Tú a tu casa y yo a la mía. ¿Son las casas individuales el futuro de las parejas?

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Desde hace poco más de cinco años se empezó a implantar en Estados Unidos y algunos países del norte de Europa un nuevo modelo de convivencia de parejas estables, en algunos casos parejas casadas, conocido como LAT (Living Apart Together), que podría traducirse como “viviendo en casas separadas”. Este fenómeno, consolidado como una tendencia al alza, consiste en formar parte de una pareja estable de larga duración o casada que no comparte la misma vivienda.

Fenómeno LAT en el mundo

Esta novedosa forma de vida cuenta con más de 2 millones de matrimonios LAT en Estados Unidos -alrededor del 7% de las parejas en ese país- y 2,2 millones de parejas LAT en Inglaterra, según una investigación de la empresa británica The Economic and Social Research Council. El Instituto de Estudios Demográficos francés desveló que en Francia el 10% de las parejas son LAT, mientras que en España este porcentaje se reduce al 8% del total.

Estas investigaciones muestran un perfil de pareja LAT formada por menores de 35 años (61%), jóvenes que valoran especialmente las fronteras individuales y el carácter personal como modo de crecimiento, sin desmerecer aquello que proporciona disfrutar de una pareja estable, eso sí, en hogares independientes.

Existe también otro grupo de parejas LAT, de entre 50 a 55 años, que escoge esta modalidad de convivencia por motivos distintos a los menores de 35 años. Así, en España este perfil de parejas concierne habitualmente a personas con hijos de relaciones anteriores que deciden apostar por esta forma de vida para poder asumir y encajar las responsabilidades individuales de cada uno.

Pros y contras de vivir en casas separadas

La ventaja principal del LAT se basa en la conservación de la independencia de cada individuo de la pareja, de modo que cada uno puede seguir disfrutando de su intimidad y momentos de soledad escogidos, en un espacio físico distinto.

Compartir tiempo de calidad con la pareja es otro de los puntos positivos: fines de semana, periodos vacacionales, salidas de diario excepcionales, etcétera, sin la necesidad de lidiar con los inconvenientes de la convivencia diaria.

Aunque son muchos los beneficios de esta nueva práctica, también existen desventajas. Ser pareja y vivir en casas independientes supone que el gasto se multiplique por dos, tanto a nivel de alquiler o hipoteca, como de servicios básicos (la luz, gas, agua…). Por su parte, compartir un alquiler o comprar en pareja puede ayudar a reducir los gastos y permite ahorrar para planes de futuro inmediato o a largo plazo.

Viviendas más pequeñas para parejas LAT

Generalmente, en este tipo de relaciones, cada miembro de la pareja vive en pisos de menos de 70 m2, con una o dos habitaciones, con especial preferencia por viviendas ubicadas en el centro de la ciudad. En el caso de las parejas LAT con hijos a su cargo. las necesidades inmobiliarias pueden ser distintas, ya que demandan contar con alguna habitación más o estar situadas cerca del centro de estudios de los más pequeños.

El modelo principal de vivienda de las parejas LAT con una edad comprendida entre 35 y 45 años es el de un piso o espacio diáfano tipo loft, mientras que los integrantes más jóvenes suelen encontrar en los estudios la mejor opción para vivir en el centro, debido a los precios más asequibles de este tipo de viviendas.

En las grandes ciudades, la demanda de inmuebles unipersonales ha crecido sustancialmente en los últimos años y ha provocado un incremento del precio de este tipo de viviendas. Barcelona se ha convertido, con un precio medio de compra de 3.383 €/m2, en la ciudad más cara del país, junto a San Sebastián (3.151 €/m2), Madrid (2.876 €/m2), Bilbao (2.143 €/m2) y Palma de Mallorca (1.995 €/m2). Entre las capitales de provincia más baratas de España se encuentran Castellón de la Plana (846 €/m2), Ávila (928 €/m2), Lleida (942 €/m2), Cáceres (973 €/m2) y Teruel (977 €/m2).

En cuanto al interior de la vivienda, las parejas LAT apuestan por espacios reformados con un índice de eficiencia superior al resto de hogares, con ambientes abiertos y cocinas integradas en el salón y el comedor. Todo ello para conseguir mayor luminosidad y amplitud. De modo que la zona de día se muestra diáfana y luminosa, aportando mayor sensación de amplitud.

Fotos iStock

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