Estos son los trámites y documentos imprescindibles para poner en alquiler una vivienda

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¿Comprar o alquilar? Aunque tradicionalmente en España se optaba por la compra de un inmueble cuando llegaba el momento de emanciparse, cada vez son más los que ante esta pregunta responden: “alquilar”. Las razones pueden ser varias: el elevado precio de los inmuebles, la dificultad a la hora de conseguir financiación, la precariedad laboral, la movilidad… 

Pero lo que sí coinciden son los datos a la hora de observar esta tendencia. Por ejemplo, de acuerdo con la estadística de contabilidad nacional ofrecida por el INE, el gasto de los hogares españoles en el alquiler de su vivienda en 2018 registró cifras históricas, casi 21.000 millones de euros, un 1,4% interanual más y un 48,5% superior a 2008. 

Una segunda cifra que lo corrobora es que, en la actualidad, existen más de 3,25 millones de hogares en alquiler en España, un 17% del total de viviendas, lo que supone un 4,2% más frente al anterior estudio. Por su parte, en 2008 apenas se alcanzaban los 2,4 millones de hogares en régimen de alquiler, un aumento que representa el 35% de crecimiento en solo 10 años.

¿Qué necesito para poner en alquiler una vivienda?

Este aumento de la demanda, junto a la alta rentabilidad que en muchos casos representa contar con un inmueble alquilado, han animado a muchos propietarios a poner inmuebles vacíos en el mercado o, incluso, a comprarlos como inversión para alquilarlos posteriormente.

El proceso para alquilar una vivienda puede ser sencillo, siempre y cuando se cumpla con los trámites administrativos necesarios. A continuación, analizamos y detallamos cuáles son esos procesos y los documentos imprescindibles para llevarlo a cabo con todas las garantías.

Contrato de alquiler una vivienda

El contrato

Se trata del documento más importante. Es imprescindible que lo ratifiquen ambas partes y que en él figuren las siguientes condiciones y obligaciones legales:

  • Mensualidad, forma de pago y plazo del arrendamiento. Desde el año pasado, la duración mínima del contrato de alquiler, según el Real Decreto Ley 7/19, será de cinco años si el arrendador es persona física, y siete años, si es persona jurídica. El plazo puede ser inferior si lo pactan ambas partes, aunque, eso sí, se prorrogará hasta el mínimo fijado si el arrendatario no manifiesta su deseo de abandonar la casa.
  • Actualización anual de la renta.
  • Causas de resolución del contrato (retraso en los pagos, daños en la propiedad, etc.).
  • Condiciones del mantenimiento de la vivienda y de posibles actuaciones en la misma (reparaciones, obras…).
  • Importe de la fianza y de la garantía adicional, en el caso de que exista.
  • Inventario del mobiliario y de su estado en el momento de llevar a cabo el contrato, si lo hay.
  • Identificación del responsable del pago de los suministros, derramas u otros gastos de la vivienda.

Escritura o acreditación de la propiedad

Cuando un posible inquilino esté interesado en alquilar una vivienda, lo primero que deberá comprobar es que la titularidad de la propiedad se corresponde con la persona que va a firmar el contrato de arrendamiento. Por ello, el propietario del inmueble tendrá que aportar su DNI y la escritura de la propiedad. Otra opción menos frecuente es presentar una nota simple del Registro de la Propiedad que acredite que él es el dueño.

Inquilinos y arrendador

Certificado energético

Es un requisito obligatorio por ley que el propietario de una vivienda en alquiler incluya la etiqueta de eficiencia energética en los anuncios que lo publiciten, al margen de que será necesario que entregue una copia del certificado al futuro inquilino. 

Para que tenga validez, debe estar suscrito por un técnico competente y realizado con alguno de los documentos reconocidos por el Ministerio de Industria, Energía y Turismo, y debe renovarse cada 10 años.

El certificado de eficiencia energética puede aportar o restar valor al inmueble en función de la calificación que le adjudique. Los niveles energéticos pueden ir del  “A” al “G”, siendo A el más eficiente y G el menos eficiente.

Certificado energético en el alquiler una vivienda

Licencia de primera ocupación 

Aunque proporcionar la licencia de primera ocupación (LPO) a los futuros inquilinos no es obligatorio en todas las comunidades autónomas, algunas de ellas lo exigen en las viviendas de nueva construcción.

Se trata de un documento oficial en el que el propietario prueba que las obras ejecutadas se ajustan al proyecto de obra para el que se concedieron las licencias oportunas. 

Cédula de habitabilidad

Tampoco es obligatorio para formalizar el contrato, pero es el documento, expedido por la comunidad autónoma, que acredita su ubicación y que reúne los requisitos mínimos para que pueda ser habitada. Generalmente, deja constancia de su superficie y del equipamiento que tiene (cocina, baños, instalaciones, etc.), siendo muy útil para cualquier trámite que afecte al inmueble, ya sea alquiler, venta, el contrato de los suministros básicos (agua, luz, gas,….), etc.

Entrega de llaves de una vivienda

Depósito de la fianza

Tal y como indica la Ley de Arrendamientos Urbanos, la fianza que debe abonar un inquilino al alquilar una vivienda solo implica una mensualidad de la renta. En el caso de arrendamiento de uso distinto al de vivienda, tal y como indica la Ley de Arrendamientos Urbanos (LAU), la fianza será de dos años. Si se exigen otras cantidades, no se consideran fianzas, sino garantías adicionales.

El importe del mes de fianza debe ser depositado por el propietario de la vivienda en el organismo correspondiente de su comunidad autónoma, de modo que la Hacienda Pública tenga constancia de su arrendamiento.

Si no existe ningún contratiempo, el propietario deberá devolver el importe de la fianza tras finalizar el contrato. Eso sí, el casero puede negarse a hacerlo en su totalidad o en parte cuando:

  • El inquilino no cumpla con la obligación del pago de las mensualidades acordadas por el alquiler de la vivienda.
  • Existan facturas pendientes de pago.
  • Se hayan generado desperfectos provocados por el inquilino.

Facturas de suministros 

Aunque no es obligatorio que el propietario facilite esta documentación a los futuros ocupantes, siempre resulta adecuado hacerlo, ya que estos podrán comprobar que no existen pagos atrasados que puedan repercutirles. Será una manera de generar una mayor confianza entre arrendador y arrendatario. Lo mismo sucede con el Impuesto de Bienes Inmuebles (IBI).

Tener en cuenta todos estos trámites y documentos imprescindibles para el alquiler de una vivienda se convierte en garantía de que la operación se abordará sin complicaciones.

Imágenes: Ildo FrazaoGroup4 StudioAlberto MasnovofizkesPattanaphong Khuankaew

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