Qué le aconsejaría “mi yo” actual al “yo” que compró mi casa hace 15 años

Tiempo de lectura: 6 minutos

La decisión de comprar una vivienda no es algo que haya que tomarse a la ligera, sobre todo si es la primera. El desembolso económico que hay que realizar es bastante elevado y, en muchas ocasiones, liga a los nuevos propietarios a su entidad bancaria durante varios años. Una razón más de peso para no tomárselo a ligera.

La falta de experiencia en estos asuntos puede jugar una mala pasada. Para paliar esta carencia, hemos reunido a varios compradores, con edades comprendidas entre los 36 y los 50 años, que ya han pasado por ello más de una vez. Y todos coinciden en que, si bien la parte económica es crucial, no es lo único que hay que tener en cuenta en el momento de realizar nuestra adquisición.

Priorizar entre zona o tamaño

El primer dilema al que tienen que enfrentarse un comprador es al dónde y al cómo. Sería perfecto encontrar una vivienda justo como queremos y en el lugar elegido, pero esto no es así en la mayoría de los casos. Así que hay que establecer prioridades.

La elección entre tener más metros o estar más cerca de una zona determinada es una de las decisiones más difíciles de tomar”, advierte Rocío. Madre de dos niñas de 2 y 5 años, está esperando que en los próximos meses les entreguen su segunda vivienda. En su caso, la ubicación del colegio de sus hijas ha sido prioritaria. “Si eres una persona a la que conducir no le importa, elige metros. Si por el contrario eres de los que le gusta dejar el coche en casa, elige zona”.

Su marido, Carlos, insiste en que hay que tener claro qué metros cuadrados se van a necesitar a medio-largo plazo. “Una vez que este punto esté aclarado, buscaremos acercarnos todo lo posible a la zona en la que nos gustaría vivir, siempre ajustándonos a nuestro presupuesto económico”.

Un punto en el que también coincide Audrey. En la compra de su segunda vivienda tenía claro que lo más importante era ganar en metros cuadrados. “Estábamos dispuestos a sacrificar la zona”.

“La elección entre tener más metros o estar más cerca de una zona determinada es una de las decisiones más difíciles de tomar. Si eres una persona a la que conducir no le importa, elige metros. Si por el contrario eres de los que le gusta dejar el coche en casa, elige zona»

Pero no todo el mundo piensa igual. Jorge, que hace 16 años compró su primera vivienda y hace uno le entregaron la segunda, reconoce que todo es relativo, y depende de las necesidades y posibilidades de cada uno. “Particularmente, prefiero sacrificar metros a favor de vivir en un entorno más agradable”. Una postura en la que coincide con África, que ya se ha enfrentado al reto de comprar una vivienda cuatro veces: “Para mí lo más importante es la zona, teniendo en cuenta la cercanía al trabajo, a la familia, al colegio y a los amigos”.

Cómo empezar a buscar: ¿vivienda nueva o de segunda mano?

Una vez establecida la prioridad entre metros cuadrados y zona, llega el momento de tomar otra decisión: obra nueva o vivienda de segunda mano, una doble posibilidad que Sareb contempla en su oferta de viviendas. “Si tienes suficiente dinero como para pagar el 20% de la compra, no hay problema entre elegir una u otra”, apunta Rocío. “Si, por el contrario, necesitas ahorrar, la elección de una en construcción es la solución . De esta forma, aunque hay que pagar una entrada de forma inmediata, tienes un tiempo para ir ahorrando y hacer frente a la futura hipoteca”.

Por otra parte, los impuestos que se le imputan a una u otra no son iguales. En el caso de la vivienda nueva se le aplica un 10% de IVA, que recauda el Estado. Mientras que las de segunda mano están gravadas con el ITP (Impuesto de Transmisiones Patrimoniales). Este depende de cada comunidad autónoma y varía entre el 4% y el 11%.

Carlos considera que la decisión entre una y otra modalidad también depende de hasta qué punto estemos dispuestos a realizar mejoras. “En función del precio y lo que nos guste complicarnos, elegiremos entre una vivienda de segunda mano a reformar o una nueva. La vivienda nueva no necesitará de una reforma, aunque hay que asumir que la casa puede no quedar completamente a nuestro gusto, ya que los acabados y configuración vienen preestablecidos”.

