¿Qué hacemos con el pasillo? Ventajas, desventajas y soluciones decorativas

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Una de las preguntas más habituales que nos planteamos en cuanto a la distribución y soluciones decorativas del hogar es cómo aprovechar el pasillo, una de las piezas aparentemente de menor utilidad en una vivienda.

Pasillos y arquitectura del siglo XIX y XX

Aunque algunos lo duden, los pasillos tienen una clara utilidad arquitectónica, especialmente en viviendas antiguas, debido al tipo de construcción más popular durante los siglos XIX y XX.

En las edificaciones de los núcleos urbanos de las ciudades y los pueblos, la configuración de los distintos espacios se proyectaba en inmuebles de mucho fondo y fachada estrecha, dando lugar a estancias interiores situadas a ambos lados del pasillo, mientras que en las cabeceras se distribuían los ambientes más importantes de la vivienda. Por ello, los pasillos cumplían, y siguen haciéndolo, con la función de comunicar los distintos espacios existentes, además de permitir la ventilación e iluminación de las estancias interiores.

Paradójicamente, y en plena expansión de la burguesía, los pasillos servían además para facilitar la privacidad y evitar la comunicación directa entre los señores de la casa y su personal de servicio. Eso sí, nada tienen que ver los pasillos de las casas burguesas, especialmente anchos y señoriales, con los de las más modestas, que generalmente eran (y son) estrechos, oscuros y con pocas posibilidades funcionales y decorativas.

Si a estas características desfavorables añadimos la necesidad de aprovechar todos los metros disponibles de una vivienda y el desperdicio económico que supone contar con superficie sin funcionalidad aparente, es lógico plantearse si tiene sentido seguir proyectando viviendas con pasillo y qué se puede hacer (si nuestra vivienda lo tiene) para aprovecharlos.

Para descubrirlo contamos con las propuestas de dos profesionales del sector, Héctor Hidalgo i Pelegrina, arquitecto y socio-director del estudio de arquitectura Roibos Casa, y de Rosa Bramona, diseñadora de interiores.

Pasillos, ¿espacios con sentido y valor?

Los pasillos no están de moda. Tal y como indica Héctor Hidalgo, gracias a los nuevos modelos constructivos, tanto en los núcleos urbanos de las grandes ciudades como en la edificación de viviendas independientes, “resulta más frecuente proyectar viviendas con una superficie menor de pasillo -entendido como superficie larga y estrecha con estancias situadas a uno o los dos lados-, para crear espacios distributivos más anchos y funcionales, que se puedan utilizar de vestidor, librería, espacio de estudio abierto, etc.”.

“Entendemos que los pasillos que simplemente sirven para acceder a diferentes estancias deben aportar un valor añadido, si no es así, no los hacemos. Intentamos que cada metro cuadrado construido tenga auténtico valor para los usuarios de la vivienda”
Héctor Hidalgo i Pelegrina, arquitecto y socio-director del estudio de arquitectura Roibos Casa

En la mayoría de los nuevos proyectos de arquitectura se procura, según nos cuenta el arquitecto, “unir las diferentes piezas para evitar el uso del pasillo, tal y como sucede en la práctica totalidad de nuestros proyectos, en los que la zona de estar, comedor y cocina se sitúan en una misma superficie”.

De hecho, procuran que los espacios tengan un sentido y un interés palpable. “Entendemos que los pasillos que simplemente sirven para acceder a diferentes estancias deben aportar un valor añadido, si no es así, no los hacemos. Intentamos que cada metro cuadrado construido tenga auténtico valor para los usuarios de la vivienda”, añade.

Soluciones decorativas para viviendas con pasillo

En el caso de las viviendas con pasillo, podemos aplicar algunos recursos para aportar funcionalidad y sentido estético a este espacio.

La interiorista Rosa Bramona ha reformado distintas viviendas que cuentan con pasillo y, según nos cuenta, en todos los casos ha sido necesario “buscar una funcionalidad a dicha superficie o utilizar soluciones decorativas ingeniosas para crear pasillos más confortables y acogedores”.

