Cuatro formas de ganar dinero con la casa de la playa: sus propietarios nos lo explican

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Son muchos los que sueñan con tener una vivienda de propiedad en la playa. En algún momento algunos dan un paso al frente y se plantean adquirir una segunda residencia como inversión a corto o largo plazo, o para disfrutarla desde el primer momento.

Aunque los precios de las viviendas en localidades costeras fueron los que más bajaron durante los años de crisis, parece que la dinámica a la baja se ha revertido en los últimos años y han vuelto a dispararse.

Según un estudio realizado por la tasadora Tinsa, solo en el primer trimestre de 2019 se han producido importantes subidas de precio en localidades costeras como Palma de Mallorca (10,3%), Marbella (10,2%) o Gandía (8,6%). En el caso de Fuengirola ha sido del 13% y en Benicasim la subida interanual ha llegado al 16,9%.

Pese al evidente crecimiento, no se puede obviar que comprar una casa en la playa todavía es más barato que en 2007, antes del pinchazo de la burbuja inmobiliaria, por lo que todos aquellos interesados en adquirir una deben aprovechar oportunidades como las que ofrece Sareb en su nueva campaña de costa.

Una casa en la playa como inversión

Aunque lo más habitual sea asociar casa en la playa con vacaciones, sol, paseos, baños sombrilla y esterilla, no hay que olvidar que las localidades de la costa se han posicionado como las más rentables para invertir, con retornos de entre el 5 y el 7%.

Comprobamos que una casa en la playa puede ser una buena inversión a través del testimonio de cuatro propietarios que nos muestran diferentes maneras de sacar rendimiento a su segunda residencia. Todo ello para asumir los gastos que genera la vivienda, amortizar parte de la hipoteca o incluso ganar un dinero extra.

Llevábamos ahorrando unos años para comprarnos una casa más grande en Madrid, pero tras mirar y mirar nos dimos cuenta de que no tenía sentido pagar más de 350.000 euros por pasar de un piso con dos a tres habitaciones
Juan Cabrera, propietario de una segunda casa en Tenerife

Aunque Juan Cabrera trabaja y vive en Madrid, compró en 2007 un piso de 85 m2 en Tenerife. Su principal motivación fue invertir y pensar en la jubilación. “Llevábamos ahorrando unos años para comprarnos una casa más grande en Madrid, pero tras mirar y mirar nos dimos cuenta de que no tenía sentido pagar más de 350.000 euros por pasar de un piso con dos a tres habitaciones. Calculamos que por esa habitación y quizás un aseo pequeño nos iban a pedir más o menos 100.000€ más de lo que obtendríamos por nuestra casa, así que decidimos que era mejor idea pensar en comprarnos una vivienda en Tenerife”, explica Cabrera, que nació en esta isla y tiene allí a toda su familia.

12 años después de comprar la vivienda junto a su pareja, nunca han dormido en ella, ya que “ha estado siempre alquilada. “Vamos por el tercer inquilino”, relata. Tomaron la decisión de alquilarla “con el objetivo de que se vaya pagando sola la hipoteca. Nos sale más o menos ‘lo comido por lo servido’. Con lo que nos pagan al año, nos da para la hipoteca y los gastos que van generándose anualmente (comunidad, IBI, etc.)”, añade.

En su caso, al vivir en la península, decidieron que lo más acertado era dejar la gestión a una inmobiliaria. “Se hace cargo de que el inquilino haga los pagos y, cuando la casa se ha quedado vacía, de buscarnos nuevos inquilinos. Te da mucha tranquilidad saber que ellos están pendientes de todo, cada vez que pasa algo”, explica Juan Cabrera.

“Siempre nos reservamos por lo menos dos o tres semanas en agosto para pasar las vacaciones de verano
María y Carlos, propietarios de un apartamento en la Costa Brava

María y Carlos son de Barcelona y tienen un apartamento en propiedad en la Costa Brava, “a unos 5 km de Rosas, en una urbanización desde la que podemos acceder directamente a la arena de la playa, en una pequeña cala”. La compraron en 2004, también como inversión y “para poder disfrutar de ese pequeño paraíso algunas temporadas del año”. Lo alquilan algunos meses del año, especialmente en junio, julio y alguna semana de agosto o septiembre, porque al estar ubicado en una urbanización aislada del centro, en la que no hay comercios abiertos, durante los meses más fríos es difícil encontrar inquilinos. “Es un remanso de paz y tranquilidad y nosotros sí que aprovechamos algunos fines de semana o puentes de otoño o invierno para hacer alguna escapada y desconectar de la ciudad”, comenta María. Además, “siempre nos reservamos por lo menos dos o tres semanas en agosto para pasar las vacaciones de verano”, matiza.

El único inconveniente de esta fórmula de alquiler es “tener que guardar los enseres personales y algunos elementos que no queremos dejar en manos de desconocidos cada vez que la alquilamos, y tener que volver a colocarlos cuando nos instalamos nosotros para pasar unos días. A pesar de ello, compensa, “no solo por cuestiones económicas, sino por el hecho de poder permitirnos tener nuestro pequeño rincón frente al mar”. 

