Ni a una residencia, ni con los hijos: los mayores se apuntan al ‘cohousing’

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¿Qué pasará con nosotros cuando seamos mayores? Esta pregunta ronda muchas cabezas en España, sobre todo en la actualidad. Hace décadas, la mayoría de la población sabía de antemano que su vejez transcurriría, tarde o temprano, en casa de sus hijos.

Hoy, en una sociedad cada vez más atomizada y con menos descendientes, ese futuro no está tan claro. Por eso hay personas que deciden tomar las riendas de su vejez y apostar por el cohousing, una alternativa a la dependencia de la familia y a las residencias de mayores que cada vez seduce a más jubilados.

España envejece a pasos agigantados. Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), uno de cada cuatro habitantes en 2033 tendrá 65 años o más. Hoy son uno de cada cinco. Además, de mantenerse las tendencias actuales, la tasa de dependencia de las generaciones mayores se elevaría desde el 54,2% actual hasta el 62,4% en 2033. Incluso la población centenaria se multiplicará: pasará de las 11.248 personas en la actualidad a las 46.366 dentro de 14 años.

Alternativa a las residencias y a vivir con los hijos

Cohousing aporta independencia a los mayores

Los datos ponen de manifiesto que las soluciones de habitabilidad para los mayores tendrán cada vez más importancia. En 2017, las plazas en residencias de mayores en toda España eran unas 366.633, según el CSIC. El número de habitantes de más de 65 años supera los nueve millones. A la escasez de plazas se suma el elevado coste que supone vivir en una residencia privada si no se consigue acceder a una pública. Asciende a unos 1.777 euros de media cada mes.

A las cifras de envejecimiento de la población y la escasez de plazas en residencias hay que sumar un tercer factor. Suele pasar desapercibido, pero es cada vez más importante. Muchos mayores rechazan ceder su autonomía y desean tener mayor capacidad de decisión acerca del lugar que habitan. Son personas con un nivel de formación y de exigencia sobre su propio destino mayor que el que tenían las generaciones anteriores.

Para gestionar esta realidad, resulta imprescindible encontrar alternativas de calidad que permitan disfrutar de los últimos años de vida en plenitud. El cohousing es una de ellas.

Qué es el ‘cohousing‘

El cohousing promueve un envejecimiento activo

El cohousing nació en los años 70 en Suecia, Holanda y Dinamarca como una forma de vida en comunidad. En un principio iba dirigida a ciertas elites y después se asoció con el movimiento hippie. Con el paso de los años, este concepto se fue adaptando a la Sociedad y a sus necesidades. Así es como se creó la variante del senior cohousing o cohousing para mayores,  consiste en cooperativas autogestionadas de personas mayores que viven en un entorno diseñado por ellas mismas.

La idea del cohousing para mayores consiste en promover un modelo residencial capacitante para que los mayores puedan disfrutar de bienestar y calidad de vida. Existen varias de estas iniciativas que ya funcionan en España, como Trabensol en Madrid, Convivir en Cuenca o Residencial Puerto de la Luz en Málaga. También hay otras en proyecto.

Las comunidades de cohousing para mayores se caracterizan por su autopromoción. Es decir, las personas que quieren vivir de esta manera son quienes diseñan intencionadamente el espacio físico en el que van a vivir y las actividades que se van a realizar, con el fin de favorecer la relación vecinal. Ellas mismas se encargan de gestionarlas y lo hacen sin jerarquías.

Equilibrio entre privacidad y comunidad

El cohousing promueve la independencia de los mayores

El modelo más habitual es el de amplias zonas comunes en torno a las cuales se disponen viviendas privadas y especialmente adaptadas a las necesidades de las personas mayores. Este es uno de los rasgos que distingue al cohousing de una comuna: sus integrantes mantienen su independencia residencial y económica. La economía compartida que existe es la que se destina a la gestión y mantenimiento de las zonas y actividades comunes. Al compartir servicios, recursos y espacios se reducen costes, consumos e impactos ecológicos.

De esta forma, se establece un equilibrio entre privacidad y comunidad: el cohousing anima a generar relaciones y a la gobernanza compartida, pero cada uno vive y gestiona sus propias finanzas como lo considera oportuno. Estos proyectos recuperan así las redes de apoyo y la gestión de lo común de las aldeas y las traslada a un entorno diseñado a medida.

Así se gestiona el ‘cohousing‘

El cohousing promueve actividades comunes

Estas comunidades cuentan con personal, empresas externas e incluso servicios municipales para promover las distintas actividades que tienen lugar en las zonas comunes. Estas pueden ir desde un servicio de peluquería a la práctica del yoga, meditación, tenis de mesa o talleres de memoria.

Las iniciativas de cohousing también pueden ofrecer a sus residentes servicios de restauración y hostelería, limpieza, así como cuidados médicos, de enfermería o terapias diversas. Lejos de convertirse en guetos, tratan de integrarse en los municipios en los que conviven y algunas de ellas incluso animan a los demás vecinos a participar de sus actividades.

En cuanto al modelo de gestión, el más extendido es el de cooperativa en cesión de uso. Esto significa que los residentes no son los propietarios de las viviendas, sino que tienen un derecho de uso delegable y transmitible.

En el caso de la cooperativa Trabensol, situada en Torremocha del Jarama (Madrid), cuando el socio deja el centro o fallece, se liquida a su favor o al de sus herederos la inversión realizada al inicio o se venden los derechos a un nuevo residente. Además, los residentes pagan cuotas mensuales que rondan los mil euros para los servicios y mantenimiento. También se ha constituido un fondo solidario para atender a los socios que se puedan encontrar en situaciones de necesidad o riesgo de manera puntual.

Aportar valor al suelo

Cuánto cuesta el cohousing

El cohousing no solo es una alternativa deseable para aportar calidad de vida a los mayores. Además, se contempla como una oportunidad de aportar valor a suelos municipales sin uso o en riesgo de degradación.

Un ejemplo de esto es el proceso de cohousing participativo abierto recientemente en Rivas-Vaciamadrid. Se llama Cohabita Rivas y contará con el apoyo del ayuntamiento tanto en la cesión de suelo público como en el propio proceso de diseño.

Las instituciones públicas contemplan actualmente el cohousing como una opción real para sus ciudadanos mayores. Las comunidades autónomas ya dan pasos en este sentido. Galicia ha decidido incluir este tipo de iniciativas dentro de su cartera de servicios. Baleares ha puesto en marcha el programa “Cohabita, viviendas protegidas en cesión de uso”, que fomentará cooperativas de vivienda protegida mediante la cesión de suelo público. Por su parte, Navarra ya estudia la adaptación de su legislación para reconocer las iniciativas de cohousing como “Entidades de Interés Social”, dada su contribución a la vida activa de las personas mayores.

El objetivo de esta práctica es evitar el aislamiento, optimizar recursos y construir un lugar donde vivir en plenitud es posible. Y nunca es tarde para conseguirlo.

Imágenes | iStock: shironosov KatarzynaBialasiewicz simonapilolla kasto80 Halfpoint yacobchuck

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