Diez puntos que tener en cuenta si te preocupa el impacto ambiental de tu vivienda

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La Sociedad valora cada vez más la reducción del impacto ambiental. Esto se aplica al estilo de vida, a los objetos que compra y, por qué no, a las viviendas sostenibles en las que invierte. Además, con frecuencia, bajar el impacto conlleva reducir el consumo eléctrico o de gas, lo que a su vez nos ayuda a ahorrar.

Si estás buscando vivienda y te preocupa el impacto ambiental, te mostramos algunas claves para minimizarlo. No todas las soluciones son aplicables a la vez, y tampoco influyen del mismo modo. Sin embargo, tenerlas presentes pueden ayudarnos a elegir mejor nuestro futuro hogar.

Paredes y ventanas, mejor de calidad

Buena parte de la etiqueta de certificación energética de la vivienda aparece como resultado de su envolvente. Es decir, de cómo es la piel exterior de la vivienda. A menudo la calidad de la fachada exterior y los tabiques guardan relación, por lo que podemos ver si escuchamos a los vecinos.

Una prueba similar que no requiere herramientas especializadas consiste en escuchar el exterior con las ventanas cerradas. A mayor aislamiento, menos ruido. Como punto a favor en caso de envolventes poco cuidadas, todas pueden ser tratadas para minimizar el impacto, aunque tienen un coste elevado.

Ahorrar buscando el tamaño óptimo

Invertir en una vivienda teniendo en cuenta la cantidad de espacio que necesitaremos en los próximos años es un factor de compra inteligente. Después de todo, una casa excesivamente grande requerirá más recursos para su climatización y mantenimiento. Sin necesidad de acudir a un minipiso, tengamos presente el tamaño ideal.

Vivir entre pisos aporta estabilidad térmica

Como resultado de lo anterior, vivir entre pisos aporta estabilidad térmica porque reduce el área expuesta al exterior. Como ejemplo, un chalet unifamiliar tendrá cinco superficies expuestas al aire mientras que un piso intermedio solo tendrá dos. Esta última es una opción mucho más responsable, y asequible.

oficina compartida

Evita zonas ventosas en regiones frías

El viento en una o varias fachadas aumenta el coeficiente de conductividad térmica. Es el motivo por el que cuando sopla viento tenemos más frío. A mayor velocidad del aire exterior, antes pierde calor una casa.

Esto aplica también a edificios muy altos: a determinada cota del suelo, el viento sopla fuerte en las ciudades. A la inversa, si vivimos en una zona cálida, el viento podrá ser una herramienta para evitar el aire acondicionado. No serán viviendas pasivas, pero es una aproximación interesante.

La orientación es muy importante

En líneas generales se aconseja una fachada al sur o suroeste para regiones frías, y una al norte o noreste para regiones cálidas. La primera ayudará a elevar la temperatura al ser el sur la dirección con más insolación. La segunda facilitará la refrigeración de nuestra futura casa. Podemos pensar en ello como una climatización pasiva que evitará un gasto durante décadas. También se puede tener en cuenta a la hora de compra un local comercial.

¿Hay vegetación junto a tu ventana?

Arbolado en ciudad sostenible

Si queremos hilar fino al localizar nuestra futura vivienda, pero también si vivimos en una como las de abajo y queremos disminuir nuestro impacto, busquemos vegetación.

En horizontal sobre suelo ayuda a refrigerar; sobre paredes y techo (pensemos en áticos soleados) estabiliza la temperatura. Los árboles frondosos en la fachada sur son fantásticos a la hora de absorber la insolación solar. Y un análogo ocurre en zonas frías con árboles altos que evitan el impacto del viento.

Lo ideal para climas templados como el nuestro son árboles de hoja caduca en la fachada sur, algo muy frecuente en España. En invierno el tronco pelado dejará pasar la radiación, y en verano las hojas evitarán que el calor llegue a nuestra fachada. Es una forma inteligente de construir.

¿Hay cerca transporte público?

Uno de los modelos urbanísticos con mayor impacto ambiental es el barrio americano típico de chalets unifamiliares. Su peso puede observarse en el consumo energético per cápita: 12.984 kWh en EEUU frente a la media mundial de 3.127 kWh, o la europea de 5.908 kWh.

Arbolado en ciudad sostenible

La elevada distancia entre viviendas hace difícil el transporte público, lo que obliga a los inquilinos a usar el privado, de mayor impacto. Se puede ahorrar en transporte y vivir de forma responsable decantándose por una vivienda que esté cerca de servicios públicos: colegios, centros de salud, transporte, etc.

Mercados locales en las inmediaciones

Como continuación del punto anterior, el consumo local es uno de los pilares básicos de la reducción del impacto ambiental. Desplazar alimentos para su consumo tiene un coste, de ahí que con frecuencia los consumidores busquemos de temporada y, si puede ser, de cultivo local.

Además de los consejos referentes a la elección del piso perfecto en base a su calidad, forma y localización, también debemos tener en cuenta todas aquellas actuaciones que harán reducir nuestro impacto. Aislar la fachada o prescindir del gas en favor de calefacción eléctrica son acciones que podemos realizar una vez la hayamos comprado.

Imágenes | Brandon Griggs, Grant, Johan Mouchet, Blake Wheeler

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