Qué tener en cuenta para crear un espacio de trabajo en casa

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El pasado fin de semana se decretó el estado de alarma en toda España. Como el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, puso en conocimiento de los ciudadanos, esto significa que no se puede salir del domicilio, salvo en situaciones muy concretas, y que es aconsejable ejercer nuestro trabajo en casa siempre que sea posible. Una recomendación, esta última, que se venía repitiendo en días anteriores y que ha provocado que parte de la población opte por el teletrabajo.

Los que no están habituados a esta modalidad, o la ejercen de manera esporádica, ahora se ven en la situación de crear un espacio de trabajo en su hogar. Tendrán que usarlo a diario y durante varias jornadas; al menos, hasta que se levante el estado de alarma que se prolongará, como mínimo, hasta el próximo 30 de marzo. Para seguir trabajando de la manera más eficiente, cómoda y saludable posible, al mismo tiempo que se atiende a los compromisos profesionales, no está de más seguir una serie de pautas.

Buscar el lugar idóneo

La primera decisión tiene que ver con el lugar elegido para nuestro nuevo puesto de trabajo. Lo ideal es tener una habitación aparte donde colocar todo lo que necesitemos, pero esta condición no siempre es posible porque el tamaño o la disposición de la vivienda no lo permiten.

Si no contamos con ese espacio específico, es muy tentador elegir el sofá porque, a priori, es el lugar más cómodo. Pero solo es una falsa sensación. Es un mueble pensado para el esparcimiento y el descanso, y no para pasar seis, siete u ocho horas trabajando. Además, colocar el ordenador sobre la mesa baja que suele haber frente a él, o sobre nuestras piernas, no es la mejor idea para mantener la salud postural.

trabajar en el sofá

Descartado el sofá, y sin una estancia aparte, hay que identificar otro espacio dentro de las posibilidades de cada hogar. Independientemente de las necesidades de cada trabajo, uno de los factores más importantes a tener en cuenta son las condiciones lumínicas.

La luz natural no solo nos mantendrá en contacto con el exterior, también mejora el bienestar y, por tanto, la eficiencia. Además, si la fuente de luz procede de una ventana, siempre podremos abrirla para que el ambiente no se enrarezca. En el caso de tener que utilizar iluminación artificial, es importante que sea lo más homogénea posible para evitar sombras y reflejos. Asimismo, es recomendable optar por luces LED, para no llevarnos ningún susto cuando llegue la próxima factura.

Un pequeño rincón en la cocina o el salón es la alternativa más adecuada, evitando, eso sí, situarnos en una zona de paso. Si se puede separar de alguna manera del resto de la estancia, con un biombo o una estantería, también ayuda a darle mayor identidad y mejorar la concentración. Y, por último, es preferible elegir un lugar alejado de la televisión o de otro tipo de distracciones.

Mobiliario y equipamiento

Como se adelantaba más arriba, usar el sofá como espacio improvisado para trabajar en casa no es buena idea, sobre todo si esa situación es repetitiva o se va a prolongar durante varios días. Es evidente que cada persona tiene unas necesidades, pero se da un factor común: hay que cuidar la salud postural. Es decir, hay que elegir el mobiliario adecuado teniendo en cuenta la ergonomía.

mobiliario trabajar en casa

Lo ideal es usar una mesa con el suficiente espacio para colocar en ella todo lo que necesitemos (ordenador, pantalla, documentos…). O, en su defecto, un mueble adicional para archivadores o tener a mano una impresora. Una opción muy apreciada es que la mesa se pueda elevar, lo que permitiría trabajar de pie siempre que se desee para ir cambiando de posición.

La silla debería cumplir con los mismos requisitos que las que se utilizan en oficinas presenciales: con ruedas, regulable en altura y con un respaldo que permita mantener la espalda recta para evitar molestias y futuras lesiones.

En el caso de utilizar un ordenador portátil, lo aconsejable es colocarlo sobre un soporte que eleve la pantalla hasta la altura de los ojos, y contar con una teclado y un ratón aparte. Para mejorar más las condiciones de trabajo, no viene mal disponer de una pantalla adicional a la que conectar el equipo –sobre todo si el tamaño de la del portátil no excede las 13”– y utilizarla siempre a una distancia adecuada. Nuestra vista lo agradecerá.

Crear un espacio de trabajo óptimo no es una cuestión menor. Hay tantas soluciones como hogares. El espacio disponible, la configuración que tenga la vivienda o el perfil de las personas que vivan en ella son determinantes. Sin embargo, considerar unas pautas básicas ayuda a seguir trabajando en un entorno que favorezca la productividad y, al mismo tiempo, se adapte mejor que nunca a nuestras preferencias y necesidades.

Imágenes: iStock/simonapilolla, Jacob Ammentorp Lund / TheRabbitHolePictures / gpointstudio

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