Mirando a Silicon Valley: ideas para dar una segunda vida a un garaje

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Hace ya casi un siglo que Walt Disney y su hermano Roy montaron un estudio en el viejo garaje de su tío en Hollywood. Allí se dedicaban a crear personajes, imaginar historias y estudiar sus movimientos para triunfar en la industria de la animación. Poco después compraron una cámara y de aquel garaje surgió ‘Las comedias de Alicia’, una serie de cortometrajes que combinaban dibujos animados y acción real.

Durante las décadas siguientes, diferentes generaciones de jóvenes que crecieron viendo las películas de Disney utilizaron también sus garajes para llevar a cabo inventos que cambiaron la historia. Bill Gates y Paul Allen crearon Microsoft en un garaje de Albuquerque, Larry Page y Sergey Brin instalaron los servidores de Google en uno y Steve Jobs también utilizó la casa de sus padres para dar forma a Apple.

Lo cierto es que los garajes pueden servir para mucho más que para guardar el coche y los trastos viejos. Numerosas empresas y profesionales han nacido y crecido en estos espacios, y en los últimos meses muchos los han visto como una solución para hacer frente a una situación de inestabilidad. Tan solo hace falta imaginación y ganas de sacar partido a los espacios.

Un estudio de música en casa

Juan Carlos Moreno es compositor y productor musical profesional y hace años que decidió montar su negocio en casa. “Antes alquilaba un local en Madrid capital, donde monté un estudio de grabación. Al tener que cambiarme de piso, vi un chalet de alquiler en las afueras. Por muy poco más de lo que pagaba en Madrid por el piso, tenía más espacio de vivienda, jardín y además un amplio garaje soterrado que me podía servir para montar mi negocio”, explica.

Realizó una obra con pladur para dividir las estancias y, aunque no insonorizó el garaje, sí realizó un pequeño tratamiento acústico. “Fue necesaria una pequeña inversión inicial y un poco de trabajo de acondicionamiento, eso sí, contando siempre con la autorización del dueño de la casa”, cuenta. “No utilicé toda la superficie del garaje, una parte se quedó como trastero. Una vez terminado, el estudio tendría unos 30 metros cuadrados divididos en dos salas”.

Años después, Juan Carlos tuvo la oportunidad de construir una vivienda unifamiliar en un terreno propio, en donde volvió a instalar un estudio. Aunque, esta vez, tuvo la posibilidad de diseñarlo desde cero teniendo en cuenta sus necesidades.

“Al diseñarla, planeamos un sótano que ocupaba toda la planta de la casa. Una parte se usaría como trastero y la otra como estudio de grabación. En este caso la obra fue un poco más complicada y se demoró más tiempo; hice el diseño junto a la empresa que realizó la obra del estudio. Invertimos en acondicionar las dos salas, en colocar puertas insonorizadas, etcétera”, explica.

Juan Carlos Moreno convirtió su garaje en un estudio de música.

Buena acústica, optimización y comodidad

En total, el nuevo estudio de Juan Carlos ocupa cerca de unos 50 metros cuadrados, divididos en una sala de control, una de grabación, un aseo y un recibidor. “En caso de visita de algún cliente, no tiene que pasar por la vivienda que ocupo con mi familia”, explica.

Además, construir este espacio desde el inicio le permitió adecuarlo a las necesidades de su negocio. En la casa de alquiler, el techo del garaje soterrado apenas alcanzaba unos dos metros. “Un pequeño defecto para lograr una acústica perfecta”, explica el compositor. En este nuevo espacio la altura es de casi tres metros, lo que sí favorece la acústica, y además cuenta con luz natural.

Ideas para darle una segunda vida al garaje: convertirlo en un estudio de grabación.

Entre las ventajas, señala sobre todo la comodidad y el ahorro. “No tengo que pagar un local, gasto menos en transporte y además no pierdo tiempo de desplazamiento a mi lugar de trabajo”, enumera. “Me parece una solución ideal. Separa tu espacio de trabajo del lugar donde vives, por lo que si sabes establecer unas rutinas es prácticamente como acudir a una oficina o a un local, no es como tener tu espacio de trabajo en el salón”.

