Hábitos para transformar tu casa en un espacio más sostenible y, de paso, ahorrar

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Reducir, reciclar y reutilizar. La regla de las tres erres sienta las bases de muchos hábitos que podemos incorporar en nuestras rutinas para ser más respetuosos con el medioambiente y nuestro entorno más cercano. Empezando por nuestro hogar.

Este confinamiento es una buena oportunidad para reflexionar sobre cómo compramos y consumimos y el gasto, tanto económico como medioambiental, que generan nuestras viviendas. Es también un buen momento para empezar a adoptar hábitos más sostenibles y, de paso, ahorrar a final de mes.

Hablamos con tres consumidores para que nos cuenten cómo han conseguido convertir sus hogares en espacios más comprometidos con el medioambiente.

La lista de la compra

“A la hora de cocinar, el principal mandamiento es no tirar nunca nada. Es muy raro que se me estropee algo en la nevera o en la despensa”, explica Juan Fernández, de A Coruña. “En casa planificamos las comidas en un calendario semanal, dejando el fin de semana más libre. En base a eso hacemos la compra y es muy raro que compremos más de lo que necesitamos”.

Y es que, aunque para muchos la base de la sostenibilidad está en el reciclaje, lo cierto es que comienza mucho antes. Comprar únicamente aquello que se va a consumir es fundamental para generar menos residuos y ahorrar en la cesta de la compra.

“Un hábito que tenemos para reducir el número de envases es no coger bolsas en ningún establecimiento. Siempre salimos a la calle con alguna bolsa de tela, aunque en principio no tengamos pensado comprar nada”
Juan Fernández

“Otro hábito que tenemos para reducir el número de envases es no coger bolsas en ningún tipo de establecimiento. Siempre salimos a la calle con alguna bolsa de tela, aunque en principio no tengamos pensado comprar nada”, señala Juan Fernández.

Aunque la cocina es el primer sitio de la casa en el que pensamos a la hora de reducir residuos, lo cierto es que no es el único. Basta con mirar a nuestro alrededor para detectar un montón de objetos de los que podríamos prescindir o cambiar por otros más sostenibles. Por ejemplo, en el cuarto de baño.

Puedes hacer tu casa más sostenible cambiando hábitos en el baño.

“Llevo más de un año utilizando solo champú y jabón sólido, que no tienen envases de plástico, y he empezado también a probar acondicionadores y cremas hidratantes con el mismo formato”, explica María Redondo, de Madrid. “Además, solo compro cepillos de dientes de bambú y respecto a la pasta, hace poco he encontrado una que viene en envase de vidrio y me gusta mucho. Es verdad que estos productos son más caros, pero duran mucho más que los convencionales, por lo que en ocasiones compensa”, añade.

Aliados en el comercio local

Otro hábito que ayuda a reducir el número de residuos (y, a menudo, a ahorrar) es optar por artículos a granel. “Cuando compras garbanzos cocidos de bote, por ejemplo, el mayor peso está en el cristal (cuyo reciclaje es además muy costoso a nivel energético) y el líquido que escurres, y además hay que lavarlos”, explica Marcos Martínez, de Madrid.

“Esto ocurre con mayor o menor impacto en todos los grupos de alimentos. Por eso priorizo la compra a granel, especialmente de grano y semillas, y evito alimentos envueltos en plástico. Además, miro la etiqueta de procedencia, y durante 2020 solo he comprado productos de un radio de 500-600 km que espero poder reducir en 2021”, señala.

“Siempre cocino más de dos o tres platos a la vez para aprovechar el calor residual y usar una mínima cantidad de energía por ración”
Marcos Martínez

En los últimos años, han surgido numerosas iniciativas que facilitan comprar productos frescos que, de otra forma, hubiesen acabado en la basura. “Suelo comprar una vez a la semana a través de aplicaciones como Too good to go y Encantado de comerte. Reservo los lotes de dos fruterías ecológicas y locales y me acerco con mi bolsa a recoger los productos a granel y a precio reducido”. explica María Redondo. Las tardes en las que hace esta compra, cocina y prepara platos para toda la semana.

