Esto es lo que más sorprendió del sector inmobiliario a once extranjeros que vinieron a vivir a España

Tiempo de lectura: 9 minutos

En España el 81% de los jóvenes menores de 30 años todavía vive en casa de sus padres, según el II Observatorio de la Vivienda en España, lo que les coloca a la cola de Europa en cuanto a la edad de emancipación, cuya media se encuentra en los 26 años. Esta es una de las situaciones que más llama la atención a los extranjeros que llegan a vivir a nuestro país. “En Inglaterra, cuando tienes 18 años normalmente te vas de casa, ya sea por estudios o por trabajo. No vives tanto tiempo con tus padres como en España”, nos explica Craig.

Ésta es una de las muchas diferencias que hay entre el mercado inmobiliario español y el de otros países. Otra es la elección del alquiler frente a la compra de vivienda. ¿Más diferencias? En Rumanía y en Italia, por ejemplo, no existe el concepto de urbanización cerrada; en Venezuela es raro que haya un solo baño en las viviendas; y tener una casa ‘en el pueblo’ es un hábito muy nuestro que ven con extrañeza los que llegan a nuestro país.

Para conocer en qué nos parecemos y cuáles son las peculiaridades del mercado de la vivienda en nuestro país hemos entrevistado a once extranjeros de diferentes nacionalidades que residen en España. Estados Unidos, Italia, Colombia, Francia o Reino Unidos son algunos de sus países de procedencia.

“En EE.UU., el deseo de ser independiente es muy grande. Incluso entre aquellas personas que trabajan o estudian en la misma ciudad en la que vive su familia, son muchos los que alquilan su propio piso o lo comparten con amigos”
Úrsula, estadounidense que reside en España desde 2004

Primero alquilan, luego compran

Craig es profesor y tiene 42 años. Llegó a Madrid hace nueve y, quizá llevado por los hábitos del mercado inmobiliario en España, actualmente vive en un piso en propiedad. Reconoce que en Inglaterra es “bastante difícil” comprar una vivienda. “Tienes que tener ahorros y un sueldo bastante bueno, así que mucha gente vive de alquiler hasta que tiene la posibilidad de comprar. No obstante, la situación cambia bastante dependiendo de si resides en un pueblo o en una ciudad más grande”, comenta.

Ursula D., estadounidense residente en España desde el año 2004, explica que “en EE.UU. el deseo de ser independiente es muy grande. Incluso entre aquellas personas que trabajan o estudian en la misma ciudad en la que vive su familia, son muchos los que alquilan su propio piso o lo comparten con amigos”.

“En Alemania lo habitual es alquilar y comprar al cabo de un tiempo, cuando se rozan los 40 años o más. Otra modalidad muy extendida son los alquileres a muy largo plazo por un mínimo de 10, 15 años o incluso más”
Sofía, alemana residente en Alicante

La opción del alquiler también es mayoritaria en Alemania y no solo entre los más jóvenes. “Cuando ya estamos integrados en el mercado laboral, no solemos pasar directamente a una vivienda en propiedad. Lo habitual es alquilar y comprar al cabo de un tiempo, cuando se rozan los 40 años o más”, describe Sofía B. “Otra modalidad muy extendida en Alemania son los alquileres a muy largo plazo por un mínimo de 10, 15 años o incluso más”.

Cuando dan el paso de convertirse en propietarios, normalmente su adquisición es para toda la vida. “Los alemanes dan un gran valor a su vivienda en propiedad y, sobre todo, se invierte mucho en su mantenimiento. Tanto es así que antes de invertir en viviendas nuevas se mantienen las ya existentes”.

En Francia lo habitual es salir en casa con 18 años, según nos cuenta Hélène, que lleva más de cuatro en España. Tiene 28 años y ve que muchos españoles de su edad continúan en la vivienda familiar. “Allí la opción del alquiler es la más habitual entre los 20 y los 35 años, y a partir de los 30 no se plantean compartir piso ni vivir en la casa familiar”, complementa su amiga Cecilia S.

