Lo que no se debe hacer a la hora de comprar una casa (por seis compradores a los que nadie advirtió)

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La adquisición de una vivienda es, probablemente, la transacción de mayor envergadura que haremos a lo largo de nuestra vida. En el momento en el que una persona se decide a dar el paso, son muchos los factores a tener en cuenta: desde aquellos que tienen que ver con las características de la propiedad, hasta los relacionados con la parte económica.

Para los que no son expertos en este tipo de operaciones, muchos conceptos de los que se manejan a lo largo de todo el proceso de compraventa les son completamente ajenos. No es extraño cometer errores que se podrían haber evitado si alguien les hubiera puesto sobre aviso.

Hemos hablado con seis propietarios que pasaron algo por alto durante la adquisición de su vivienda. Nos cuentan cuál ha sido experiencia y advierten a los futuros compradores sobre qué fallos no volverían a cometer.

Haz todas las visitas que puedas

Parece mentira, pero esa casa, en la que muchos esperan vivir el resto de su vida y por la que estarán en deuda con una entidad bancaria unos cuantos lustros, la comprarán tras visitarla dos o tres veces –en el caso de que ya esté construida–.

El tiempo que pasarán en ella antes de tomar la decisión no superará, probablemente, las diez horas. Aunque sean más, siempre será una cifra ridícula si se compara con el tiempo que muchas veces se dedica a adquirir un vestido o un traje para una ocasión especial.

casa nueva

Por eso, Víctor, que a sus 35 años ha comenzado 2019 estrenando casa, aconseja ir de la mano de profesionales. “La inmobiliaria muestra la casa en 20 minutos, si llega. Por eso recomiendo ir con un electricista y un fontanero para que miren con detenimiento los temas relacionados con sus competencias. En mi caso me he topado con sorpresas desagradables. Por ejemplo, al usar la ducha el primer día, salió una humedad que estaba camuflada con una capa de pintura”.

«Recomiendo ir con un electricista y un fontanero para que miren con detenimiento los temas relacionados con sus competencias. En mi caso me he topado con sorpresas desagradables»

Como cuatro ojos ven más que dos también cree conveniente ir con los padres o con personas con experiencia, si eres joven y te enfrentas a tu primera casa, porque sus consejos siempre serán buenos”. Lo que hizo también fue dar vueltas por el barrio/zona a horas distintas y en días distintos para ver “el rollo del barrio”.

El factor económico no siempre debe ser determinante

Cuando se toma la decisión de comprar una vivienda, se suele establecer una lista de prioridades sobre sus características. Sin embargo, muchas de ellas pasan a un segundo o tercer plano cuando entra en juego el factor económico.

“Mi primera vivienda la compré porque tenía que invertir lo que tenía ahorrado en la ‘cuenta ahorro vivienda’. De no hacerlo, tendría que haber devuelto todo aquello por lo que me había desgravado”, nos explica Adelaida.

En ese momento tenía 34 años y recuerda que no tuvo en cuenta prácticamente nada, salvo no tener problemas a la hora de solicitar el préstamo al banco y que fuera algo que pudiera pagar cómodamente.

dinero compra vivienda

Un punto en el que también coincide Lydia, quien compró su primer piso con 26 años. “Ahora le daría prioridad a más cosas. En aquel momento solo tuve en cuenta que fuera asequible económicamente, que no fuera necesario hacer reformas y que tuviera ascensor”.

Eduardo, sin embargo, siempre tuvo claro que con el dinero que tenía ahorrado quería buscar en una zona determinada. “Elegimos un barrio y echamos cuentas. Nos dimos cuenta de que nuestra vivienda no podría tener más de dos habitaciones, pero no quisimos renunciar a la zona que habíamos elegido”.

Asegurarse bien de la localización, zona y orientación

Adelaida eligió una vivienda que estaba a las afueras de Madrid. “No me importaba demasiado la localización, ya que consideraba que con el coche no iba a tener problemas en los desplazamientos”. Sin embargo, con el tiempo se dio cuenta de que la distancia era un problema. “Mi familia y amigos viven en Madrid y realizaba muchos kilómetros todos los días”. Un error que subsanó en la segunda vivienda, que adquirió diez años después.

“En el segundo caso sí tuve en cuenta la localización, a día de hoy es muy importante estar cerca de mi familia”, asegura Adelaida. “Mis padres son mayores y requieren atención. El piso se encuentra cerca del centro con lo cual cuento con oferta cultural, ocio, etc. Y no necesito usar el coche para llegar a mi lugar de trabajo, su ubicación me permite desplazarme siempre en transporte público”.

orientación vivienda

Entre las características que Lydia pasó por alto señala la orientación: “hacía mucho calor en verano”. A lo que Elsa, que se convirtió en propietaria con 24 años, añade que “no esté situado justo encima de la entrada a la finca ni del garaje, ya que generan muchos ruidos”. Una situación que sufrió durante varios años hasta que cambió de vivienda.

