movilidad como con la reducción de GEI es la electrificación de la flota pública. En los últimos años Shenzhen (China) ha destacado por pasar a eléctricos los más de 16.000 autobuses de su ciudad. En España, a mediados de 2018 disponíamos de 61 eléctricos y 42 híbridos enchufables. Hay mucho margen de mejora.

Madrid adquirió 15 autobuses a principios de 2018 y 18 minibuses a finales. Hace unos pocos días hemos podido leer cómo Badajoz compraba otros 15. Es decir, no solo las ciudades grandes están planteando las ciudades inteligentes desde el ángulo de la movilidad.

Al mismo tiempo, servicios como Correos, la Policía Local o los consistorios están dejando de lado la movilidad térmica e invirtiendo en turismos eléctricos. La mayor compra la ha realizado Madrid con 183 vehículos Cero Emisiones y ECO a principios de 2019.

Tecnología para mejorar las ciudades

Aunque los valores medioambientales y de calidad de vida sean uno de sus pilares, las ciudades digitales siguen creciendo y desarrollándose para dar lugar a las smart cities. En esa evolución, la sensorización es el primer paso de cara a tomar decisiones adecuadas para los vecinos.

En este sentido, Santander es la ciudad líder en España con una red de 20.000 sensores. Empezó con el aparcamiento y siguió con la recogida de basuras, puntos de luz, estaciones meteorológicas o paradas de taxi. Ahora, todo forma parte de la misma red operativa.

Algo parecido, pero con apoyo de los vecinos, hace la aplicación Avisos Madrid. El consistorio ha unificado decenas de directorios —desde desperfectos en el pavimento a problemas de movilidad— y los ciudadanos pueden llamar la atención sobre algún incidente, seguirlo, apoyarlo o informar de su cierre.

Cerrando el círculo, la tecnología y la digitalización están facilitando por toda España que las ciudades se transformen, en este último caso fomentando la participación ciudadana y haciendo sus acciones partícipes de las decisiones políticas. Y esto es solo el principio.

 

Imágenes | Willian Justen de Vasconcellos

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