Del edificio Villanueva al Campus del Prado: 200 años de arquitectura del Museo del Prado

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El Museo del Prado acaba de cumplir 200 años. Aunque las celebraciones del bicentenario llevan anticipándose a este aniversario desde hace varios meses, la fecha oficial de su apertura fue el 19 de noviembre de 1819. Ese día abrió por primera vez al público como Real Museo de Pinturas y Esculturas. Más tarde pasaría a denominarse Museo Nacional de Pintura y Escultura, hasta convertirse finalmente en Museo Nacional del Prado.

Sin embargo, el edificio que lo alberga es anterior. El arquitecto Juan de Villanueva lo diseñó en 1789, por orden de Carlos III, como Academia de Ciencias Naturales y Gabinete de Historia Natural. Su construcción formó parte de un plan más ambicioso cuyo propósito era embellecer esta parte de la ciudad y ennoblecerla. En aquellos años del siglo XVIII era una zona en vaguada por la que pasaba el arroyo Abroñigal y con muchos desniveles, propicia para encuentros y lances de amor.

Una pieza del plan urbanístico de Carlos III

El proyecto completo, diseñado por José de Hermosilla en 1767, no solo abarcaba la planificación urbanística de los prados de Atocha y Jerónimos, también la creación de lo que hoy se denominaría un ‘parque científico’. Junto al Gabinete de Ciencias Naturales, se mandó construir el Jardín Botánico, el Observatorio Astronómico, la Real Fábrica de Porcelanas y las Platerías Martínez.

El Salón del Prado, hoy Paseo, completaba su arquitectura con las fuentes de Neptuno y Cibeles en sus extremos, y la de Apolo (o Cuatro Estaciones) en el centro. Todas ellas dibujadas por el arquitecto Ventura Rodríguez, en aquel momento Fontanero Mayor de la Villa, es decir, el encargado de diseñar la fuentes de Madrid.

Actualmente, el Museo del Prado lo conforma “un campus museístico”, tal y como lo denominan en su web, compuesto por varios inmuebles: el edificio Villanueva, el Claustro de los Jerónimos, el Casón del Buen Retiro, el edificio administrativo de la calle Ruiz de Alarcón, y el Salón de Reinos del Palacio del Buen Retiro, que se ha incorporado recientemente.

Un museo marcado por la Historia

El edificio Villanueva es la principal construcción de este campus. De estilo neoclásico, combina ladrillo y piedra, ha sufrido los vaivenes de los acontecimientos históricos que se han sucedido en los dos últimos siglos en España. Tras el fallecimiento de su impulsor, Carlos III, las obras se ralentizaron por el poco interés que despertaba crear un lugar para cultivar las ciencias, función que nunca llegó a ejercer.

Con la invasión napoleónica, el edificio estuvo ocupado por las tropas francesas, lo que provocó su deterioro. Y en 1814, tras la salida de José Bonaparte de España, se retoma el proyecto de finalizar su construcción, aunque todavía sin un uso determinado. Es María Isabel de Braganza, la tercera mujer de Fernando VII, quien promueve la idea de crear un museo al estilo del Louvre y reúne la colección de 311 pinturas que se exhiben el día de su apertura, aunque en ese momento en el museo había depositadas cerca de 1.500 obras.

 A partir de ese momento, la colección no para de crecer y son varias las intervenciones que se realizan en la construcción para terminar de acondicionarla y crear nuevos espacios expositivos. A día de hoy, el edificio Villanueva cuenta con casi 13.500 m2 de salas de exposición, más de 1.500 m2 de acogida y descanso, 1.150 m2 de instalaciones y casi 3.300 de circulación.

Su actividad solo se vio interrumpida durante la Guerra Civil. En el otoño de 1936 el gobierno de la República decidió que, para salvaguardar el patrimonio artístico del museo de los bombardeos, lo más adecuado era sacarlas de ahí. Las obras viajaron a Valencia, después a Girona y finalmente a Ginebra. Un traslado que fue recreado en la película española ‘La hora de los valientes’, dirigida por Antonio Mercero. Las pinturas del Prado regresaron después del fin de la contienda.

La ampliación que deja paso al Campus

La renovación más profunda del Museo del Prado se inició en los años 80. El espacio del edificio Villanueva no daba más de sí y se planteó su ampliación. Después de que en 1995 quedara desierto el primer concurso de ideas para su remodelación, en 1998 se convoca uno nuevo en el que se aprueba el proyecto presentado por el arquitecto Rafael Moneo por el que se añade el llamado edificio Jerónimos, inaugurado en 2007.

Ambas construcciones, Villanueva y Jerónimos, se comunican de manera subterránea sin que ninguno de los dos edificios altere la arquitectura del otro. Una de las peculiaridades de esta ampliación es que se puede visitar el Claustro de los Jerónimos restaurado. Mientras estaba en marcha este proyecto, se puso sobre la mesa la reforma y ampliación del Casón del Buen Retiro, donde ahora están instalados algunos de los servicios de la institución, como la biblioteca, el archivo, los departamentos de conservación y la Escuela del Prado. 

La última incorporación es el Salón de Reinos, con el que se ampliará la disponibilidad de espacio expositivo. Las obras de rehabilitación comenzaron el pasado mes de octubre a cargo de los arquitectos Norman Foster y Carlos Rubio, y está previsto que se ejecuten en 39 semanas. Cuando concluyan el conjunto de edificios que conforman el Campus del Prado, se convertirá en uno de los centros de referencia artística más significativos del mundo.

Imágenes: SeanPavonePhoto / jgaunion / Luis García (Zaqarbal) / Museo Nacional del Prado

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