Vivir en un ático: ¿son todo ventajas?

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Á-T-I-C-O. Cinco letras conforman una palabra con la que muchos sueñan. Comprar o alquilar un ático es el deseo recurrente de miles de futuros compradores e inquilinos que anhelan vivir en una de estas viviendas. Una aspiración que para muchos se desvanece cuando llega el momento de preguntar “cuánto”.

A continuación, a partir de la experiencia de siete personas que viven en uno de ellos, intentamos dar respuesta a estas otras preguntas: ¿Por qué se trata de una de las viviendas más demandadas? ¿Cuáles son las ventajas de vivir en un ático? ¿Y los inconvenientes?

Ventajas de vivir en un ático

María y Carlos viven de alquiler desde hace casi dos años en un ático dúplex situado en un pueblo a 40 kilómetros de Barcelona. Hasta entonces habían residido en el corazón de la capital catalana y tomar la decisión de trasladarse no fue sencilla. “Lo meditamos durante bastante tiempo, no por el hecho de irnos a vivir en un ático, sino por dejar la ciudad para establecernos en un pequeño pueblo de la costa del Maresme”, comenta María. “El cambio fue radical, pero la ilusión de poder disfrutar de una vivienda de estas características compensaba todos los posibles inconvenientes”, añade.

“Una de las ventajas principales es la considerable disminución de ruidos molestos, un inconveniente frecuente cuando vives en el centro de una ciudad, y la agradable temperatura en los meses más fríos del año, ya que al vivir bajo tejado se crea un efecto invernadero absoluto”
Javier Gómez

Luminosidad a raudales

Entre las ventajas más destacadas de vivir en un ático está la luminosidad. Al estar situado en la parte más alta de un edificio se puede disfrutar de más luz natural, un bien muy preciado entre compradores e inquilinos.

Javier Gómez vive en un ático de alquiler del barrio de Salamanca, en Madrid. Destaca la luminosidad como una de las ventajas principales que le ayudaron a decantarse por esta opción. Aunque su vivienda no cuenta con una terraza, una de las características más habituales de este tipo de hogares, para Javier, vivir en un ático se ha convertido en un auténtico lujo también por otros motivos, como “la considerable disminución de ruidos molestos, un inconveniente frecuente cuando vives en el centro de una ciudad, y la agradable temperatura en los meses más fríos del año, ya que al vivir bajo tejado se crea un efecto invernadero absoluto”.

Terrazas para disfrutar del buen tiempo

A Montse Calbet, interiorista y propietaria de uno de 170 m2 en Barcelona, lo del ático le viene de lejos. “He vivido en un ático desde los 15 años. Cuando me casé viví 13 años en un piso normal y cuando tuve la oportunidad me trasladé de nuevo a un ático. Me encanta vivir en las alturas, por las vistas, por la privacidad de no tener a nadie más encima, por todo”, afirma contundente.

Disponer de una o varias terrazas es una de las características más habituales de los áticos y, en el caso de Montse puede disfrutar de tres, dos de 23 m2 y una en la azotea de 40 m2. En una ciudad como Barcelona, en la que el buen tiempo es una tónica habitual, equipar las terrazas para disfrutar la vida exterior es fundamental. Nos cuenta que en ellas comen, cenan, se relajan, están con los amigos, etcétera”, comenta.

“Me encanta vivir en las alturas, por las vistas, por la privacidad de no tener a nadie más encima”
Montse Calbet

Carolina Narváez también es una de las afortunadas de vivir en un ático en Majadahonda, a 20 Km de Madrid. Su vivienda, repartida en dos plantas, también cuenta con varias terrazas. “Para mi son lo mejor de la casa. En la del salón tenemos una mesa y sillas de madera. Cenamos en ella todas las noches de verano y, en primavera, cuando hace bueno, intentamos comer también allí. A veces incluso nos planteamos comprar una estufa de calor para aprovecharla más en invierno. En las de los dormitorios superiores tenemos sofás para leer por las noches”, añade.

