¿Cómo vivir más felices en casa? Aplica la filosofía Hygge y disfruta de un hogar perfecto

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Hace poco tiempo que empezamos a escuchar con cierta frecuencia la palabra Hygge -cuya pronunciación es “juga” y no tiene traducción-, un término originario de Dinamarca que se ha convertido en un auténtico fenómeno extendido por todo el mundo.

La filosofía Hygge consiste en entender la vida de forma distinta para disfrutarla gracias a la práctica de planes sencillos y confortables como herramientas para alcanzar la felicidad y bienestar absoluto.

En solitario o bien acompañados, el Hygge va más allá de un estilo decorativo, se trata de una filosofía de vida que se practica en el país nórdico desde hace más de dos siglos y que, en la actualidad, se ha extendido a todos los países escandinavos y, desde ellos, al resto de Europa.

Dinamarca, cuna del Hygge

 

Según el informe de World Happiness Report Update, Dinamarca es uno de los países más felices del mundo, junto a Suiza, Noruega y Finlandia, que ocupa en la actualidad el primer lugar.

Su felicidad no se establece únicamente por la voluntad y particular carácter de sus habitantes. Las políticas sociales que se aplican en Dinamarca, y muchos otros países nórdicos son factores clave para llegar a este estado de felicidad: una semana laboral de 35 horas, las excepcionales medidas de conciliación en el trabajo, los sueldos más altos del continente y sus circunstancias geográficas también influyen.

Aunque la climatología del país es realmente desfavorable, sus habitantes han aprendido a transformar sus hogares en auténticos refugios del bienestar, lo que ha provocado que el resto del mundo observe al pequeño país para interesarse por su forma de vida, más tranquila y acogedora, más familiar y casera.

El Hygge en la decoración

Convertir el hogar en un templo de recogimiento familiar, núcleo de la vida social danesa, es una de las claves del Hygge. Disponer de un hyggerkrog, un pequeño y confortable rincón en el que relajarse para disfrutar de un buen libro o escuchar música son algunos de los elementos imprescindibles de la filosofía Hygge, además del uso de materiales naturales, una iluminación cálida y acogedora, la utilización de colores neutros y el diseño de espacios para compartir.

oficina compartida

Luminosidad a raudales

La luz natural, un bien escaso en los países del norte de Europa, se convierte en uno de los elementos protagonistas de los hogares Hygge. Aprovechar al máximo la luminosidad que atraviesa las ventanas, evitando cubrirlas con cortinas y estores demasiado gruesos y pesados que bloqueen la entrada de los rayos de sol, servirá para disfrutar al máximo de la calidez solar. En cualquier caso, si es necesario utilizar una cortina o estor, es preferible decantarse por tejidos frescos, naturales y etéreos, en tonos claros y luminosos.

Colores neutros y naturales

El uso de tonalidades suaves y ligeras, especialmente blancos, grises perlados, marrones claros y beiges, tanto para pavimentos, paredes y mobiliario multiplicará la sensación de amplitud y luminosidad de cualquier espacio.

Iluminación cálida y confortable

Hay que evitar la iluminación artificial fría e impersonal mediante la aplicación de sistemas de iluminación equilibrados, en el que cada rincón cuente con una fuente de luz específica. Utilizar apliques o lámparas de techo para crear una iluminación ambiental, luces independientes para emplear puntualmente y diseños originales cálidos y acogedores permitirán adquirir una luminosidad más tenue y acogedora.

Madera natural, el material imprescindible

La madera natural, sin acabados artificiales ni exceso de barnices, se convierte en uno de los materiales estrella de los espacios Hygge. Estará presente para vestir el suelo o cubrir las paredes, en los muebles auxiliares y en todo tipo de complementos.

El tamaño no importa: un office en la cocina

La cocina es uno de los espacios más importantes en este tipo de hogares. Por ello, contar con un office aunque la cocina no sea de grandes dimensiones servirá para disfrutar de un desayuno o comida de diario en compañía de la familia o los amigos. En muchos casos las cocinas están abiertas al salón para crear un espacio más social en el que la comunicación es fundamental.

Crea el ambiente adecuado

El secreto de los espacios Hygge radica en sentirse cómodos, en disfrutar de los pequeños placeres de la vida y de la compañía de los seres más cercanos, por lo que los detalles ayudarán a diseñar ambientes 100%  Hygge. Escoger una buena música de fondo, iluminar los rincones con velas o crear bodegones de flores frescas y elementos vegetales para decorar cualquier rincón añadirá un detalle sereno, natural y personal al espacio.

Más tiempo para la familia y los amigos

Es una de las máximas de la filosofía Hygge. Pasar más tiempo junto a la familia y los amigos en casa, alrededor de una mesa, para disfrutar de pequeños o grandes placeres gastronómicos, tardes de charlas y juegos, son imprescindibles.

Evitar todo lo que puede romper la serenidad y el confort Hygge

Olvídate de pensar en el trabajo, las prisas, los problemas y el estrés cuando estés en casa. Para ello servirá apagar la televisión, los teléfonos móviles y las tabletas, objetos cotidianos que nos hacen la vida aparentemente más sencilla pero que impiden la comunicación directa y familiar que tanto fomenta este estilo de vida y movimiento decorativo.

Apuntarse a la moda del hyggeling se convierte en una gran alternativa para disfrutar más y mejor de un hogar más feliz y saludable. Funcionalidad, comodidad y sencillez para decorar y vivir felizmente.

Imágenes: iStock/monkeybusinessimages | iStock/Adrian Seliga | iStock/KatarzynaBialasiewicz | iStock/KatarzynaBialasiewicz | iStock/ChesiireCat | iStock/evgenyatamanenko

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