 

Solo en 2018 lo he alquilado en 43 ocasiones para inquilinos distintos
José Manuel Cano, propietario de un apartamento en Torremolinos

A finales de 2017, José Manuel Cano compró un apartamento de un dormitorio en Torremolinos, muy cerca de la playa. No ha vivido nunca en su apartamento porque lo compró claramente como inversión. “Solo en 2018 lo he alquilado en 43 ocasiones para inquilinos distintos”, explica José Manuel. “Utilizo distintas plataformas como Airbnb, Booking o HomeAway para anunciar el apartamento, con un mínimo de tres noches”.

En cuanto a la entrega de llaves, el mantenimiento, la limpieza, etcétera, se encarga él personalmente. “Curiosamente, en 2018, el 99% de los inquilinos llegaron a través de Airbnb mientras que este año tengo más peticiones de Booking o HomeAway”. Aunque el riesgo de alquilar a tantas personas distintas en un mismo año parece elevado, “según mi experiencia no he tenido ningún problema, ni con los inquilinos ni con los vecinos del inmueble”, comenta José Manuel. 

Paqui es la protagonista del último testimonio. Tiene un apartamento en propiedad en Santa Pola (Alicante), aunque su residencia habitual está fijada en Madrid. Lo compró junto a su marido en 2000 porque en ese momento tenían un dinero ahorrado en una cuenta ahorro vivienda y tenían que utilizarlo. Si no lo hacían, perderían los beneficios fiscales que les había proporcionado. 

Gracias a una plataforma especializada en intercambio de casas pudimos viajar a otras ciudades y alojarnos en viviendas de otras personas que disfrutaban de nuestro apartamento al mismo tiempo, a modo intercambio
Paqui, propietaria de un piso en Santa Pola

Aunque no lo han alquilado para obtener ingresos extra, durante algunos años sí lo han utilizado para ahorrarse mucho dinero. “Gracias a una plataforma especializada en intercambio de casas pudimos viajar a otras ciudades y alojarnos en viviendas de otras personas que disfrutaban de nuestro apartamento al mismo tiempo, a modo intercambio”. explica Paqui. “Viajamos, por ejemplo, a San Sebastián, París y Roma con este sistema, una gran experiencia que disfrutamos al máximo”, añade.

En su opinión, al utilizar el intercambio de casas salían siempre ganando “porque en nuestro caso ofrecíamos un apartamento, totalmente equipado, aunque con mobiliario sencillo, propio de este tipo de viviendas, mientras que nuestros intercambiadores nos proporcionaban el alojamiento en su casa principal, por lo que nos encontrábamos con espacios perfectamente amueblados y con todas las comodidades de una vivienda habitual” relata Paqui.

 ¿Es rentable comprar una casa en la playa para alquilarla?

Según nos cuenta Juan Cabrera, en su caso, se trata de una inversión a largo plazo. “No ganamos dinero, simplemente ‘lo comido por lo servido’. La intención es que se vaya pagando sola con lo que nos dan por el alquiler y que en el futuro, cuando nos jubilemos, podamos vivir en ella o pasar bastantes meses al año allí”.

En el caso de María y Carlos, el alquiler por temporada les sirve para cubrir los gastos de comunidad, “que son bastante elevados, y para ganar algún dinero extra para amortizar parte de la hipoteca”, explican.

Tal y como explica José Manuel Cano, con el alquiler de su apartamento en Torremolinos consigue “ir pagando la hipoteca y ganar un poco de dinero”. Además, está especialmente satisfecho con las plataformas que utiliza para llevarlo a cabo, por lo que “para mi, es realmente rentable tenerlo alquilado”.

“Con el alquiler del apartamento en Torremolinos consigo ir pagando la hipoteca y ganar un poco de dinero
José Manuel Cano

Tras unos años realizando el sistema de intercambio de viviendas, la forma perfecta para viajar y conocer otros lugares sin tener que llevar a cabo el desembolso que supone alojarse en un hotel o alquilar un apartamento, Paqui y su marido han pasado a alquilar su apartamento por temporadas de forma tradicional. “Lo alquilamos por temporadas, especialmente en los meses de junio, julio y agosto, aunque siempre procuramos guardarnos, por lo menos, un mes, para poder disfrutarlo nosotros, en familia”, añade.

La gestión del alquiler del apartamento la llevan ellos mismos. “Nos resulta muy sencillo porque siempre vienen los mismos inquilinos. Hay confianza y no nos dan ningún tipo de problema”. Además, “podemos disponer del rendimiento económico del alquiler para hacer otro tipo de viajes, a nuestro ritmo”.

Estos cuatro testimonios corroboran que el sueño de tener una segunda residencia cerca de la playa no tiene que ser una quimera, sino una buena inversión, ya que existen distintas formas de sacar rédito de ella.

Créditos imágenes: iStock/FooTToo  | iStock/Delpixart iStock/Damocean | iStock/SimonDannhauer | iStock/Gilles_Paire | iStock/Balate Dorin | iStock/LianeM

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