Cinco casas únicas que se convirtieron en un museo

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Cuando Miguel de Unamuno vivía en la antigua casa rectoral de la Universidad de Salamanca, veía cada día una parra desde su ventana. Su visión le acompañó durante tanto tiempo que decidió dedicarle un soneto, ‘A la parra de mi balcón’. Hoy esa parra sigue decorando la casa en la que vivió Unamuno, que se ha convertido en un museo. Muchos de los que lo visitan se paran a observarla y a repetir los versos del soneto que le dedicó.

La de Unamuno en Salamanca es una de las muchas casas de escritores y artistas que se han convertido en museos. Algunas son tan llamativas que atraen tanto por su forma e historia como por el contenido de sus exposiciones.

La Casa Museo Gaudí

La de Gaudí en el Parque Güell es una de las casas convertidas en museos más curiosas de España.

Durante la construcción de la Sagrada Familia, Gaudí se comprometió tanto con el proyecto que llegó a pasar una temporada en el taller del templo para poder seguir de cerca las obras. Sin embargo, el domicilio real del arquitecto durante la mayor parte de aquella época estaba en una de las casas del Parque Güell.

Aunque hoy lo conocemos como un espacio con jardines y curiosos elementos arquitectónicos, lo cierto es que el Parque Güell fue concebido como una urbanización. El proyecto inmobiliario no prosperó, pero sí llegaron a construirse dos casas. Gaudí se instaló en una de ellas en 1906, con su padre y su sobrina. Vivió allí hasta finales de 1925, poco antes de su muerte.

La casa, un proyecto de Francesc Berenguer i Mestres, tiene tres plantas con vistas a Barcelona y una alta torre que es parte fundamental del perfil del parque. Se convirtió en museo en 1963.

La casa que pudo haber sido de El Greco

Una antigua casa de Toledo acoge la casa museo de El Greco.

Después de vivir durante sus primeros 26 años en Creta (Grecia) y pasar otros diez en Italia, Doménikos Theotokópoulos se asentó en Toledo, donde vivió hasta los 72 años. Sin embargo, el pintor, más conocido en España como El Greco, nunca vivió en la casa museo que lleva su nombre. Lo hizo a 200 metros de allí, en otra que fue derribada después de su muerte.

En 1905, el marqués de Vega-Inclán compró y restauró unas antiguas edificaciones del siglo XVI, conocidas como las casas de la duquesa de Arjona. Su objetivo era recrear la antigua vivienda del pintor tal y como era a finales del siglo XVI, con un patio, un jardín e incluso una capilla.

La casa museo se abrió al público en 1912 y cuenta con una recreación de la casa del pintor, exposiciones permanentes de su obra y también ejemplos de otros artistas.

El último hogar de Rosalía de Castro en Padrón

El último hogar de Rosalía de Castro es hoy una casa museo.

A las afueras de Padrón, en A Coruña, se encuentra la Casa da Matanza, una casa tradicional en la que vivió sus últimos años Rosalía de Castro. Esta se se encuentra muy cerca de la parroquia en la que pasó días felices en su infancia y que quedó reflejada en algunos de sus versos.

Rosalía vivió en esta casa entre 1883 y 1885 junto a su marido, Manuel Murguía. En ella escribió algunos de sus últimos poemas, que publicó en 1884 en el libro ‘En las orillas del Sar’. Tras la muerte de Rosalía, la Casa da Matanza permaneció vacía unos años y después fue pasando por diferentes propietarios y varias restauraciones. Se convirtió en Casa-Museo en 1972 y hoy acoge una exposición de los acontecimientos que marcaron la vida de esta singular y emblemática escritora.

Una casa dibujada por Sorolla

La del pintor Sorolla es hoy una casa convertida en museo.

Después de pasar por diferentes viviendas, el pintor Joaquín Sorolla empezó a hacerse una idea de la casa que quería para vivir y trabajar. Y la hizo realidad. En 1909, encargó al arquitecto Enrique María de Repullés y Vargas el proyecto de una casa en la que los espacios de trabajo y vivienda estuviesen cerca, para poder disfrutar de más tiempo con su familia, y en la que tuviese especial protagonismo el jardín.

El resultado fue una gran casa en el centro de Madrid, con tres estudios muy iluminados, un patio andaluz y varios jardines. El pintor participó de forma muy activa en la construcción y el diseño de la casa. De hecho, se conservan varios bocetos de diferentes partes, como la fachada, dibujados por él mismo.

El museo se inauguró en 1932, cuando abrió al público su planta principal. Permaneció cerrado durante la Guerra Civil, pero volvió a abrir sus puertas en 1941.

Una casa rectoral, museo de Unamuno

La Universidad de Salamanca convirtió la casa rectoral en la que vivió Unamuno en una casa museo.

Cuando Miguel de Unamuno fue elegido rector de la Universidad de Salamanca, en el año 1900, se mudó a la Casa Rectoral. Un edificio ubicado en pleno centro histórico de la ciudad, en el que habían vivido diferentes rectores desde su construcción a mediados del siglo XVIII.

Sin embargo, el actual rector de la universidad ya no vive allí. Tras la muerte de Unamuno, la casa se convirtió en un museo que trata de recrear el entorno de la que fue su vivienda hasta 1914. Otras zonas de la casa han cambiado y se usan como archivo. Allí se conservan también los cerca de 6.000 volúmenes de la biblioteca personal del escritor, que donó a la universidad.

La lista no acaba aquí. En Fuentedetodos, en Zaragoza, puede visitarse la humilde casa labriega en la que nació Francisco de Goya. En Portlligat, Gerona, está la antigua barraca de pescadores que Salvador Dalí arregló y en la que vivió durante años. Y si saltamos a Canarias, no podemos dejar de visitar en Lanzarote las dos casas-museo del polifacético César Manrique en Haría y Tahíche, o la del escritor portugués José Saramago en Tías. Todas ellas convertidas en museos.

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