“Las terrazas son lo mejor de la casa. En la del salón tenemos una mesa y sillas de madera. Cenamos en ella todas las noches de verano y, en primavera, cuando hace bueno, intentamos comer también allí”
Carolina Narváez

Marina vive desde hace dos años en un fabuloso ático que compró en Barcelona. Del mismo modo que sucede con el resto de testimonios, apunta que la luminosidad, las vistas y las terrazas (dispone de dos de 16 m2 cada una) son valores más que suficientes para escoger este tipo de vivienda.

En el caso de Meritxell Arjalaguer, fotógrafa de profesión, su ático situado en el barrio del Raval de Barcelona dispone de una terraza de 50 m2, en la que además de una gran área de comedor de exterior tiene dispuesta una barbacoa y una zona de tumbonas. Decidió vivir en un ático “para tener un espacio abierto en el centro de la ciudad, un pequeño oasis privado”.

Marta Cruz vive con su pareja y sus dos hijos en un ático de compra del barrio de Gracia, en Barcelona. Cuenta con una salida a una terraza de 18 m2 desde el salón-comedor en la que tienen colocada una mesa con sillas para comer y cenar en el exterior y una pequeña estructura de juego para los niños. “Para poder disfrutar de la terraza lo más importante es la cobertura del suelo con césped artificial; si no en verano no se puede pisar el suelo. También es muy importante disponer de un toldo”, afirma Marta.

“Decidí vivir en un ático para tener un espacio abierto en el centro de la ciudad, un pequeño oasis privado”
Meritxell Arjalaguer

Vivienda con vistas y mayor privacidad

Vivir en un ático supone disfrutar de unas vistas envidiables. La ausencia de obstáculos, especialmente cuando está situado en un edificio de una altura importante, permite contemplar un paisaje muy distinto al de las viviendas convencionales.

María y Carlos disfrutan de las vistas del mediterráneo desde su terraza, a la que se accede desde el dormitorio principal, situado en la planta superior de su ático-dúplex. “Al vivir en un pequeño pueblo de la costa, tener la posibilidad de admirar el paisaje y el mar de fondo es un auténtico placer para los sentidos. Vivimos rodeados de tranquilidad y un paisaje único, sin ruidos molestos que interfieren el transcurrir del día a día”, explica.

“La posibilidad de admirar el paisaje y el mar de fondo es un auténtico placer para los sentidos. Vivimos rodeados de tranquilidad y un paisaje único, sin ruidos molestos que interfieren el transcurrir del día a día”
María y Carlos

La privacidad es otra de las ventajas que apuntan. “Ni molestas, ni te molestan”, indica Montse Calbet. “Especialmente cuando vives en una gran ciudad, la intimidad que te proporciona una vivienda de estas características nos convierte en privilegiados”.

Inconvenientes de vivir en un ático

Como no podía ser de otro modo, vivir en un ático también implica que existan algunas desventajas, pero, ¿son realmente tan relevantes como para renunciar a este modo de vida?

Demasiado calor en verano y más frío en invierno

Al estar bajo tejado, es habitual sentir el exceso de calor de forma más contundente que en pisos más bajos. Combatir las temperaturas extremas que se generan en un ático será fundamental para disfrutar de una mejor calidad de vida.

Montse Calbet nos explica que cuenta con un buen aislamiento, tres toldos y una pérgola. “Si hace mucho calor en el interior de casa no hay más remedio que poner el aire acondicionado”. Por otro lado, en su caso, comenta que en invierno “no notamos que haga mas frio que en un piso normal”.

En el caso de Javier Gómez, al vivir en en Madrid, ciudad en la que las temperaturas son más extremas, es necesario “equipar la vivienda con aire acondicionado, calefacción eléctrica y algunas dosis de paciencia”.

