Ellos ya han comprado su segunda vivienda, y esto es lo que nos aconsejan

Tiempo de lectura: 5 minutos

Las inversiones son más sencillas cuando uno dispone de toda la información. Más aún si hablamos de viviendas, algo que muchos ven como el plan de jubilación que puede ayudarles en el futuro si sus pensiones no son elevadas. A la hora de comprar una segunda vivienda, ¿qué debemos tener en cuenta? Consultamos con tres personas que ya la han adquirido y nos dan consejos en función de su experiencia.

¿Por qué comprar una segunda vivienda?

Juan, Carlos y Marisa, nuestros tres compradores, coinciden en el motivo principal a la hora de adquirir una segunda vivienda: se trata de una inversión. Marisa, cuya primera vivienda está en Madrid y la segunda en Málaga, agrega que “todo ha cambiado en los últimos años porque ahora tengo inquilinos por semanas”.

Así, esta empresaria madrileña alquila su inversión reservándose un par de semanas al año para ella. “Siempre fuera de temporada porque así, además de no perder dinero, me lo ahorro durante mi estancia”. De modo que la segunda vivienda también es usada como vacaciones, aunque en este caso “vacaciones para mis hijos y trabajo para mí porque me llevo la oficina”.

La experiencia de Juan, con segunda vivienda en Tenerife, ha sido diferente. “Firmamos las escrituras en 2007. Desde ese momento ha estado alquilada y nunca hemos disfrutado de ella”. Sin embargo, “los precios del alquiler han ido a la baja desde entonces”. De los 600 euros que obtenía por ella al mes en los primeros años ha tenido que bajar a 450. «Lo importante es tener claro que la compramos como inversión a largo plazo y no para sacar un rendimiento a corto plazo. De hecho, si intentáramos venderla ahora, perderíamos dinero, porque la compramos en pleno boom».

“Lo importante es tener claro que la compramos como inversión a largo plazo y no para sacar un rendimiento a corto plazo. De hecho, si intentáramos venderla ahora, perderíamos dinero, porque la compramos en pleno boom”
Juan, propietario de una casa en Madrid y otra en Tenerife

Carlos, por otro lado, tuvo su vivienda alquilada durante cinco años en Madrid, con resultados de todo tipo. “Tuve dos inquilinos fantásticos y un tercero que me destrozó la casa”. Sin embargo, este comprador vendió la vivienda después de una década.

“La compré para alquilar pero cuando vi que la podía vender a casi el doble no lo dudé”. Carlos nos confirma que tuvo suerte; con los beneficios compró dos pisos más pequeños para sus dos hijos. “La vendí en 2005 y compré mi tercer y cuarto piso en 2011 y 2012. […] Podía haberme salido justo al revés y tener hoy la mitad”.

Segunda vivienda: ¿comprarla cerca o lejos?

Invertir en una segunda vivienda lejos de la primera puede ser una muy buena idea si su uso es vacacional. Un cambio de aires siempre viene bien. En el caso de Juan, que la tiene de alquiler, está lejos: “alrededor de 2.000 kilómetros”, pero prefería comprarla en su tierra natal (Tenerife) por si algún día regresa. Marisa la tiene algo más cerca, pero “a seis horas de distancia, como poco”.

“Si se compra con el fin de invertir, hay que estudiar la situación de la vivienda, la demanda del alquiler en la zona, la posibilidad o no de convertirlo en un sitio de alquiler turístico vía Airbnb […], los costes totales de adquisición»
Carlos, propietario de dos casas en Madrid

Carlos es un caso especial. Su segunda vivienda estaba a menos de 100 metros porque “quería tenerla vigilada y poder acudir corriendo si pasaba algo”. La segunda y tercera están algo más lejos “pero no mucho más [porque] eran para mis hijos y, como elegía yo, los he plantado cerquita”.

Consejos de un comprador

Empezamos por Carlos, que nos explica que en la segunda vivienda cometió “el error de no tener un gestor”. “Pensaba que podía hacerlo yo todo, y resultó que me metí en un problema burocrático bastante absurdo”. Uno que no ha vuelto a cometer al contratar un gestor que le ayude. Durante varios minutos nos comenta las ventajas de delegar “un tema sobre el que tú no tienes ni idea”, como que “te llevan de la mano y te quitan de problemas”. Debido a la distancia, Juan también cuenta con la ayuda de una agencia inmobiliaria que se hace cargo de todo lo concerniente a su piso en Tenerife.

Carlos tampoco olvida subrayar que toda inversión tiene su riesgo. “Es un riesgo si hay una caída del precio de la vivienda”. Si se compra con este fin, aconseja estudiar “la situación de la vivienda, la demanda del alquiler en la zona, la posibilidad o no de convertirlo en un sitio de alquiler turístico vía Airbnb […], los costes totales de adquisición”.

Esto último también lo valora Marisa. “Cometí el error inicial de no calcular nada pensando que sería más fácil”. Sin embargo, “no fue así y tienes que trabajar mucho para que el piso sea alquilable. Mi pareja y yo tardamos muchos meses de ir y venir, y eso hay que meterlo en la parte de inversión”.

“Para los futuros inversores, después de dejar la casa como si fuese de catálogo, haría un buen reportaje fotográfico (en el que no pensé en su momento) y registraría el piso en cualquiera de los portales que existen”
Marisa, propietaria de una casa en Madrid y otra en Málaga

Dicho esto, Marisa destaca que aunque los primeros años fue complicado, los portales de alquiler le han facilitado la gestión. “Para futuros inversores: después de dejar la casa como si fuese de catálogo, me haría un buen reportaje fotográfico (en el que no pensé en su momento) y registraría el piso en cualquiera de los portales que existen”. Nos dice que “en el fondo son todos iguales, y lo importante es poder elegir precio y días de alquiler».

Tercera, cuarta, quinta vivienda… ¿es posible?

Marisa se ríe con la pregunta y rápidamente pasa a decirnos que “no, no, aquello fue algo de una vez”. Después de la experiencia, no está interesada en volver a comprar otra vivienda. “Da demasiado trabajo, me sale a cuenta trabajar más horas al día, que soy autónoma y yo me marco los horarios, que meterme otra vez en ese follón”.

Algo parecido nos dice Juan, para quien “sigue siendo una buena opción”, pero sin olvidar echar números. Por su parte, la experiencia ha sido buena, pero nos dice que ya ha invertido mucho en ladrillo. “Hay que diversificar las inversiones […] No hemos comprado más, ni creo que lo hagamos”.

Carlos se lo está pensando. “Después de la cuarta casa comprada, parece que uno tenga cierta inercia”. Sin embargo, aún no se decide. La primera casa fue una inversión y las dos siguientes “poco más que un accidente afortunado”. Comprar una vivienda da mucho trabajo, y nos dice que, de hacerlo, “lo haría invirtiendo en una vivienda vacacional para mis hijos”.

Imágenes | Pixasquare, Erwan Hesry, Enes

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