Mudanzas 3.0: esto es lo que buscan las empresas en sus nuevas sedes

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La pandemia del coronavirus ha venido a acelerar una tendencia que se estaba produciendo en los últimos años: un cambio en la forma de entender el trabajo y, por tanto, en los espacios concebidos para ello, sobre todo en las oficinas. Compañías como Acciona, BNP Paribas Finance, Capgemeni, Deloitte, Atento o Wework, con sede en Madrid, ya se mudaron durante 2019. Entre las operaciones que se consolidarán este año en la capital figuran el traslado de las plantillas de ING y Sareb.

Nuevos espacios para nuevas necesidades

A priori, el aumento del teletrabajo en los últimos meses ha sido determinante en el cambio que está experimentado la demanda de oficinas, pero no es la única causa. Un reciente análisis publicado por la consultora inmobiliaria JLL añade otros tres factores que marcarán la configuración de estos espacios de trabajo tras la Covid-19: diseñar oficinas en las que se priorice la salud de quienes las usan, la implementación de tecnologías que apoyen el bienestar de las personas y faciliten el trabajo en remoto, y la búsqueda de ubicaciones que mejoren la movilidad.

“Factores como las nuevas tecnologías, la interacción entre las personas y la retención de talento tienen un impacto muy importante en cómo se estructuran las empresas hoy en día, y, al final, los espacios de trabajo tienen que reflejarlo”, nos explica Julio Olóriz, jefe de diseño de Tétris, una multinacional de matriz española especializada en la reforma de oficinas, locales comerciales y hoteles.

Fachada de la nueva sede de Sareb, ubicada al norte de Madrid, en el barrio de Mirasierra.

El informe ‘The future of global office demand’, desarrollado por JLL, apunta que para entender la transformación que están experimentando las oficinas hay que tener en cuenta cuál es su función, tanto desde el punto de vista de las empresas como de los trabajadores. Las primeras los ven como un espacio físico donde reunir a sus empleados y coordinar las actividades, la productividad y el rendimiento, e impulsar la creatividad. Además, son un escaparate de la propia marca y cultura de una empresa. Desde la perspectiva de los empleados, la oficina es un espacio donde se producen interacciones personales que la tecnología difícilmente puede replicar.

Por último, otra de las demandas que se han impuesto en el inmobiliario de oficinas tiene que ver con el medioambiente. “En este aspecto influye que la normativa ya obliga a cuantificar la eficiencia energética y la propia concienciación de las empresas. Hay entidades que nos piden desde optimizar el consumo del agua hasta utilizar materiales reciclados y reciclables”, recuerda Julio Olóriz.

Oficinas más sostenibles y flexibles

Alineadas con estas tendencias, compañías como ING y Sareb han iniciado sus respectivos traslados durante 2020. En el caso del banco holandés, su plantilla estaba repartida en varias oficinas pero hace unas semanas se reubicó a todos los empleados en unas nuevas instalaciones en el Campo de las Naciones. De momento, la sede recién estrenada solo será ocupada al 20% de su capacidad ante posibles rebrotes de coronavirus.

En Sareb, al mismo tiempo que se han establecido turnos rotatorios para hacer convivir el teletrabajo con el desarrollo de las tareas desde la oficina, se ha iniciado un plan de mudanza que estará completado a mediados de octubre. La compañía deja sus oficinas en el Paseo de la Castellana de Madrid y las sustituye por un edificio de su propiedad ubicado en la calle Costa Brava, 12, en el barrio de Mirasierra, como parte de su plan de optimización de recursos.

Sareb ha rehabilitado su nueva sede siguiendo, entre otros, criterios de eficiencia energética, lo que le ha llevado a obtener la certificación BREEAM, la distinción de construcción sostenible más reconocida a nivel mundial.

La reforma de las oficinas también ha estado marcada por la implantación de medidas anticovid que permitirán garantizar la distancia entre los puestos de trabajo e incrementar los niveles de ventilación en un edificio que cuenta con ventanas practicables a los patios. Sareb ha instalado un sistema de climatización por filtros y lámparas ultravioleta que eliminan las amenazas biológicas en el aire de ventilación. Asimismo, ha prescindido de la moqueta y ha instalado suelos de PVC higiénicos para favorecer un ambiente más saludable.

Interacción y privacidad, todo en una misma oficina

 Sareb ha apostado por el modelo open space para su nuevo edificio, en el que predominarán las zonas comunes de trabajo, sin despachos ni mesas asignadas. Unos espacios abiertos que favorecerán la interacción entre compañeros, el surgimiento de ideas y el fomento de la innovación, y que serán seguros también en la época actual porque de momento solo acogerán al 50% de la plantilla.

Tres imágenes del interior del nuevo edificio de oficinas de Sareb.

No obstante, los empleados también podrán encontrar lugares que garanticen la privacidad, faciliten la concentración y permitan la celebración de reuniones. En esa línea, la compañía habilitará espacios compartimentados individuales y grupales para quienes necesiten hablar por teléfono o mantener videoconferencias, entre otros. Son los conocidos como ‘Phone Booth’.

Espacios habilitados por Sareb para que los empleados puedan realizar llamadas y mantener videoconferencias.

Las oficinas seguirán evolucionando y, como resultado de esta crisis –apuntan desde la consultora inmobiliaria JLL–, desempeñarán un papel especialmente importante a la hora de impulsar el bienestar y la productividad en las empresas. Por un lado, la flexibilidad para poder trabajar desde casa se integrará a la perfección en la vida laboral, lo que podría beneficiar tanto a empleados como a empleadores. Por otro, el énfasis en el bienestar y una cierta reducción de la densificación, junto con las mejoras para fomentar la interacción tan difícil de lograr desde casa, van a constituir elementos que seguirán cambiando los espacios de trabajo en el corto y medio plazo.

Imágenes: Nuevas oficinas de Sareb

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