Casas modulares: cuando tu chalé llega en camión

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“Un día ves tu parcela amanecer con un rectángulo de hormigón en el suelo. Al anochecer, tu próxima casa está sobre él. Esta experiencia es increíble”. Unos meses antes de decir esto, Carlos García y Ana López habían decidido mudarse a vivir en el campo, concretamente a una localidad de la sierra de Madrid. Localizaron la zona en la que les gustaría vivir y visitaron allí algunos chalés a la venta, pero ninguno encajaba con lo que buscaban. Tampoco les convenían los plazos que se manejan habitualmente para construir una casa nueva. Así que buscaron una tercera vía.

El chalé de Carlos y Ana llegó a su parcela en camión porque se decidieron a comprar una casa modular. El mismo día la vivienda quedó instalada a falta de algunos remates, para asombro de sus vecinos de urbanización.

Este tipo de construcción convence cada vez a más propietarios, que ven en ello una alternativa rápida y económica para disponer de un chalé adaptado a sus preferencias. Para ello, los propietarios deben buscar la ubicación ideal y comprar una parcela edificable para viviendas unifamiliares como las que ofrece Sareb. Una vez adquirido el terreno comenzarán los procesos de diseño, fabricación e instalación del inmueble. En Cube, por ejemplo, se pueden encontrar casas de 100 metros cuadrados, tres dormitorios y dos baños por 100.000 euros.

Una casa que sale de una fábrica

La construcción de casas modulares se realiza en una fábrica según procesos totalmente controlados y estandarizados. En realidad, se trata de una técnica de construcción más que puede emplear un arquitecto para llevar a cabo cualquier tipo de proyecto. Lo que ocurre es que, en este caso, se fabrica por módulos con el material elegido dentro de unas instalaciones.

La principal ventaja que aporta este tipo de construcción consiste precisamente en su desarrollo de puertas adentro. Gracias a esto, el propietario puede saber cuándo tendrá su casa disponible y cuánto le va a costar.

Mercedes Navarro, arquitecta de Inhaus, explica que la construcción modular puede ofrecer casas de calidad elevada a un precio más económico gracias al control de los procesos y los costes. “Con este método no sufrimos las consecuencias de las inclemencias del tiempo ni los posibles imprevistos de la construcción convencional. Por eso podemos evitar sobrecostes y retrasos”, aclara.

De hecho, ésta ha sido una de las claves para la popularización de estas casas durante la crisis, tras el endurecimiento de las condiciones de crédito. “Al saber cuándo va a estar lista la casa y contar con un precio cerrado desde el principio, a los propietarios les resultaba más sencillo conseguir financiación”, explica Navarro.

Algunas empresas ofrecen un precio total que incluye todos los aspectos del proceso de construcción de una vivienda: el arquitecto, los estudios técnicos, las gestiones con el ayuntamiento, la fabricación de la casa con todo lo necesario para entrar a vivir, la preparación de la parcela y la cimentación, el transporte y la grúa para su montaje. Tienen incluso un catálogo con casas prediseñadas de distintos tamaños, distribuciones y acabados para que el cliente elija la suya.

Los trámites no cambian

El proceso para adquirir una de estas viviendas incluye muchos pasos en común con el de la autopromoción tradicional de un chalé. Son viviendas a todos los efectos. Los proyectos, licencias y permisos que hay que tramitar son los mismos, ya que se consideran igualmente bienes inmuebles. Se trata de un número importante de trámites, que incluye algunos como la redacción y el visado del proyecto de ejecución, la realización de un estudio geotécnico y la solicitud de licencias como la urbanística o la de primera ocupación, entre otros.

Casa modular de Inhaus

La principal diferencia radica en la ejecución de la obra de estas viviendas modulares. Una vez realizado el diseño y obtenidos los permisos correspondientes, se prepara el terreno, la fábrica se pone en marcha y en unos cinco meses la casa está lista para su instalación. Entonces, el chalé se desplaza a la parcela en un transporte especial y se implanta en pocas horas. A partir de ahí, en unos días se puede completar su acabado y el propietario recibe las llaves. Una vez obtenida la licencia de primera ocupación y completados los últimos trámites, podrá disfrutar de ella.

¿Se pueden ampliar? Absolutamente

Otra de las ventajas de las viviendas modulares es su flexibilidad. La construcción por módulos permite a los propietarios comenzar con una casa de dimensiones reducidas y ampliarla en el futuro a base de añadir módulos. También pueden instalar en la parcela otras construcciones fabricadas con la misma técnica, como piscinas, garajes o trasteros.

¿Se pueden trasladar? Sí, pero con reservas

Una de las dudas más habituales al hablar de casas modulares tiene que ver con la posibilidad de trasladarlas a otra parcela si el propietario se cansa de vivir en un sitio. Efectivamente, esto es posible, pero no siempre es rentable. “La técnica lo permite. Sin embargo, es necesario calcular si la infraestructura de implantación compensa la compra de otra casa modular”, asegura Navarro.
Para mover una casa modular, hay que preparar la nueva parcela, trasladar la casa e instalarla de nuevo, por lo que es posible que resulte más rentable vender la antigua y comprar otra.

¿Se libran de pagar el IBI? No

Las casas modulares pagan IBI

Las casas modulares son estructuras que van instaladas sobre cimientos y en su construcción se utilizan materiales como el hormigón, exactamente igual que en las convencionales. Requieren los mismos permisos para su instalación y, evidentemente, se consideran bienes inmuebles. Así que sus propietarios deberán pagar el IBI igual que si hubieran realizado una autopromoción o hubieran comprado una vivienda de segunda mano.

¿Son eficientes energéticamente? Por supuesto

La construcción por módulos es simplemente una técnica más. La eficiencia energética, la calidad de los acabados, los anexos, las soluciones de domótica e incluso los muebles que irán instalados con la casa serán los que cada propietario pacte con el fabricante.

En el caso de la vivienda de Carlos y Ana, se trata de una casa con certificación energética A, que utiliza una solución de aerotermia para climatización y agua caliente.

“El efecto wow de la instalación de nuestro chalé duró algún tiempo”, comentan estos nuevos propietarios, a punto de estrenar su vivienda. “Muchas personas que solían pasear cerca de nuestra parcela nos comentaban que les costó algunos días acostumbrarse al hecho de que hubiera brotado una casa de diseño en ella de un día para otro”.

Imágenes / InHaus e iStock

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