En busca de una residencia de estudiantes para el nuevo curso

Tiempo de lectura: 5 minutos

Con el verano llega para miles de estudiantes que se incorporarán a la universidad el principio de una nueva etapa. Muchos eligen estos meses para encontrar alojamiento de cara al siguiente curso. Una de las opciones más populares son las residencias universitarias, que ofrecen comodidad, buenas instalaciones y, sobre todo, la posibilidad de hacer nuevos amigos.

“El objetivo es concentrarme en la carrera, así que mis padres creen que es mejor buscar una residencia que un piso, ya que así me evito limpiar, comprar o cocinar”, nos comenta Pablo A., de León, que en unos meses se traslada a Madrid para estudiar Ingeniería de Telecomunicaciones.

Como Pablo, son muchos los estudiantes y padres que “están pateándose” las distintas ciudades universitarias españolas buscando un lugar donde residir el próximo curso. La demanda de plazas en residencias ha crecido tanto durante los últimos años que ha propiciado un aumento de la inversión en este tipo de activos. Analizamos las cifras que hay detrás de este mercado y qué es lo que mueve a los jóvenes a elegir este tipo de alojamientos.

Un negocio en alza

Según el informe ’Residencias de Estudiantes. Un sector en pleno desarrollo’ de JLL, a finales de 2018 operaban en España 1.025 residencias universitarias y colegios mayores, sumando un total de más de 90.000 plazas. La demanda de plazas en estos centros no se corresponde con la oferta, ya que según el estudio de JLL existe un desajuste de aproximadamente 400.000 plazas.

En este contexto, en los últimos años se ha registrado un aumento de la inversión en este tipo de activos, con las residencias de Madrid y Barcelona como principales destinos. Además, las nuevas construcciones permitirán incorporar 6.200 camas adicionales para el alojamiento de estudiantes, cifras necesarias para dar servicio a los miles de jóvenes que cada año optan por las residencias universitarias.

Madrid es la ciudad con más residencias de estudiantes de España.

Es también en esas dos ciudades en donde se encuentran los precios más elevados. Según el informe de JLL, los precios más altos se dan en Madrid, donde la renta mensual media es de 800 euros (excluyendo comidas). La capital española es además la ciudad que más estudiantes recibe y más oferta de residencias y colegios mayores ofrece (alrededor de 140). En precios la segunda ciudad es Barcelona, con un importe medio de 713 euros.

La falta de oferta y una atractiva rentabilidad (5% según el estudio de JLL) está propiciando la llegada a este segmento de nuevos jugadores, sobre todo grandes inversores inmobiliarios y fondos de inversión, en busca de un mayor rendimiento de su capital.

Lo más importante: los servicios

“En principio quería irme a un piso, pero una amiga aconsejó que fuese a una residencia porque te dan todo hecho. Hay comedor, llegas y tienes la comida hecha, te limpian la habitación… Evita todo lo que hay que hacer en un piso”, explica Maite Carlos La Peña, estudiante de tercero de Bellas Artes en la Universidad de Cuenca.

La residencia Alonso de Ojeda, en la que se aloja Maite Carlos, dispone de habitaciones individuales y dobles, servicio de limpieza y lavadora, un gimnasio, áreas de estudio, salas de televisión y, por supuesto, red wifi. Cuenta también con una sala para los estudiantes de Bellas Artes que, como Maite, necesitan un espacio más amplio para trabajar.

A la hora de elegir residencia de estudiantes, los jóvenes buscan comodidad y buenos servicios.

“La elegí por todo esto, pero también por la ubicación: es la más céntrica. Hay una más cerca de la universidad pero queda lejos del centro. Está está a cinco minutos de la universidad y a cinco minutos del centro”, señala la estudiante.

