¿Qué es, para qué sirve y cómo se obtiene la cédula de habitabilidad?

A la hora de vender, comprar o alquilar una vivienda existen varios documentos y certificados que conviene tener en cuenta. Uno de ellos es la cédula de habitabilidad, un documento administrativo que, como su propio nombre indica, garantiza que una vivienda cumple las condiciones básicas para ser habitada.

Contar con una cédula de habitabilidad en vigor es imprescindible para realizar trámites tan básicos como dar de alta los servicios de luz, gas o agua o solicitar un seguro del hogar. Te contamos todo lo que necesitas saber sobre este documento.

Viviendas dignas

La calidad de las viviendas tiene un impacto directo en la salud de las personas que las habitan. Para garantizar la salubridad, es necesario que puedan ventilarse con facilidad, que dejen entrar luz natural y que estén libres de elementos tóxicos y otros materiales perjudiciales. Además, para garantizar cierta calidad de vida es recomendable que la vivienda cuente con estancias amplias y bien distribuidas.

La cédula de habitabilidad indica, precisamente, que un inmueble tiene unas características técnicas e higiénico-sanitarias lo suficientemente buenas como para ser usado como vivienda. Estas características mínimas dependen del año de construcción y de la comunidad autónoma en la que se encuentra, pero por lo general se basan en la calidad del inmueble, su superficie útil, el tamaño de las estancias y el equipamiento (instalaciones eléctricas, de fontanería y de saneamiento, entre otros elementos).

El documento sirve, así, para diferenciar las viviendas habitables de espacios usados para otros fines, como comercios o almacenes.

Cuándo solicitar la cédula

Lo primero que hay que tener en cuenta es que la cédula de habitabilidad es obligatoria para los propietarios de Asturias, Cantabria, Navarra, La Rioja, Cataluña y Murcia. En el resto de las comunidades, los dueños de viviendas deben solicitar las licencias de primera o de segunda ocupación.

Uno de los escenarios en los que es necesario contar con una cédula de habitabilidad es tras construir un inmueble nuevo que desea registrarse y usarse como vivienda. En este caso, hablamos de cédula de primera ocupación.

La cédula de habitabilidad es necesaria a la hora de vender o alquilar una vivienda.

También es necesario que los propietarios dispongan de la cédula de habitabilidad a la hora de vender una vivienda. Al fin y al cabo, se trata del documento que demuestra que el comprador o el futuro inquilino va a vivir en una propiedad habitable. Contar con una cédula de habitabilidad es, además, uno de los requisitos que exigen los bancos a la hora de conceder una hipoteca.

Existen, sin embargo, una serie de excepciones, que dependen de cada comunidad autónoma. Por ejemplo, puede prescindirse de la entrega de la cédula si el inmueble va a derribarse o reformarse o si se le va a dar un uso diferente al de vivienda. En cualquier caso, es recomendable consultar las condiciones que dicta cada comunidad para evitar multas.

Los propietarios también deben tener en regla esta cédula para alquilar sus inmuebles. De lo contrario, los inquilinos podrán tener problemas para dar de alta servicios básicos o empadronarse (ya que, ante la ley, no estarán residiendo en una vivienda, sino en un inmueble orientado a otros fines). La tramitación y el pago de una cédula de habitabilidad es responsabilidad del propietario, nunca del inquilino.

El tipo de cédula que se exige para viviendas que ya han sido utilizadas y que desean alquilarse o venderse es la cédula de segunda ocupación.

También para las reformas

En el caso de que la vivienda haya sido rehabilitada o sometida a grandes reformas, debe solicitarse una cédula de primera ocupación de rehabilitación. Esta es necesaria porque las obras pueden modificar las condiciones de habitabilidad y, por lo tanto, deben actualizarse los detalles del documento.

Tras una reforma, debe actualizarse la cédula de habitabilidad.

Trámites y papeleo

El primer paso para obtener la cédula de habitabilidad es conseguir un certificado de habitabilidad. Este lo emiten arquitectos o arquitectos técnicos tras realizar los correspondientes estudios en la vivienda. Como su nombre indica, certifica que las condiciones del inmueble son lo suficientemente buenas como para usarlo como vivienda.

Posteriormente, un técnico del ayuntamiento debe firmar y aprobar este certificado, para finalmente emitir la cédula de habitabilidad. El precio total depende de las tarifas de los técnicos y de los ayuntamientos correspondientes.

El contenido del certificado también puede variar en función del organismo que lo expida, pero siempre se indican los datos identificativos de la vivienda (como la dirección), sus características (su superficie útil y el número de espacios) y el umbral máximo de ocupación. Además, se identifica al técnico habilitado que realizó el certificado de habitabilidad y su fecha de emisión.

Para conseguir una cédula de habitabilidad, el primer paso es conseguir un certificado de habitabilidad firmado por un arquitecto.

Es importante recordar que en las comunidades autónomas donde no se requiere esta cédula son necesarias las licencias de primera y/o segunda ocupación. Estas, tal y como explican en el portal Certicalia y de acuerdo a lo indicado en la Ley 18/2007, del derecho a la vivienda, a efectos prácticos cumplen la misma función que la cédula de habitabilidad. A pesar de sus diferencias, el objetivo final de estos documentos es siempre el mismo: garantizar que compradores e inquilinos accedan a viviendas sólidas, higiénicas y en buenas condiciones.

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