Cuando los pasillos son suficientemente anchos, su recomendación pasa por colocar algún mueble para ampliar la capacidad de almacenaje de la vivienda. “El tipo de mueble lo elegiremos en función del espacio del que dispongamos y de las propias necesidades: armario, consola, librería, etc. Incluso es posible incorporar una zona de trabajo en un pasillo ancho, si se realiza un buen planteamiento y selección del mobiliario”, nos explica la diseñadora de interiores, que subraya que esta propuesta puede resultar “la solución perfecta en la actualidad, en plena pandemia del coronavirus, con la necesidad de teletrabajar”.

Cuando el tipo de reforma y las características estructurales lo permiten, también puede ser posible mantener la sensación de pasillo, sustituyendo una pared por una apertura acristalada en una zona que nos permita tener una entrada de luz natural y crear mayor sensación de amplitud. Según Bramona, puede servirnos para conectar, por ejemplo, una estancia no privativa, como la cocina, con el pasillo.

“Escoger un original papel pintado o crear una galería de arte particular en una de las paredes del pasillo, con una buena composición de fotografías, ilustraciones u otras modalidades de cuadros, es un recurso sencillo y muy efectivo para decorarlo”
Rosa Bramona, decoradora de interiores

Héctor Hidalgo explica que, cuando no se puede dar un uso y funcionalidad al pasillo, procura darle un sentido estético a esta superficie. “Por ejemplo, que al final del pasillo haya una apertura ordenada en relación a un árbol emblemático situado en el exterior o a una escultura, entre otras opciones”.

En cualquier caso, subraya, el pasillo no debería quedarse simplemente como una pieza distributiva sin más. “Es posible convertirlo en una superficie escultórica utilizando determinados elementos, como revestimientos, pavimentos y sistemas de iluminación específicos, para aportar un valor más artístico y estético al pasillo.”

La interiorista consultada también apuesta por el sentido decorativo para vestir aquellos pasillos que carecen del suficiente espacio para crear una zona funcional extra o en los que no se puede intervenir arquitectónicamente. “Escoger un original papel pintado o crear una galería de arte particular en una de las paredes del pasillo, con una buena composición de fotografías, ilustraciones u otras modalidades de cuadros, es un recurso sencillo y muy efectivo para decorarlo”, ejemplifica Bramona.

Por otro lado, los pasillos tradicionales de viviendas con techos altos pueden ser de gran utilidad, según recomienda, “para diseñar un altillo en el que almacenar elementos de uso esporádico, y así liberar el resto de la casa de piezas que entorpezcan y creen sensación de desorden”.

Recibidores y pasillos, ¿condenados a desaparecer?

 

Los nuevos modelos urbanísticos que se desarrollan en las grandes ciudades, en las que no queda terreno para construir en el centro de las mismas, plantean nuevos tipos de distribuciones interiores y exteriores que afectan a la existencia de los pasillos.

Este tipo de construcción se aleja de la fórmula de la manzana tradicional para crear edificios en los que se reduce la profundidad de la vivienda y aumenta la proporción de la fachada. Gracias a ello, es posible aprovechar más y mejor el espacio disponible, y reducir la necesidad de diseñar pasillos para comunicar las distintas estancias.

En lugar de pasillos se utiliza el recurso de pequeños distribuidores que conectan las distintas zonas de la vivienda. También adquieren mayor importancia los recibidores, especialmente en las viviendas unifamiliares. Así, según relata Hidalgo, en sus proyectos “los recibidores o halls de entrada se han convertido en elementos importantes de recepción de invitados, por ejemplo, o como piezas arquitectónicas esenciales para realizar una doble altura y conectar la planta baja y la planta primera, o como elemento que se une a la escalera de acceso a las plantas superiores, de modo que la escalera adquiere más protagonismo”.

Además, en este año tan particular, los recibidores se han convertido en estancias esenciales para mantener a salvo el resto de espacios de la vivienda si alguien llama a la puerta.

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