¿Cómo puedo adaptar mi garaje para cargar un coche eléctrico? Nos lo explican dos expertos

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Ciudades más limpias, libres de humos y sin ruidos. Los coches eléctricos prometen un futuro en el que no dependeremos tanto de los combustibles fósiles para desplazarnos y los niveles de contaminación por CO2 se verán, por fin, reducidos.

En estos momentos, uno de los principales obstáculos para que la adopción de estos vehículos aumente el ritmo es la escasez de puntos de recarga. Por ello, cada vez más personas apuestan por una solución que aporta tranquilidad y evita tener que depender de servicios externos en el día a día: instalar un punto de recarga en su propio domicilio.

En primera persona, de la mano de Silvia Martínez y Héctor Rodríguez, repasamos los puntos más importantes a tener en cuenta a la hora de adaptar un espacio para cargar un vehículo eléctrico en el garaje.

Cómo instalar un punto de recarga para coche eléctrico en mi garaje

“Actualmente, hay bastante demanda de instalación de puntos de recarga en casa en España”, explica Silvia Martínez , responsable de producto de EAVE, una empresa especializada en la instalación sistemas basados en energías renovables. “Entre el 70 % y el 80 % de las personas que adquieren vehículos eléctricos se animan a instalar un punto de recarga en sus viviendas. En las adquisiciones de híbridos enchufables, el porcentaje alcanza el 60 %”.

¿El motivo? Contar con este servicio es más cómodo y facilita organizarse en día a día. “La gasolinera pasa a ser tu domicilio. Antes ibas a determinados lugares a repostar, pero ahora recargas en casa, como cuando enchufas el móvil”, explica Martínez.

La gasolinera pasa a ser tu domicilio. Ahora recargas en casa, como cuando enchufas el móvil
Silvia Martínez

En una vivienda unifamiliar

De acuerdo con la responsable de producto de EAVE, la opción más sencilla suele ser instalarlo en una vivienda unifamiliar. En estos casos, basta con llevar una línea del cuadro general a donde se quiera instalar el punto de recarga. “De media, la distancia entre ambos puntos es de entre 15 y 20 metros. Hay que tener en cuenta que los cargadores tienen mangueras de unos cinco metros, por lo que hay bastante flexibilidad a la hora de elegir dónde colocar el punto de recarga”, señala.

En una comunidad de vecinos

En las comunidades de propietarios, la obra es un poco más compleja. “Hay que sacar una línea del contador del vecino que quiera instalar el punto de recarga y llevarla hasta su plaza de parking. De media, la distancia es de unos 40 metros y, en ocasiones, hay que cubrir plantas subterráneas, por lo que es necesario hacer más obra”, continúa Martínez.

Es posible instalar un punto de recarga de coche eléctrico en garajes y parkings comunitarios.

Sin embargo, la dificultad termina ahí: para instalar puntos de recarga en garajes de edificios, no es necesario solicitar permiso a la comunidad. De acuerdo con la Ley de Propiedad Horizontal (Ley 49/1960) art. 17.5, basta con comunicar la intención de realizar la obra al administrador o presidente.

Placas solares, domótica y mucho ahorro

Otra de las ventajas de instalar un punto de recarga de coche eléctrico en una vivienda unifamiliar es la posibilidad de combinarlo con fuentes de energías renovables. Esta es la solución que adoptó Héctor Rodríguez, secretario de la Asociación de Usuarios de Vehículos Eléctricos (AUVE), quien cuenta con un sistema de recarga en su domicilio de Santa Cruz de Tenerife desde 2014. Desde hace unos años, se abastece a través de placas fotovoltaicas.

“En ocasiones, cuando tengo excedente de las fotovoltaicas, aprovecho para cargar el coche durante el día”, explica. “Tengo una aplicación de domótica que activa la carga cuando tengo energía acumulada en las baterías. De lo contrario, suelo cargarlo por las noches, y también en este caso supone un gran ahorro en comparación con la gasolina o el gasoil. Calculo que gasto menos de un euro por cada 100 kilómetros”.