Alejandro García estudia Ingeniería Electrónica en la Universidad Carlos III de Madrid. Lleva dos años viviendo en el Colegio Mayor Fernando Abril Martorell y repetirá un tercero. “En mi caso no tuve muchas opciones para elegir porque es la única residencia que hay en Leganés”, explica el estudiante. “Pero lo que buscaba es que fuese económica, que me permitiese conocer gente, que las habitaciones estuvieran bien y que me diesen la comida. Aquí tienes otros añadidos, como por ejemplo una cancha de voleibol y un gimnasio. No lo veo indispensable, pero está muy bien”.

Aunque el concepto es similar, existen algunas diferencias entre las residencias y los colegios mayores. Históricamente, estos últimos estaban ligados a la propia universidad o a grupos laicos o religiosos. Hoy en día, además de alojamiento, algunas ofrecen actividades culturales, académicas, religiosas o deportivas. Sin embargo, tanto los estudiantes como las universidades suelen referirse a los mismos como residencias, usando el término general.

Amigos y mucha vida social

Otro de los motivos que animaron a Alejandro García a optar por una residencia fue la posibilidad de conocer gente. “Yo soy de Zamora y venía a Madrid, una ciudad en la que no conocía a nadie. En estos casos creo que lo mejor es una residencia, porque estás más en contacto con otros estudiantes, llega mucha gente nueva y es más fácil hacer amigos”, señala.

Como Alejandro, muchos estudiantes dejan su provincia o incluso su comunidad autónoma para realizar sus estudios. Según los últimos datos del informe CRUE3, un total de 332.354 estudiantes de universidades presenciales se matricularon en una provincia diferente de la de su origen en 2018 en España, con el fin de completar sus estudios superiores.

Las residencias permiten también conocer estudiantes extranjeros, que vienen con una beca Erasmus o con otros programas desde cualquier parte del mundo. En general, es una buena opción para hacer amigos. “Se hace mucha vida social. De hecho, tengo más amigos de la residencia que de la carrera. Estás 24 horas con la gente y se hace mucha amistad”, cuenta Maite Carlos.

Alejandro coincide. “Vivir en una residencia ofrece mucha vida social y se sale mucho”, explica. “De hecho, me quedé porque hice amigos, lo paso bien y el ambiente me gusta. Es muy cómodo vivir aquí”.

La posibilidad de hacer nuevos amigos hace también que muchos jóvenes elijan vivir en residencias de estudiantes.

Las diferencias entre pequeñas y grandes ciudades

Al igual que sucede con la compra o el alquiler, vivir en una residencia en Leganés o en Cuenca tiene sus diferencias. En primer lugar, el precio: Alejandro paga 760 euros mensuales y Maite, 420, ambos por una habitación doble con pensión incluida.

Hay diferencias, también, en la demanda de plazas y los requisitos de entrada que determinan las residencias. “En la mía es un poco difícil encontrar plaza, porque es la única que hay al lado de la universidad de Leganés”, señala Alejandro García. “Piden una nota de bachillerato cerca del 7 y algo. No es súper complicado pero sí te obliga a esforzarte un poco”.

Maite Carlos, sin embargo, encontró más disponibilidad. “Hice la selectividad en septiembre y pensaba que no tendría plaza, pero no hubo problema. Hay otra residencia más cerca de la universidad que se llena antes, pero en esta aún había plazas”, explica. Sin embargo, sí tienen en cuenta la nota media para conceder mejores habitaciones a los estudiantes de segundo año.

Este verano, la carrera para encontrar plaza ya ha comenzado. Miles de estudiantes hacen ya sus reservas, animados por la idea de disfrutar de un ambiente más divertido y sencillo durante su primera experiencia fuera de casa.

Imágenes | Unsplash/Scott Webb, Unsplash/Jeff Sheldon, Unsplash/DISRUPTIVO, Unsplash/Thought Catalog

¡Suscríbete a Huellas by Sareb!

Suscríbete y recibe información y artículos sobre las nuevas formas de vivir en las ciudades, su futuro y el del sector inmobiliario.

Suscribirme

Lo que contamos