Así han cambiado los hogares españoles en los últimos 40 años

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Los hogares han cambiado mucho en las últimas décadas, y es que la nueva realidad social y económica ha dado lugar a nuevos tipos de familia. Antes estas eran más grandes, pero también había muchas menos. Ahora contamos con un mayor número de familias, pero con menos miembros.

La siguiente infografía recoge algunos datos que permiten comprobar los cambios que se han producido en las últimas décadas en nuestro país en ámbitos como la natalidad, el tamaño de las familias, el número de hogares, el tipo de familias e incluso la naturaleza de los matrimonios. La familia es una estructura dinámica en el tiempo, y así ha cambiado en las dos últimas generaciones.

Cada vez tenemos menos hijos

El número de nacimientos en España se ha reducido de forma notable en los últimos años. De 2,91 hijos por mujer en 1966, hemos pasado a 1,34 en 2017. Los factores son variados, pero sabemos con certeza que el fenómeno no solo afecta a nuestro país o a Europa. Es global.

Por un lado, el aumento de la calidad de vida, con foco en la higiene, la sanidad y las vacunas, ha hecho que la mortalidad infantil caiga en picado. En 1966 fallecían 36 de cada 1000 bebés nacidos, mientras que hoy la cifra cae por debajo de 2,7, y bajando lentamente con los años (pese a algunos picos).

Por otro, a medida que una economía se estabiliza se deja de ver a las futuras generaciones como capital humano. Sin tierras que labrar, por acudir a un ejemplo del primer sector del siglo pasado, deja de ser necesario tener más hijos.

Además, las sociedades y ciudades modernas constituyen una doble barrera para el crecimiento de las familias. Una vez realizada la inversión en vivienda, el número de habitaciones puede limitar las posibilidades de que vengan más miembros. Una barrera que también se ve refrendada por el deseo de los padres actuales de ofrecer a sus hijos todas las posibilidades posibles de cara a su futuro, algo que depende de unos ingresos que la crisis económica no hizo, en la mayoría de los casos, más que disminuir.

Más familias, más pequeñas

Los factores arriba mencionados, junto a otros como el aumento de la educación—el acceso de la mujer a la misma durante el siglo pasado— o la fertilidad, entre otros, llevan ineludiblemente a familias más pequeñas. Ahora los núcleos familiares más comunes son los de dos personas, seguidos por los de tres.

En 2017 los hogares españoles se repartían así: el 25% eran unipersonales, el 30% hacían vida en pareja, el 20% tenían tres miembros y el 17% cuatro. Solo un 5% (que se mantiene estable en la última década) pertenece a familias numerosas de cinco o más miembros.

Si observamos la infografía, vemos que el hogar unipersonal es el que más crece. Ha aumentado de manera notable en los últimos años, tanto con jóvenes independizados como con ancianos. Además, han surgido fenómenos sociales muy interesantes, como las parejas que viven en viviendas separadas.

También se ha reforzado el coliving (no solo entre los jóvenes) para compartir gastos y una misma infraestructura; e incluso hemos visto cómo algunos comercios pequeños a pie de calle eran reconvertidos en viviendas. Ya adelantábamos que las viviendas se han multiplicado, y debido a la falta de espacio han aparecido los minipisos.

Nuevas familias, nuevas realidades

La realidad familiar actual dista mucho de aquella que vivíamos hace décadas. Cada vez más personas de una misma familia trabajan. En 1978, solo el 42% de los miembros de una vivienda tenía un trabajo. Hoy lo tienen el 49%. Por supuesto, la estadística tiene en cuenta a niños y jubilados.

La apertura del mercado laboral a la mujer hace décadas ha transformado por completo la cara de nuestras familias. Ahora, lo normal es que todos los progenitores tengan su propia carrera laboral, y eso modifica nuestros hábitos, diseñando un nuevo tipo de familia.

Imágenes | Priscilla Du Preez, Brina Blum

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