Una solución para reducir aún más la huella de carbono es instalar placas fotovoltaicas en la vivienda.

Héctor Rodríguez cuenta con un sistema de carga basado en un enchufe convencional, tipo schuko. Se trata de una opción más económica que instalar puntos de carga de pared (más conocidos como Wallbox), que ofrecen potencias de recarga superiores y, por lo tanto, son más rápidos. No obstante, la elección entre uno y otro suele depender del uso que se haga del coche y de la rapidez con la que sea necesario cargarlo.

En mi vivienda, opté por un enchufe tipo schuko especial para coche eléctrico, que me permite cargar el coche lo suficiente para mis necesidades
Héctor Rodríguez

“En mi vivienda, opté por un enchufe tipo schuko especial para coche eléctrico, que me permite cargar el coche lo suficiente para las necesidades que yo tengo”, explica. “La gente piensa que siempre es necesario instalar un Wallbox, pero lo cierto es que el 85 % de los conductores se desplazan menos de 200 kilómetros al día. En estos casos y cargando el coche por la noche, durante ocho horas, un enchufe tipo schuko adaptado es más que suficiente”, señala Rodríguez.

Modelos y opciones para la instalación de un punto de recarga

Con una sencilla instalación, es posible adaptar un enchufe convencional para que cumpla con la normativa ITC-BT-52 y esté preparado para cargar el vehículo durante largos periodos de tiempo. El secretario de AUVE confió la obra a un electricista que se aseguró de que el sistema contaba con los sistemas de protección y las características necesarias para garantizar la correcta carga del vehículo. “En total, la obra tuvo un coste de unos 120 euros. El enchufe me venía de regalo con el coche, cuando lo compré, por lo que tuve que pagar solo por la instalación”, explica Rodríguez.

En el caso de instalar sistemas de carga semirrápida, cuando es necesario dotar de más autonomía al coche, los precios son más elevados. “Una instalación completa en una vivienda unifamiliar, los precios rondan entre los 1200 y los 1300 euros. En un edificio residencial son ligeramente más caros, y están entre los 1400 y los 1500”, completa la responsable de producto de EAVE. Actualmente, el Plan Moves III proporciona ayudas para cubrir estos gastos.

Coche, potencia contratada y cargador

“A la hora de plantearse la instalación, es importante tener en cuenta dos cosas: por un lado, que es muy recomendable que haya buena potencia. Por eso se aconseja aumentarla durante las horas valle”, explica Martínez. “Por otro lado, lo que conocemos como ‘la teoría del eslabón más débil’: hay tres eslabones en la cadena, que son el coche, la potencia contratada y el cargador. El más débil es el que va a mandar en este esquema de carga”.

Actualmente, el Plan Moves III proporciona ayudas para cubrir los gastos de instalación de puntos de recarga en la vivienda.

En caso de duda ante la elección de sistema, lo más recomendable es consultar a expertos. “Animo a quienes se estén planteando esta instalación a asociarse a AUVE, es gratuito y damos información tanto a quienes ya se han comprado un coche como a quienes tienen dudas sobre cómo enfrentarse a este proceso”, indica Héctor Rodríguez.

De acuerdo con la responsable de producto de EAVE, en los próximos años veremos un aumento de la instalación de estos puntos de recarga. “Se van a convertir en una commodity más. Igual que tenemos una televisión o un microondas, tendremos también sistemas de recarga de coches eléctricos”, señala.

Esto se refleja, por ejemplo, en las leyes urbanísticas. Las viviendas de nueva creación, sin ir más lejos, deben estar dotadas de la preinstalación necesaria para ubicar un punto de recarga eléctrica. Un pequeño empujón que, según señalan desde EAVE, puede suponer hasta un 40 % del coste total de la infraestructura.

Imágenes | Unsplash/Charlotte Stowe, Unsplash/Michael Fousert, Unsplash/Andreas Gücklhorn, Unsplash/Chuttersnap

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