Vivienda social: ¿qué es, cuándo surge y por qué es tan necesaria en España?

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El debate sobre las medidas a implantar para garantizar el acceso de toda la población a la vivienda ha cobrado mayor protagonismo si cabe con el empeoramiento de la situación económica por la crisis sanitaria de la covid-19. Analizamos en Huellas qué podría considerarse vivienda social, cuándo surge la reflexión sobre este concepto y por qué es tan necesaria en España.

¿Qué es la vivienda social?

La vivienda social, también llamada pública, es un tipo de inmueble orientado a facilitar su acceso a distintos colectivos.

En algunos países esta vivienda es propiedad del gobierno, ya sea estatal, regional o municipal, que será el encargado de gestionar el bien y de asignarlo a aquellos que estime vulnerables, con el objetivo de facilitar un acceso a la vivienda que de otro modo sería difícil o no podría darse.

En otros casos, la vivienda social es simplemente un inmueble que tiene limitado el tope máximo de su precio de alquiler, de forma que sea accesible para cualquier persona, sin estar asociado en ningún momento con las propiedades gubernamentales.

Dentro de la vivienda social existen diferencias notables según el país que se analice, no sólo de acuerdo al modelo elegido. De hecho, es frecuente que un mismo país opte por mantener activos varios sistemas en paralelo. Por ejemplo, en España la vivienda protegida (VP) es un tipo de vivienda social, pero incluso dentro de ella hay enormes variaciones.

Conviven, por ejemplo, Viviendas de Protección Oficial (VPO), que en 30 años pasarán a ser titularidad de sus actuales habitantes o herederos sin que estos puedan intercambiar dichos bienes en el libre mercado hasta entonces; con terrenos de titularidad municipal con alquiler accesible en los que los ocupantes no tienen derecho a posesión; y con otros inmuebles de alquiler accesible con derecho a compra.

Si bien el objetivo final suele ser el de proveer de una vivienda económica, existen muchas formas de satisfacer este objetivo. Algunas buscan impactos a largo plazo a través de las generaciones (como es el caso de las VPO), mientras que otras persiguen una solución más inmediata y estable.

¿Cuándo surge la vivienda pública?

Aunque a lo largo de la historia antigua hay registro de viviendas asequibles para empleados, criados, esclavos o ciudadanos libres, no fue hasta los primeros años del siglo XX cuando Holanda publicó la primera Ley de Vivienda (Woningwet), en 1901. Buscaba responder a la falta de alojamiento de una población en aumento que migraba a las ciudades en busca de trabajo.

vivienda social amsterdam

En España tuvimos que esperar unos años, hasta 1911, año de la publicación de la primera Ley de Casas Baratas, aunque prácticamente no hubo beneficiarios. La que sí tuvo más repercusión fue la Ley de Casas Baratas de 1921, orientada a “aquellas personas que por su modesta posición carecen de capital que dedicar a la construcción de su propia vivienda”.

La Segunda Guerra Mundial fue para Centroeuropa una gran impulsora de la vivienda social. Muchas ciudades quedaron arrasadas y se hizo necesaria la reconstrucción de vivienda de forma masiva. Es de esta época de la que datan las políticas de vivienda pública de países como Países Bajos, Alemania o Austria, entre otros.

¿Por qué la vivienda social es tan necesaria?

vivienda social hace falta

Dentro del Artículo 25 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos (1948) se establece que “toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure […] la vivienda”, entre otras comodidades básicas. Un derecho similar se recoge en nuestra Constitución, en su Artículo 47, mencionando el “derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada”. Sin embargo, esto no siempre se cumple.

Personas sin hogar, la punta del iceberg

El INE informó en 2012 que la cifra de personas sin hogar rondaba los 23.000 ciudadanos. Según organizaciones como Cáritas, la cifra ha aumentado y ronda las 40.000 personas. Por desgracia, los mecanismos de la red de alojamiento —servicios de atención a personas sin hogar— apenas son capaces de alojar a la mitad (INE, 2006-2018).

centros de atencion a personas sin hogar

Debido a la incidencia de la pandemia, a finales de 2020 se disparó un 25% la demanda de estas plazas. Por supuesto, estos albergues no sustituyen a un servicio habitacional en el que crear un futuro y disponer de un hogar, sino simplemente de un refugio temporal donde guarecerse unas noches.

Una juventud sin hogar, el reto de acceder a una casa

Las personas sin hogar son la parte más visible y dramática del problema de acceso a la vivienda en España, pero tampoco hay desdeñar otros colectivos. El ejemplo más mediático es el de los jóvenes, que sueñan con comprarse una casa pero no lo tienen fácil.

Desde Sociedad de Tasación reconocían a comienzos de 2020 el principal problema que amenaza al desarrollo del sector inmobiliario, una situación que se mantiene en 2021: incluso los jóvenes solventes con trabajos estables tienen problemas de acceso a la vivienda al carecer de ahorros. Estamos a la cola de Europa en emancipación (así como en vivienda social, como analizamos en el primer artículo). Algunas cifras explican por sí solas por qué.

El 41% de españoles que viven de alquiler destina el 30% de su salario a abonar esta mensualidad, según la Encuesta de Condiciones de Vida (2021) de CCOO.

tasa de sobrecoste de la vivienda social

La gráfica superior, obtenida del portal de datos del Eurostat, muestra el porcentaje de la población que vive en hogares que destinan el 40% de la renta disponible a la vivienda, con datos de 2017. En España, el 8,9%.

Personas con discapacidad, víctimas de violencia…

A medida que se baja dentro del ranking de demandantes de vivienda social (que en España se realiza por Comunidades Autónomas), esta población se fragmenta en otros colectivos tan o más vulnerables que los anteriores. Algunos de ellos son familias en exclusión social, personas no jóvenes que acceden por primera vez a la vivienda, mujeres víctimas de la violencia de género, personas dependientes o con discapacidad, familias numerosas, etc.

Si aquí se habla de colectivos es porque España clasifica así a los demandantes potenciales de vivienda social, a diferencia de otros países. Sin embargo, otros países están acostumbrados a que todo el mundo pueda acceder a la vivienda social, como es el caso de Holanda.

 

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Imágenes | iStock/ilkercelik, Vinícius Henrique Photography, iStock/morgan23

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