En el caso de Jorge, él y su pareja recuerdan que “cuando compras una vivienda de segunda mano lo que ves es lo que hay, puedes visitar la casa y el barrio”.

Vistos los pros y los contras entre una y otra, esta decisión puede cambiar a lo largo de la búsqueda al comprobar cuál es la oferta que hay en el mercado. Todos los entrevistados coinciden en que para hacerse una idea más aproximada de las opciones que hay lo mejor es acudir a portales con ofertas inmobiliarias. Es la forma más rápida de saber cuál es el precio medio de una vivienda en una zona determinada, aunque tampoco descartan acudir a agencias especializadas o a patearse las calles en busca de carteles. “Mi caso ha sido muy variopinto. He recurrido a internet, a contactos que compraron en la cooperativa donde compré mi primera vivienda y, en el último caso, algo tan simple como un cartel que vi en un solar colocado cuando iba de camino al colegio de mis hijas”, enumera Carlos.

La diferencia está en los detalles

Hasta aquí la parte “fácil”. Una vez establecidas las prioridades e iniciada la búsqueda, no hay que pasar por alto detalles que podrían marcar la diferencia entre una compra más o menos satisfactoria.

Cuando se tiene claro que se ha encontrado lo que se quiere, hay que pararse a analizar otros aspectos de la vivienda. Para África, por ejemplo, es importante la orientación: si el sol le da por la mañana o por la tarde a la vivienda; o que dé al interior o a la calle. “También habría que visitar la casa varias veces en distintos horarios para hacerse una idea de los ruidos y del vecindario”.

Si se trata de una vivienda de segunda mano es recomendable conocer el año de construcción. Y, por supuesto, hablar con el administrador y el presidente de la finca para asegurarse de que ha pasado todas las revisiones y de que no hay previstas derramas, además de que el dueño esté al corriente de la cuota de los gastos de comunidad. Tantear al conserje o algún vecino, como recomienda Rocío, también nos puede dar alguna pista del estado de la vivienda.

En cuanto a los aspectos estructurales, Jorge aconseja comprobar el tipo de aislamiento acústico y térmico. A lo que Carlos añade que “es importante fijarse en posibles grietas o fisuras en las paredes, desniveles en suelos o techos que pueden ocultar problemas serios”.

Haciendo números

Una vez superado el examen, llega el momento de echar cuentas. Al margen de que será más fácil cuanto más dinero se tenga ahorrado, hay que recordar que las entidades bancarias no suelen prestar más del 80% del coste total de la vivienda.

Rocío aconseja que lo mínimo imprescindible es tener el 20% del valor de la vivienda más el IVA. Pero este no es el único desembolso que tendremos que realizar, también hay que añadir el de constitución de la hipoteca. “Los gastos correspondientes a impuestos, registro, notaría, etcétera suelen suponer casi el 10% del valor de la vivienda”, advierte Jorge.

En este sentido, cabe recordar que los compradores que han financiado la compra de una vivienda de Sareb han estado exentos desde un principio de pagar el Impuesto de Actos Jurídicos Documentados (AJD) por el préstamo solicitado.

“También es recomendable ahorrar para cubrir gastos como la compra de muebles o el alta de los suministros de agua, luz o internet”, recuerda Rocío.

Para que los gastos fijos no sean superiores al presupuesto con el que se cuenta, hay que considerar otros pagos ineludibles, como el IBI, el seguro de hogar y la cuota de la comunidad.

Si algo no cuadra, no hay que desesperar. La compra de una vivienda, y más si se trata de la primera, no es fácil. Todos los entrevistados coinciden en que dedicar tiempo es la clave para encontrar la casa que se convertirá en nuestro futuro hogar.

Imágenes / iStock

¡Suscríbete a Huellas by Sareb!

Suscríbete y recibe información y artículos sobre las nuevas formas de vivir en las ciudades, su futuro y el del sector inmobiliario.

Suscribirme

Lo que contamos