En verano, la ciudad vuelve al pueblo

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La España vacía crece en verano, y quizás más este año, en el que muchos españoles han decidido no viajar al extranjero ni a zonas masificadas del litoral. El principio de las vacaciones marca el momento de hacer la maleta y volver al pueblo en el que nacieron y se criaron. Allí les esperan sus familias: abuelos, tíos, primos, vecinos y amigos.

Las vacaciones llegan también para los que viven allí. Los que nunca se fueron (o han vuelto para quedarse) ven con alegría cómo las casas vuelven a abrirse, las calles se llenan de niños y hay más vecinos con los que pasar las noches “al fresco”.

La vida en Joarilla

Joarilla de las Matas (León) es uno de los tantísimos pueblos de España que vuelve a llenarse de vecinos cada verano. Joarilla se encuentra en Tierra de Campos, en la comarca de Sahagún, y está rodeada de campos de trigo que en verano pintan todo de amarillo.

Aunque en el censo figuran muchos más, durante el invierno viven allí cerca de 80 vecinos. Tienen dos bares, una tienda y una farmacia, lo que suma bastantes más servicios de los que cuentan otros pueblos de la zona. Castilla y León es la comunidad autónoma más afectada por lo que conocemos como “la España vacía”. O vaciada. Según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), casi el 88% de los municipios de la comunidad tenían en menos población en 2018 que en 1998. A pesar de que la población española ha aumentado considerablemente desde entonces.

Calles de Joarilla.

El verano da un respiro a estas cifras con el regreso de los vecinos que, por motivos personales o laborales, fueron asentándose en otras zonas de España durante las últimas décadas. Es el caso de Eliseo González, quien cambió Joarilla de las Matas por Barcelona. “No he dejado de volver ningún año desde que me fui en el 63” asegura.

A mí el pueblo me encanta. Me lo paso muy bien y nos conocemos todos, la mayoría somos familia. Hay gente que se aburre en el pueblo, yo no. Yo voy al pueblo y me lo paso bomba
Eliseo González, nacido en Joarilla de las Matas 

Ahora Eliseo está jubilado y puede pasar temporadas en Joarilla. Ha comprado y arreglado una casa familiar y va cada año en Semana Santa y en verano, en total más de dos meses. “Lo mejor es el descanso y la tranquilidad. A mí el pueblo me encanta. Me lo paso muy bien y nos conocemos todos, la mayoría somos familia. Hay gente que se aburre en el pueblo, yo no. Yo voy al pueblo y me lo paso bomba”, cuenta.

Volver para quedarse

Tras tantos años en Barcelona, Eliseo ha hecho una vida allí. De haber sido de otro modo, comenta, le hubiese encantado pasar más tiempo cada año en Joarilla. Otros sí vuelven para quedarse. Es el caso de Lolo, que volvió a vivir en su casa familiar tras jubilarse. O el de sus vecinos Pilar y Aitor, una pareja joven que compró una casa en Joarilla.

“Yo soy de un pueblo de Zamora y ahora mismo trabajo en León”, explica Pilar San Miguel. “Decidimos venir a Joarilla porque mi trabajo puede cambiar y Aitor, que sí es de Joarilla y trabaja en una empresa a varios kilómetros del pueblo, tiene tierras que trabaja en su tiempo libre”.

Campos de Joarilla de las Matas, León.

La pareja compró una casa que había sido reformada y, en los casi tres años que llevan en Joarilla, ha tenido un bebé. “A la gente del pueblo le hace muchísima ilusión, porque es como la niña del pueblo. Les gusta ver que hay movimiento y que crece un poco la población”, explica Pilar.

Añade también que no cambiaría de nuevo el pueblo por la ciudad. “Lo que más aprecio es la tranquilidad. No me gustaba llegar de trabajar y estar media hora buscando aparcamiento. Eso en Joarilla no pasa. También me gusta salir a dar un paseo y que todo el mundo me conozca. Estoy acostumbrada a este estilo de vida y, si no lo tengo, echo de menos el trato con las personas”.

Lo que más aprecio es la tranquilidad. No me gustaba llegar de trabajar y estar media hora buscando aparcamiento. Eso en Joarilla no pasa. También me gusta salir a dar un paseo y que todo el mundo me conozca
Pilar San Miguel, residente en Joarilla de las Matas

Desde que vive allí y como para muchos de sus vecinos, la época favorita de Pilar en Joarilla es el verano. Los meses en los que el número de personas se multiplica. “Le da un cambio al pueblo que no te imaginas. En mi pueblo de Zamora no se nota tanto, pero en Joarilla es una barbaridad. A veces hasta nos preguntamos de dónde salen tantos niños”, bromea.

Vacaciones en Joarilla

Pedro es de los que no se pierde sus vacaciones en el pueblo. “Me encanta volver a ver a mis amigos y mi familia y la vida que se lleva allí. Las fiestas, el ambiente rural, poder ir a todas partes en bicicleta y pasar las tardes en el río. Son unas vacaciones que necesito una vez al año. No hace falta ni el teléfono, te lo pasas bien con nada. Es un lujo que debería probar todo el mundo por lo menos una semana al año”, anima.

 

Imágenes | Juan Fernández

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