Los garajes son espacios que se pueden acondicionar con cierta facilidad y sin necesidad de hacer un gasto excesivo
Juan Carlos Moreno

Además, explica, los garajes son espacios que se pueden acondicionar con cierta facilidad y sin necesidad de hacer un gasto excesivo, tanto en una vivienda en propiedad como en una alquilada.

Trabajar en un garaje con historia

Cuando pensamos en trabajar en un garaje, a menudo imaginamos jóvenes desarrollando soluciones informáticas siguiendo el ejemplo de los referentes de Silicon Valley. Sin embargo, no tiene por qué ser así. Nuestras ciudades están llenas de grandes garajes antiguos que con el paso de los años han pasado a albergar nuevos proyectos. Es el caso de la agencia de publicidad y marketing Prodigioso Volcán, que cuenta con un local en el antiguo patio de caballos del Palacio de Bornos, un edificio isabelino situado en la calle Pez de Madrid.

“Se trata de un espacio que acogió un patio de caballos en el siglo XVIII, y que con el paso del tiempo fue un garaje para carruajes y finalmente para vehículos de motor”, explica Mario Tascón, socio fundador de Prodigioso Volcán. “Tiene mucha historia. Parte del garaje del ejército republicano estuvo aquí, y aquí guardaba también el coche Largo Caballero”.

Las oficinas de Prodigioso Volcán en Madrid están ubicadas en un antiguo patio de caballos que fue posteriormente un garaje.

Hoy en día se utiliza como local de oficinas y reuniones, pero sigue manteniendo su esencia y su personalidad. “Lo hemos cuidado y nos hemos adaptado a él. Sigue teniendo el suelo de piedra, el espacio en el que estaban las cuadras y los fosos que se utilizaban para reparar los coches a motor”, explica Tascón. “Es un espacio muy inspirador, distinto. Tiene un aire artesanal, de taller, que da un contrapunto muy interesante a nuestra empresa, que es muy digital”.

Tiene un aire artesanal, de taller, que da un contrapunto muy interesante a nuestra empresa, que es muy digital
Mario Tascón

Prodigioso Volcán nació no muy lejos de la calle Pez, en la calle Marqués de Santa Ana. Mario Tascón y su mujer empezaron trabajando en la mesa de su comedor, pero pronto creció la plantilla y tuvieron que buscar otras soluciones. Primero fue un coworking, luego otra cochera, que se quedó pequeña, y finalmente este garaje, al que se unieron otras sedes.

En su caso, no tuvieron que hacer grandes obras, porque el garaje ya se había habilitado para servir como sala de exposiciones. Contrataron internet e instalaron un sistema para poder hacer llamadas telefónicas por Wi-Fi a pesar de los anchos muros de granito del edificio.

El resultado es un local de unos 200 metros dividido en tres zonas, con muebles modulares que utilizan para adaptarse a las necesidades de cada momento.

Interior de las oficinas de Prodigioso Volcán en una antigua cochera.

Este año, cuando comenzó la pandemia, llegó también el momento de tomar decisiones. El equipo abandonó un local de oficinas, pero decidió mantener el espacio del garaje. “Vimos una oportunidad. El 31 de marzo podíamos renovar nuestra oficina por dos años, pero decidimos dejarla y apostar por el garaje. Nos dimos cuenta de que íbamos a necesitar muchos metros por temas de higiene o buscar una solución alternativa y flexible mientras esto se iba arreglando, algo que a nosotros nos parecía que iba a llevar tiempo”, explica Tascón. “En el momento fue arriesgado, aunque ahora con el tiempo parece que fuimos unos visionarios”.

Entre los beneficios de trabajar en una antigua cochera en el centro de Madrid, Tascón destaca varios. El primero, la satisfacción de contar con un local agradable, inspirador y lleno de historia. Segundo, que el mismo local sirve de escaparate callejero. “El hecho de que sea un bajo, que se ve al ir caminando por la calle, sirve para crear más cercanía. Cambia la relación del proyecto con el barrio, los clientes y los viandantes”, explica.

Entra en juego, también, la comodidad de estar a pie de calle. Y, además, la satisfacción de dar una segunda vida a muchos locales de las ciudades que, por un motivo u otro, ya no pueden usarse como garajes.

Imágenes | Unsplash/John Paulsen, Juan Carlos Moreno, Prodigioso Volcán

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