Hábitos para hacer tu casa más sostenible.

Otra opción, señala Marcos Martínez, es llegar a un acuerdo con los tenderos para que reserven productos que estén a punto de tirar, sin necesidad de utilizar apps. “Yo ahorro, ellos evitan parte de la pérdida económica y ambos ganamos porque se tira menos comida”, resume.

Hábitos para ahorrar en energía

A menudo, los gestos que más se notan a final de mes son aquellos que tienen que ver con el ahorro de energía. En 2018, el gasto medio de los hogares españoles en vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles fue 9.181 euros anuales, según el Instituto Nacional de Estadística. De ahí que muchos intenten dar con la clave que les permita ahorrar en estas partidas.

“Hemos establecido una tarifa con discriminación horaria, con horas más baratas, y me ha ayudado mucho a ser consciente del consumo”, explica Juan Fernández. “En casa no hay aparatos en standby, ni se tienen los ordenadores portátiles siempre enchufados, ni se pone la calefacción sin control”, enumera.

Uno de los lugares en los que es más factible reducir en energía es, de nuevo, la cocina. “A la hora de cocinar siempre preparo más de dos o tres platos a la vez. El objetivo es aprovechar el calor residual de la cocina y usar una mínima cantidad de energía por ración. La diferencia energética entre hacer una ración o seis es ínfima. También congelo mucho y descongelo lentamente, sin microondas”, señala Marcos Martínez.

Otras medidas para ahorrar en energía van más allá de los hábitos y se basan en cambios que podemos introducir en las viviendas. Estos son algunos ejemplos:

  • Optimizar el aislamiento: por ejemplo, con ventanas de doble cristal y rotura del puente térmico.
  • Colocar bombillas de bajo consumo e instalar sistemas de iluminación inteligente.
  • Optar por sistemas de abastecimiento sostenibles, como paneles de energía solar.
  • Instalar termostatos inteligentes y dispositivos de control climático.
  • Cambiar los electrodomésticos por otros de bajo consumo: es buena idea empezar por la nevera.
  • Colocar enchufes inteligentes y sistemas de monitorización de consumo.

Un aprendizaje gradual

Estos son algunos de los cambios que podemos introducir en nuestros hogares para reducir gastos y minimizar el impacto sobre nuestro planeta. Pero lo cierto es que, con un poco de imaginación, podemos dar con muchos más. Marcos Martínez evita comprar libros de tapa dura, con faja o con solapa marcador, y prioriza los eBooks.

María Redondo hace más de un año que solo compra tomates naturales, a granel. Si los necesita de otra forma, los cocina ella misma. Y Juan usa cualquier bolsa o recipiente que tenga vacío como bolsa de basura, con lo que ha reducido bastante el uso de plástico.

“Creo que un estilo de vida más sostenible es también más saludable. Con lo cual me siento mejor, a nivel físico y también mental”
María Redondo

Los tres coinciden: adoptar este tipo de hábitos es gradual. Y fruto de cuestionarse, a menudo, qué pueden hacer para ser más eficientes. “Creo que la concienciación va a más en general. Hay multitud de mensajes que inciden en la importancia de cambiar de hábitos. No solo es Greta Thunberg, mires a donde mires, sientes que tienes que hacer algo”, explica Juan.

Algo en lo que coincide María. “Creo que un estilo de vida más sostenible es también más saludable. Con lo cual me siento mejor, a nivel físico y también mental, porque siento que soy responsable con nuestro planeta. Aunque soy consciente de que siempre podría hacer más por mi parte”.

Además de la responsabilidad, entra en juego el ahorro. Otro motivo más para hacer un repaso a nuestras viviendas durante este confinamiento y empezar una lista de aquellas pequeñas cosas en las que podemos mejorar.

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