Un buen toldo, las cortinas apropiadas y el uso de la ventilación cruzada son los factores clave para combatir el calor del verano, asegura Marina. Según su experiencia, el único inconveniente es el viento porque “en un ático la acción del viento se nota mucho más que en una planta piso”, algo que corrobora María. Carolina Narváez también considera que el calor que se acumula en verano es una de las desventajas de vivir en un ático.

Edificios sin ascensor

Excepto en las viviendas de nueva construcción o los edificios reformados, resulta habitual que en algunos casos no haya ascensor o que en ocasiones pueda estropearse, por lo que acceder hasta la última planta puede ser un inconveniente, tal y como le sucede a Marta Cruz, que vive en un cuarto sin ascensor y, al tener dos niños, a veces puede ser incómodo. Eso sí, incluso con esta desventaja, “no cambio mi ático por una primera planta, aunque no tenga ascensor”, afirma.

Carolina Narváez sí que puede disfrutar de ascensor en el edificio en el que vive, aunque, al ser un dúplex, a veces les resulta un poco pesado, entre otras cosas, el tema de la escalera interior. “Aunque el edificio en el que vivo no es muy alto, si se estropea el ascensor puede ser fatigoso, especialmente si tienes niños. También oyes más el ruido de la lluvia cuando cae muy fuerte y es más frecuente tener pájaros en tus ventanas y las terrazas”, comenta.

Problemas en la comunidad

En ocasiones, en alguna zona de la terraza o las azoteas de los áticos están instaladas las antenas, los contadores, la fibra o las unidades externas del aire acondicionado de la comunidad, por lo que la solución pasa por dejar entrar a los técnicos correspondientes cuando existe alguna avería. Aunque el ático sea de propiedad, es obligatorio a dejarlos pasar.

En una zona apartada de la terraza de María y Carlos se encuentran la unidades externas de los aires acondicionados del resto de vecinos. “Somos conscientes de ello y en alguna ocasión hemos tenido que facilitar el acceso a algún técnico, pero no supone ningún inconveniente, nos compensa vivir en un ático”, relata María.

A Montse Calbet tampoco le molesta tener instalada la antena colectiva de televisión y la parabólica. “Están situadas en la terraza de la azotea, en la que también tenemos una instalación de placas solares de uso propio; al disponer de dos terrazas más, apenas la usamos”, explica.

Muchos áticos cuentan con una zona común independiente a las terrazas de uso privativo en la que se instalan los contadores, el cuarto del ascensor, la fibra, los aires acondicionados, etc., tal y como sucede en la vivienda de Meritxell Arjalaguer. Zonas de fácil acceso para los técnicos que no necesitan llegar a ellas a través del ático.

Mayor mantenimiento

Vivir en un ático implica directamente un mayor desgaste de las cubiertas del edificio o de las terrazas, por lo que será imprescindible procurar mantenerlas en el mejor estado posible para evitar problemas que comprometan al resto de la comunidad.

Para Montse Calbet se trata del inconveniente más importante. “Además, si hay plantas es necesario cuidarlas, sino el aspecto es deprimente, se ensucia con mucha facilidad. Cada día hay que barrer el suelo porque caen hojas de los árboles, cuando hace viento o llueve barro es terrible, se necesita hacer mucho mantenimiento. También hay que cuidar el mobiliario de madera cada año, pasándole aceite de teka, limpiar la madera, etc..”.

Cúanto cuesta vivir en un ático

Disfrutar de más luminosidad, privacidad, vistas y terrazas no resulta económico. En la actualidad, este tipo de viviendas son las más caras de un edificio, entre un 20 y 30% más costoso que el resto de pisos del mismo inmueble. Eso sí, aunque a priori el desembolso será mayor, la revalorización también será superior, por lo que algunos los propietarios se pueden aferrar a aquello de “quien tiene un ático tiene un tesor o”.

Créditos imágenes: Marcela Grassi |  iStock/KatarzynaBialasiewicz | iStock/zhudifeng

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