Qué se puede hacer con una aldea abandonada (en cuatro casos reales)

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Puede ser en el atasco interminable de una gran ciudad, con la cara pegada contra el cristal de un autobús atestado de gente o durante un paseo por el campo en una escapada al pueblo… Cualquier momento es bueno para plantearse una pregunta que cada vez ronda más cabezas: “¿Y si me voy a vivir al campo?”. 

Se trata de un modelo de vida que ha ensalzado una parte de la población con la llegada de la pandemia de la Covid-19. Algunos se han planteado la mudanza definitiva a un entorno rural, y lo que es seguro es que muchos españoles elegirán este verano destinos nacionales de interior para evitar la masificación de la costa.

Lo cierto es que quienes han decidido instalarse definitivamente en el campo han encontrado oportunidades para convertir aldeas abandonadas en lugares con vida. Hoy se pueden encontrar conjuntos de varias viviendas en plena naturaleza, con manantial y terreno propios por menos de 90.000 euros. Ese es el precio medio de un piso de 65 metros cuadrados en España, según los últimos datos del índice Tinsa IMIE. Por esa razón, cada vez más personas vuelven su vista al campo al plantearse sus proyectos vitales

La gran cuestión es qué hacer con una aldea abandonada. ¿Qué proyectos se pueden desarrollar en lugares remotos que otros han dejado antes? Para responderla, no hay más que echar un vistazo a lo que ya han logrado algunos pioneros. La verdad es que se pueden hacer muchas cosas, desde disfrutar de la jubilación a explotar una aldea hobbit. El único límite es la imaginación.

Un cohousing para jubilados en Os Pretos (A Torre, Vilalba, Lugo)

 

Aldeas abandonadas en Os Pretos

Este es uno de los casos más sonados de reaprovechamiento del rural en los últimos meses. Un grupo de madrileños recién jubilados ha decidido disfrutar de su nueva vida sobre la verde alfombra de la Terra Chá lucense. Para ello, han comprado entre todos un núcleo en la parroquia de A Torre, en Os Pretos, que después se convertirá en un cohousing donde convivirán.

Aunque la idea de trasladarse a un espacio remoto pueda parecer insensata para personas de cierta edad, lo cierto es que no lo es si se elige bien la localización. El lugar de Os Pretos, al que este grupo pretende mudarse, cuenta con buena comunicación con Vilalba, la cabecera de comarca, e incluso con la capital, Lugo. La autovía está a cinco minutos en coche y el bar de la zona, Casa Alejandro, a tres.

Esta situación les garantiza un acceso fácil y rápido a servicios médicos, administrativos, comercio y alternativas de ocio. Al mismo tiempo, pueden disfrutar de la tranquilidad que les ofrece un entorno natural privilegiado. Sin duda, un plan más que adecuado para la jubilación.

Un paraíso para intelectuales en Ferrería (Bravos, Ourol, Lugo)

Intelectuales en Bravos (Ourol)

Otro ejemplo más en Lugo, una provincia que acusa especialmente el abandono del medio rural y el envejecimiento de su población. Detrás de esta idea está un académico holandés que decidió cambiar la universidad por un pequeño rincón en A Mariña Occidental. En la Ferrería de Bravos decidió instaurar su propia heterotopía: un refugio para intelectuales llamado The Foundry.

Después de unos cuarenta años abandonada, la Ferrería de Bravos cobró de nuevo vida. Lo hizo como un lugar al que podían acudir artistas y pensadores a reflexionar y vivir lejos de los márgenes que, según su promotor, encorsetan la vida académica. Para alojarse allí no es necesario pagar un precio, sino ayudar a rehabilitar los edificios y tener ciertas inquietudes intelectuales. Parece que el concepto funciona: de un núcleo sin electricidad, agua caliente o incluso sanitarios se ha pasado en un par de años a un complejo con cocina profesional, seis baños, huerto y unas once habitaciones funcionales.

Una ecoaldea en Matavenero (El Bierzo, León)

Matavenero dentro de la ecoaldea

La ecoaldea de Matavenero es la constatación de que una vida alternativa en el campo es posible. De hecho, lleva en funcionamiento más de 30 años. Fue en 1989 cuando un grupo de personas se dispuso a vivir el crudo invierno de El Bierzo en tipis, tiendas cónicas similares a las que utilizaban los indígenas en Norteamérica.

Poco a poco, las casas y el entorno de esta aldea, que llevaba décadas abandonada, se fueron restaurando. Hoy, Matavenero cuenta con una casa infantil y una escuela para los niños del pueblo, una cocina con comedor, panadería con horno de leña, una tienda, un bar y distintos espacios para encuentros y actividades de artesanía. 

Esta ecoaldea recibe cada año a turistas y también a personas que quieren experimentar durante una temporada cómo es la vida en contacto con la naturaleza. Para quedarse más de diez días, es necesario solicitar una invitación al consejo del pueblo.

Una aldea hobbit en Nueva Zelanda (y otra, cómo no, en Lugo)

Hobbiton en Nueva Zelanda

El medio rural es tan elástico que incluso ofrece la posibilidad de recrear lugares fantásticos y sacarles partido comercial. Esto incluye los que salen en las novelas de J.R.R. Tolkien, como es el caso de la aldea Hobbiton. 

Hoy es posible sentirse Frodo por un día en Matamata (Nueva Zelanda). Allí se construyó una réplica de Hobbiton en un lugar llamado Alexander’s Farm para rodar la versión cinematográfica de la trilogía. En ella no falta detalle: desde la casa de Bilbo Bolsón al campo de la fiesta, pasando por la taberna The Green Dragon. Los fans de la obra de Tolkien pueden pasear por los distintos espacios, acudir a espectáculos e incluso celebrar allí su boda, en el caso de los más entregados a la causa de la Comunidad del Anillo.

Esta iniciativa ha inspirado un proyecto similar en las antípodas, concretamente en la parroquia de Galdo (Viveiro, Lugo). Una emprendedora que reside en la zona ha comenzado allí la construcción de tres casas hobbit que destinará a turismo rural y eventos.

Hobbiton en Galdo (Viveiro, Lugo)

Los tres apartamentos contarán con decoración inspirada en la obra de Tolkien. Más allá del alojamiento de los turistas y la celebración de eventos, la iniciativa pretende también impulsar el turismo marinero para crear valor en el entorno. Por eso, ofrecerá visitas a la lonja y promoverá actividades de pesca deportiva.

Crear valor en el medio rural

Aldeas abandonadas crean valor

La compra y rehabilitación de aldeas abandonadas no solo ofrece la posibilidad de iniciar una nueva vida. Repoblar estos lugares y dedicarlos tanto a residencia como a proyectos empresariales contribuye a crear valor y fijar población en zonas perjudicadas por los movimientos demográficos de las últimas décadas.

Esta es la razón por la que existen distintos incentivos para animar a las personas a permanecer e incluso mudarse al medio rural. Desde subvenciones por conectarse a internet por satélite a ayudas a la compra de viviendas o al emprendimiento en zonas despobladas, todas estas medidas tratan de apoyar a aquellos interesados en dar una oportunidad a ese campo que ya habitaron sus abuelos.

Imágenes | Unsplash: Andres Iga, Annie Spratt. Flickr: M. Pellitero. Ana García Novo.