Ellos también compran

En Venezuela, según nos cuenta María, el mercado inmobiliario es muy similar al de España: hay preferencia por la compra de vivienda y si se opta por el alquiler generalmente es porque es el paso previo al de la adquisición. “Cuando te mudas compras algo más pequeño y con los años cambias a otro tipo de piso”. Por su parte, en México, como relata Pablo H., el concepto no se aleja mucho, aunque prefieren mirar a largo plazo. “A la hora de buscar una vivienda preferimos que sea familiar, pero depende mucho de las ideas de cada persona”.

A este mexicano lo que más le llamó la atención de España es que por su edad (27 años cuando llegó) le pedían las nóminas de sus padres. “En México hay una prestación que da el gobierno cuando estás cotizando donde juntas puntos para después cambiarlos por dinero y, así, poder dar una parte del monto de la vivienda. Esto, obviamente, después se descuenta de tu sueldo”.

En Colombia la situación para los jóvenes es más difícil. “Irse de la casa no sucede antes de los 30 por la situación económica, y quien lo hace es un privilegiado o se endeuda con un préstamo”, nos explica Laura A. Esta colombiana afincada en España desde hace tres años nos cuenta que actualmente en su país el mercado de la vivienda se organiza según las necesidades y costes de la vida: “Las poblaciones están divididas por estrato social, siendo 1 el más bajo y 6 el más costoso. Cuanto más alto sea el estrato al que perteneces, más pagas. Con la inestabilidad de la economía, un día puedes vivir en el estrato 5 y al siguiente pasas al 4, en el que los servicios públicos, impuestos y demás gastos son más baratos”.

Las urbanizaciones: una rareza muy nuestra

Cecilia se trasladó hace dos años y medio a España y una de las cosas que más le llamaron la atención fue el precio de la vivienda. “Pensaba que era más bajo”. Actualmente vive en un piso de un dormitorio con terraza. Esto último era un criterio importante para ella, pero descubrió que aquí no es una prioridad, ahora entiende por qué: “los madrileños ‘viven’ en la calle, así que no ven el interés de poder invitar gente a su casa y contar con espacios chulos para acogerles. En Francia somos mucho más de invitar a amigos o familia”.

También Susan W., holandesa, se sorprendió gratamente de los precios que tenía la vivienda en nuestro país en 2012. “Vivir en el norte de Tenerife era muy barato y la gente no necesitaba compartir piso tanto como en mi ciudad. Además, el tipo de vivienda era mucho más ‘lujoso’ que aquello a lo que estaba acostumbrada. Por ejemplo, mi pareja vivía en un piso con piscina y varios dormitorios teniendo un trabajo bastante normal. En mi ciudad eso es impensable”.

”Me sigue sorprendiendo que en grandes ciudades como Barcelona haya pisos con gas butano. Además, desconocía el concepto de ‘urbanización’, que, en Italia, no existe. A todo italiano le sorprende (y entristece) que ya no se ponga bidet en los baños”
Alberto, italiano residente en Barcelona desde 2007

Cuando Alberto B. llegó a España, hace casi 13 años, los precios, tanto de compra como de alquiler, eran más bajos que en su país natal: Italia. No obstante, reconoce que ahora andan a la par. Lo que más le llamó la atención cuando llegó a Barcelona fue que la mayoría de los pisos, incluso los de nivel medio, tuviesen poca o ninguna luz natural y que las habitaciones dieran a galerías interiores. “También me sigue sorprendiendo que en grandes ciudades como Barcelona haya pisos con gas butano. Además, desconocía el concepto de ‘urbanización’ que, en Italia, no existe. Y –añade– a todo italiano le sorprende (y entristece) que ya no se ponga bidet en los baños”.

M.A., que llegó a nuestro país hace 18 años procedente de Rumanía, coincide con Alberto en una de sus apreciaciones sobre las viviendas: “Me resultó peculiar la configuración de los edificios como urbanizaciones cerradas, con todas las facilidades habitualmente públicas en modalidad privada, como piscina, jardín, pádel/tenis, parque infantil y en algunas hasta cafetería”.

Mientras, la venezolana María E.C. resalta el tamaño de los pisos, “particularmente en Madrid y dentro de la M30 y, aún más, el número de baños”. Residente en España desde hace dos años, nos aclara que “en Venezuela generalmente suele haber un baño por habitación, o baño compartido entre cuartos secundarios y otro aparte, dentro del cuarto principal”. Y lo que no concebía Ursula D. cuando se trasladó a España desde Estados Unidos es que en su piso alquilado no hubiese instalado ningún sistema de calefacción, “algo que es ilegal en Nueva York”.

