¿Pensando en irte de casa? Seis jóvenes nos dan las claves para emanciparse

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El momento de dejar el hogar de los padres para vivir de forma independiente, normalmente en un piso alquilado, está cargado de ilusión, planes y proyectos. Es también el momento de llevarse los primeros sustos con las facturas o la cesta de la compra.

Hablamos con seis jóvenes españoles que se han independizado recientemente para saber qué es lo que más valoran de su nueva situación y qué dificultades han encontrado. Nos dan, también, una serie de consejos para todos aquellos que estén pensando en independizarse y no hayan dado todavía el paso.

Ventajas y desventajas de vivir solo

Ana Barroso se independizó en mayo de 2016 y regresó a casa de sus padres durante diez meses antes de volver a establecerse por su cuenta el año pasado, con 25 años de edad. “Se puede decir que me he independizado dos veces”, explica. La primera vez se mudó a un piso en su pueblo y la segunda a Madrid, para estar más cerca del trabajo.

“El único ‘susto’ que no esperaba fue una factura de luz que se fue de las manos. En el piso en el que viví en 2016 no había calefacción, por lo que empezamos a usar un radiador eléctrico. No conocíamos lo que consumía, así que la factura se disparó hasta más de 200 euros en un solo mes”, cuenta.

En aquellos momentos, Ana cobraba entre 600 y 800 euros al mes y facturas como esta hacían complicado llegar a fin de mes. “No ahorraba nada y cualquier gasto imprevisto me dejaba, por ejemplo, sin dinero para comprar en el supermercado”, explica.

Entre las claves para independizarse está tener en cuenta la relación entre los sueldos y el precio de la vivienda.

Su caso no es poco habitual: de media, los jóvenes españoles dejan el hogar de sus padres a los 29 años. Entre los motivos principales para retrasar tanto este momento están la precariedad laboral y el precio de la vivienda, que hacen difícil independizarse con los primeros sueldos.

Algunos, como Cristina Castro Oteo, no lo hacen hasta tener la seguridad de un contrato indefinido. Este verano se trasladó del chalet donde viven sus padres en Algete a un piso en el centro de Madrid. “Evidentemente la calidad de vida que tenía antes de independizarme era mejor que la de ahora, económicamente hablando. Todo lo que ganaba era única y exclusivamente para mí y ahora tengo muchos más gastos, pero he ganado en otros aspectos”.

Más independencia en menos espacio

La mayoría lo tienen claro: valoran la independencia, aunque implique perder comodidades. “Lo mejor es elegir tus propios horarios y tu estilo de vida”, cuenta Sonia Gómez, madrileña de 27 años que se mudó con dos amigas en mayo de este año. En su caso, pasó de vivir en un piso en una urbanización, con piscina y patios comunes, a uno más pequeño y con menos comodidades.

“Vivir con tus padres es más cómodo y barato”, completa Diego García, que dejó San Sebastián de los Reyes por un piso en Lavapiés (Madrid) a finales de 2018. “La casa en la que vivía con ellos era más grande que la de ahora y no he podido traer algunas cosas como ropa, instrumentos musicales o consolas para no llenar demasiado las habitaciones”.

Otra de las claves para independizarse es tener en cuenta los gastos de la vivienda y la cesta de la compra.

Las principales desventajas que encuentran es ver reducida su capacidad económica y tener que dedicar más tiempo a las tareas del hogar. “No contaba con que se gastaba tanto en la cesta de la compra”, señala Cristina Isabel Hernández, que se mudó (también por segunda vez) este mes de julio con 26 años.

Otros, como Esteban Zamora, confiesan pequeños errores de organización. “Algún día que otro me he quedado sin desayunar en casa porque no había comprado el día anterior la leche o el pan. Pero tarde o temprano creo que lo tendré controlado”. Esteban Zamora se fue de su casa en Churriana (Málaga) con 27 años porque tenía ganas de vivir por su cuenta. Y, aunque tiene menos tiempo libre, no considera que haya perdido en calidad de vida. “Gasto algo más que antes pero todavía me da para disfrutar del ocio y seguir ahorrando”, explica.

Consejos en primera persona

Estudiar bien los ingresos y los gastos, elegir bien el piso y organizarse para llegar a fin de mes. Esto es lo que aconsejan estos seis jóvenes españoles antes de dar el paso y hacer las maletas.

“Recomiendo mudarse con personas que tengan una manera parecida de vivir el día a día, ya que da tranquilidad a la hora de compartir las cosas y los gastos”, comenta Sonia Gómez (27 años).

Cristina Castro Oteo (26 años) es más práctica. “Mi recomendación es ir apuntando en un excel todos los gastos que se tienen cada mes, para ver qué piso puedes permitirte (amueblado o sin amueblar, más grande o más pequeño…). Es importante estudiar muy bien si independizarse va a suponer una ventaja. Si no se está 100% seguro, quizá no sea el momento. No hay que tener ninguna prisa por independizarse”.

Por su parte, Esteban Zamora (27 años) aconseja a quien va a independizarse que no se corte en pedir ayuda a sus conocidos y que se lance a cuando todo esté preparado. «Muebles instalados, las paredes pintadas, el internet contratado… Mudarse una semana antes de que todo esté listo puede ser muy caótico”.

Para Cristina Isabel Hernández (26 años) es importante planificarse. «Se trata de un punto de inflexión en en el que puedes convertir tu estilo de vida en un desastre o mejorar tu salud y tus hábitos. Es muy fácil que ante la falta de tiempo se caiga en la desidia o la dejadez, pero si se plantean bien las cosas, aprender a planificarse no cuesta gran esfuerzo y merece la pena. Hay herramientas como cuentas hucha o de ahorro que ayudan a gestionarse y calendarios que pueden ser útiles para organizar tanto la limpieza como las comidas y que no haya problemas de convivencia”.

Seis jóvenes españoles nos hablan de su experiencia y las claves para independizarse.

Diego García (26 años) pone el énfasis en el dinero. “Es importante contar con un pequeño colchón antes de independizarse, porque es probable que al principio los gastos superen los ingresos. En el día a día, hay que intentar tener alguna norma de ahorro al comprar, comer fuera, salir, etcétera (aunque después te la saltes cada dos por tres). Y, en general, tener la seguridad de que puedes asumir los gastos para no acabar con una mala situación económica”.

Ana Barroso (26 años) da el último consejo. “A una persona que va a mudarse le aconsejaría, lo primero, calcular bien si sus ingresos son compatibles con vivir fuera y si independizarse es compatible con sus objetivos de ahorro o de gasto. También es importante tener muy en cuenta todos los aspectos de la vivienda que se contempla alquilar, como qué servicios tiene cerca, y el estado de la casa, por ejemplo el aislamiento. Y también, ¡que se anime! Vivir de forma independiente es una gran experiencia, que te hace crecer como persona autónoma y conocerte mejor a ti mismo”.

Imágenes | Unsplash/Le Creuset, Unsplash/Kipras Štreimikis, Unsplash/Jason Abdilla, Unsplash/Le Creuset

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