El ruido también es uno de los problemas que señala Manuel, quien dice estar satisfecho con su compra, pero “dentro de la misma localización buscaría una zona más silenciosa. Mi piso da a una calle con bastante tráfico y justo el banco que hay debajo de mi vivienda se ha convertido en punto de encuentro de grupos de adolescentes del barrio”.

Todo por escrito

Cuando la compra de una vivienda se hace a través de una promotora, las condiciones suelen estar bastante claras. O, al menos, existe un documento donde se recogen todas las características y la forma en la que se va a efectuar el pago. Este trámite, sin embargo, no es tan sencillo cuando se trata de una propiedad de segunda mano. Sobre todo si no hay intermediarios –por ejemplo, una inmobiliaria– entre el comprador y el vendedor.

Lydia, Manuel y Elsa reconocen que cometieron el error de no dejar por escrito cada uno de los acuerdos a los que llegaron con los antiguos propietarios. “Sí fueron sinceros en cuanto a las condiciones en las que se encontraba la vivienda. Estaba reformada y en muy buen estado a pesar de los años que habían pasado desde su construcción. Pero nos dijeron que dejarían algunos muebles en la casa que luego se llevaron”, recuerda Lydia.

«Sí fueron sinceros en cuanto a las condiciones en las que se encontraba la vivienda. Pero nos dijeron que dejarían algunos muebles en la casa que luego se llevaron»

Algo similar a lo que le ocurrió a Manuel. “Hicimos un contrato de arras, pero hay cosas que siempre quedan sueltas y no lo anotas. En mi caso se llevó unas vigas de madera de imitación que estaban colocadas en el techo, además de alguna cajonera”. Su enfado aún es evidente mientras nos cuenta que las vigas que se llevaron dejaron desperfectos que tuvieron que arreglar por su cuenta.

contrato vivienda

El plazo para entrar en la vivienda le supuso un problema a Elsa, quien nos explica que ella y su pareja dieron un plazo para la entrega de llaves –plazo de precario–, que se alargó. “A pesar de que percibimos una compensación económica por ello, fue más de lo que acordamos y de lo que nos habría gustado”. Una situación que también vivió Carolina, quien adquirió su vivienda con 38 años. “El vendedor apuró el plazo máximo después de firmar el contrato de arras para cerrar la venta, retrasando nuestros planes”.

Hay que negociar con el banco

Llegar a un acuerdo con el banco para la concesión de la hipoteca también tiene sus riesgos y se cometen errores. Uno de los peores recuerdos que tiene Carolina está relacionado con los criterios de tasación utilizados por la entidad financiera con la que contrataron el préstamo. “Fue mucho más baja de lo esperado y tuvimos que replantearnos la financiación”.

Aunque todos los que participan en este artículo tuvieron en cuenta los gastos asociados a la compraventa de la propiedad, se quejan de las exigencias de los bancos y de la necesidad de ir con pies de plomo. “Nos hicieron contratar dos seguros de hogar, uno completo y otro de incendio. Con el tiempo nos dimos cuenta de que la cobertura por incendio estaba incluida en el de hogar y lo anulamos. En ambos el beneficiario era el banco”, advierte Elsa.

Adelaida recomienda no quedarse con la primera propuesta que nos ofrezcan, ni siquiera cuando se trata de una vivienda de nueva construcción. Ella, incluso, realizó personalmente parte de los trámites llegando a ahorrar unos 3.000€. “Los bancos no te ofrecen sus mejores opciones desde el primer momento, parece que te encuentras en un mercado tunecino donde tienes que regatear para llegar a algo razonable”.

«Los bancos no te ofrecen sus mejores opciones desde el primer momento, parece que te encuentras en un mercado tunecino donde tienes que regatear para llegar a algo razonable»

Una percepción similar tuvo Víctor. Después de pasar por todo el proceso de compra, cree que los bancos son demasiado opacos, poco claros con los conceptos que manejan y se valen del desconocimiento de estos asuntos de la mayoría de la gente. “Por ejemplo, con todo lo que tiene que ver con los seguros asociados: vivienda, vida, etc. Ninguno te da precio línea a línea, sino que se quedan con la punta del iceberg: cuota fija o variable que ronda la cuota hipotecaria en tanto”. Su recomendación es informarse bien antes sobre todos los importes asociados a la apertura de una hipoteca para poder hablar de tú a tú con el banco.

La compra de una vivienda es una transacción compleja, llena de matices y con muchos factores a tener cuenta. Nadie está exento de cometer algún error, pero estar sobre aviso ayuda a no dejar pasar ciertos detalles que, a priori, pueden no parecer importantes, pero que a la larga pueden convertirse en un problema.

Imágenes: iStock/Davizro, iStock/monkeybusinessimagesiStock/fizkesPixabay/Tumisu, Pixabay/Mediamodifier, Unsplash/Brandon Griggs

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