¿Qué es una vivienda adaptada? Así se adecúa un edificio a las personas con necesidades especiales

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Según datos del INE, en España hay alrededor de 3,8 millones de personas que sufren algún tipo de discapacidad física, sensorial o psíquica. De ellos, un buen número necesita contar con algún tipo de adaptación en su vivienda. No les vale cualquier piso, necesitan uno con algunos cambios con respecto a uno convencional y, por tanto, cuando buscan vivienda intentan encontrar una adaptada.

En la actualidad conseguirlo es más sencillo que hace unos años, ya que el sector inmobiliario ha comenzado a tener en cuenta sus necesidades. Y no sólo porque hay constructoras y grupos inmobiliarios que adaptan un cierto porcentaje de las viviendas de los bloques de pisos que construyen para venta o alquiler; también porque ya se suele indicar, como hace Sareb, en los listados de venta o alquiler si las casas están o no adaptadas.

Otro paso más ha llegado con la modificación de la legislación sobre vivienda, que obliga a adaptar todos los accesos de las zonas comunes.

Requisitos mínimos de accesibilidad para una casa adaptada

Los requisitos que debe cumplir una vivienda para ser considerada como accesible comienzan desde la puerta de entrada de su portal. Según la legislación vigente, desde diciembre de 2017 es obligatorio que los edificios residenciales tengan accesos que estén preparados para facilitar el tránsito de personas con discapacidad. Generalmente, la adecuación del sector inmobiliario a las necesidades de las personas discapacitadas empieza justo en este punto: dotar de accesibilidad a las entradas a los bloques de viviendas.

No sólo a su portal, sino a todas sus zonas comunes, incluidos los garajes y los trasteros. En el caso de los edificios ya construidos, cualquier vecino propietario mayor de 70 años o con discapacidad puede solicitar una mejora en su nivel de accesibilidad. La comunidad deberá asumir su pago, sin que sea necesario un acuerdo previo de la junta de propietarios.

Como consecuencia, los inmuebles tienen que contar con distintas soluciones para que todas las personas que quieran acceder a su interior puedan hacerlo sin problemas. Entre ellas, la instalación de rampas, ascensores o sillas y plataformas salvaescaleras. También es importante que las puertas de acceso tengan una anchura mínima para que puedan pasar por ellas las sillas de ruedas. Generalmente, este ancho mínimo es de 80 centímetros.

Modificaciones de las casas adaptadas

Las casas adaptadas a las necesidades especiales de las personas con discapacidad deben cumplir una serie de características comunes, que el sector inmobiliario está teniendo en cuenta desde que comienza su diseño. Gracias a ellas, el día a día de los discapacitados es mucho más cómodo y sencillo. Detalles tan insignificantes como que el ancho de todas las puertas de una casa sea como mínimo de 80 centímetros supone que se pueda acceder a todas sus estancias con una silla de ruedas. Lo mismo sucede con los pasillos. Si superan los 90 centímetros de ancho, las personas con discapacidad podrán recorrerlos sin problemas.

Las personas que tengan problemas serios de movilidad pero se desplacen sin silla de ruedas necesitan contar con asideros en las paredes en pasillos y estancias como el baño. Por su parte, los que las utilicen precisarán puntos de giro para que puedan realizar movimientos circulares de 150 cm de diámetro en diversas zonas. Los suelos de estas viviendas adaptadas, independientemente del nivel de discapacidad de sus ocupantes, deben ser antideslizantes. Tampoco han de contar con desniveles ni irregularidades, para evitar caídas.

Todo al alcance de la mano

Además de todas estas medidas, las casas adaptadas para personas en silla de ruedas deben tener muchos de sus elementos a una altura adecuada para ellas. Sobre todo, en el baño, la cocina y los armarios. Así, es normal que las constructoras a la hora de diseñarlas coloquen en ellas muchos armarios bajos.

El lavabo, por ejemplo, tiene que estar colocado a una altura de unos 80 centímetros del suelo, y tener 65 diáfanos debajo de él. Por supuesto, el cuarto de baño contará con una ducha a la que se podrá acceder con facilidad desde un lateral. En ella habrá un asiento y varios asideros para facilitar el aseo.

En la cocina, la encimera y el fregadero estarán situados a una altura parecida a la de un escritorio convencional. Esto es, no debe superar los 85 centímetros de altura. Los armarios, a ser posible, deben estar también bajo la encimera. Y frente a la puerta de la cocina y al fregadero se deben poder hacer giros con la silla, algo que debe diseñarse desde el principio. También hay que colocar los enchufes a una altura que resulte cómoda para personas discapacitadas. En algunas viviendas, además, se incorporan timbres de entrada conectados con el sistema de iluminación de la casa para personas con dificultades auditivas.

Estas y otras características ya están presentes en un número notable de viviendas que el sector inmobiliario destina al alquiler o pone a la venta. Son pequeños grandes detalles que para personas con discapacidad pueden suponer un aumento importante de su autonomía y calidad de vida.

Imágenes / iStock

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