Solo en España tenemos ‘casa en el pueblo’

En el actual contexto, a buena parte de la población de Colombia ni se le pasa por la cabeza comprarse una segunda vivienda. Lo mismo ocurre en Venezuela. En México parece que las cosas son ligeramente diferentes: “depende de la situación financiera de la familia, pero en el pasado, cuando era muy fácil comprar, era habitual tener una vivienda en la ciudad y otra en provincia”, según Pablo H.

“Me llama la atención que, en España, la gente tenga una segunda vivienda y digan que se van ‘al pueblo’ a pasar el fin de semana. En Inglaterra esto no pasa, tenemos nuestra vivienda y listo. Es más común tener una caravana e irte de vacaciones con ella”
Craig, inglés residente en Madrid desde 2003

Tampoco es un hábito extendido en Rumanía, donde una segunda residencia solo se tiene si es una herencia. “En ese caso se suele vender, a no ser que sea la ‘casa del pueblo’, que es disfrutada por personas ya jubiladas pero que mantienen su domicilio en la ciudad”, explica M.A. En Alemania e Inglaterra tampoco conciben ser propietario por partida doble. Craig confiesa que le llama la atención que en España “la gente tenga una segunda vivienda y diga que se va ‘al pueblo’ a pasar el fin de semana. En Inglaterra esto no pasa, tenemos nuestra vivienda y listo. Es más común tener una caravana e irte de vacaciones con ella”.

Ursula D. nos cuenta que durante un tiempo estuvo de moda comprar ‘time shares’ en lugares de vacaciones. “Eso sigue existiendo, pero en su mayoría la gente prefiere ir a diferentes destinos durante sus vacaciones o en su tiempo libre. De hecho, la caravana sigue siendo muy popular en los EE.UU.”.

En países más cercanos a nosotros, geográfica y culturalmente, sí está más extendida la segunda residencia, aunque con matices. “En Francia no tenemos el concepto de pueblo como aquí, más bien se trata de viviendas en lugares de vacaciones, ya sea playa o montaña, y es más común entre personas con un poder adquisitivo por encima de la media”, según Hélène Pitois.

En Italia la principal diferencia en este sentido tiene como consecuencia su densidad demográfica. “Sobre todo en el centro-norte, cada 30 kilómetros hay una ciudad de 200.000 habitantes, así que los pueblos son muy pocos y, en muchos casos, no es necesario abandonarlos para acceder a las posibilidades que ofrece la gran ciudad. Por otro lado –apunta Albert B.–, la segunda residencia en la playa es algo más propio de clases medio altas, cuando en España, justamente por la gran disponibilidad de territorio vacío (por ejemplo, Levante o Mar Menor), se construyeron muchas viviendas nuevas de calidad medio-baja a precios accesibles”.

Y terminamos con un “fenómeno” tristemente español: la España vacía o vaciada. Aunque es evidente que las grandes ciudades de todos los países han visto incrementar su población con la llegada de personas desde las zonas rurales, ninguno de los entrevistados cree que en su país el problema de la despoblación sea tan importante como en la Península Ibérica.

“No hay más que comparar las imágenes del tour y la vuelta para ver que hay muchas diferencias entre las poblaciones de Francia y España. Madrid, por ejemplo, parece un remolino que va absorbiendo todo lo que tiene a su alrededor. Vas por la A1 y puedes ir kilómetros y kilómetros sin ver ninguna población”, nos comenta Hélène Pitois, recordando que Francia supera los 35.000 municipios, mientras que España no llega a los 9.000.

Por su parte, en Italia la densidad urbanística y demográfica es muy diferente a la de España, según nos explica Alberto. “No se puede hablar de ‘Italia vaciada’. Aun así, hay casos de pueblos y aldeas que quedaron semi abandonados, por ejemplo en Sicilia, y que últimamente han vuelto a llamar la atención de los medios por iniciativas como la de poner a la venta casas por un euro, bajo ciertas condiciones”, recalca.

Imágenes: iStock/ JackF, amoklv, ah_fotobox, Natee Meepian, monkeybusinessimages

Lo que contamos