‘Silver economy’: así son las áreas de negocio a explotar con el envejecimiento de la población

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España suma algo más de 47 millones de habitantes, de los que el 19% son mayores de 64 años. Un porcentaje que, si se mantienen las tendencias demográficas actuales, alcanzará al 25,2% de la población en el año 2033. Esto significa que residirán 12,3 millones de personas mayores de 64 años, 3,4 millones más que en la actualidad, según las previsiones del Instituto Nacional de Estadística (INE).

 Esta franja de edad demanda servicios y productos que respondan a sus necesidades impulsando nuevas oportunidades de negocio. Es lo que se denomina silver economy, dirigida a mayores de 50 años y que, según recoge la Comisión Europea en un informe desarrollado junto a Technopolis y Oxford Economics, ya es la tercera economía más grande del mundo, solo por detrás de Estados Unidos y China.

Turismo de ocio y de salud

Poner fin a la etapa laboral cuando llega el momento de jubilarse normalmente significa que se dispone de más tiempo libre. Las personas más activas empiezan a cumplir uno de sus sueños: viajar. A nivel mundial, la población de más de 50 años gasta 109 trillones de euros por año en sectores directamente relacionados con el turismo, cerca del 3% del PIB. 

Además de contribuir a la creación de 100.000 empleos e inducir a un mayor crecimiento económico en otros sectores relacionados con el ocio, según recoge la investigación de la Comisión Europea.

«La silver economy, dirigida a mayores de 50 años, es la tercera economía más grande del mundo según la Comisión Europea, solo por detrás de Estados Unidos y China»

De esta forma, el turismo deja de ser un negocio estacional y se reconvierte según el tipo de visitante en cada época del año. El envejecimiento de la población ha dado lugar a políticas turísticas como el European Senior Tourism, con el que se trata de adaptar las expectativas y las necesidades de este colectivo. Problemas de movilidad o de salud suelen ser algunas de ellas.

Junto a estos viajes dirigidos a un público sénior, está la modalidad del turismo sanitario: se planifican para recibir algún tipo de tratamiento relacionado con la salud fuera del lugar de residencia. Según recoge el informe Turismo de Salud, del Ministerio de Industria, Energía y Turismo, el ciudadano europeo de avanzada edad que llega a España en busca de tratamiento sanitario de calidad es el perfil más claro del “turista del futuro”.  Los tratamientos más demandados están relacionados con la mejora de la calidad de vida, dependencia, afecciones relacionadas con la vejez, así como tipo balneario; al mismo tiempo que buscan actividades complementarias relacionadas con el buen clima, como playa, mar y naturaleza. 

Asistencia domiciliaria

La asistencia sanitaria remota es una de las utilidades más saludables del internet de las cosas. Cada vez son más los mayores que saben desenvolverse con un teléfono móvil y utilizar aplicaciones como WhatsApp. 

Ese aprendizaje digital abre un nuevo campo para los wearables, dispositivos para llevar puestos capaces de monitorizar nuestras actividades y nuestra salud, entre otras cosas. Ya existen en el mercado productos especialmente diseñados para sobrellevar mejor los achaques de la edad, como una lámpara que avisa de posibles caídas a los servicios de emergencia o a un familiar, accesorios que avisan de la localización exacta con solo pulsar un botón y otros que monitorizan el ritmo del corazón. El objetivo, en estos casos, es que la edad no sea un impedimento para seguir siendo independientes durante el mayor tiempo posible.

En el área de la asistencia a personas dependientes, están empezando a surgir startups que se han fijado en este nicho de mercado: las necesidades de las personas de edad avanzada. Las españolas Joyners y Cuore Care son una muestra de ello. Estas plataformas ponen a disposición diferentes servicios que se pueden solicitar vía web o app móvil. Entre ellos están recordatorios para tomar la medicación, ejercicios para mantenerse activos o solicitar la asistencia a domicilio de un profesional. Incluso se encargan de tareas como la limpieza del hogar.

Nuevas formas de convivencia

El envejecimiento de la población también está cambiando el negocio inmobiliario. Por un lado, las residencias de ancianos han afianzado su modelo de negocio, tanto para aquellos que necesitan asistencia médica permanente, como para los que prefieren pasar su tiempo en compañía. Según las últimas cifras proporcionadas por CBRE, correspondientes al año 2016, en el mercado español hay 5.519 residencias para la tercera edad y casi 376.000 camas (75% privadas y 25% públicas).

«Debido al envejecimiento de la población, las residencias de ancianos han afianzado su modelo de negocio al mismo tiempo que empiezan a surgir otros modelos de convivencia, como el cohousing«

En esta consultora inmobiliaria calculan que el déficit es de 100.000 camas, y que será necesario duplicar la oferta actual en los próximos 30 años llegando a las 800.000 camas disponibles. Solo así se alcanzará el nivel de cobertura estipulado por la Organización Mundial de la Salud (OMS), que recomienda que haya cinco camas por cada 100 habitantes mayores de 65 años. En España el promedio está en 4,3 camas.

Una alternativa a las residencias que está surgiendo en los últimos meses es el cohousing. Siguen la estela de los espacios compartidos para vivir (coliving) y trabajar (coworking) que ganan adeptos entre los más jóvenes. Los mayores de 65 también ven en esta filosofía de vida una forma de afrontar gastos, compartir aficiones y disfrutar de la compañía de personas con sus mismos intereses. En definitiva, una forma de vida en comunidad.

Suelen adoptar un modelo cooperativista, por los que sus futuros habitantes son quienes deciden cómo va a ser ese espacio y cómo se va a organizar. Hay varias iniciativas que ya está funcionando en España, como Trabensol en Madrid y Residencial Puerto de la Luz en Málaga; y otros proyectos en marcha como Abante Jubilar Sevilla.

Junto a estas áreas de negocio, el informe de la Comisión Europea apunta también a otras que actualmente solo están en desarrollo, y que se presentan como generadores de oportunidades, como los automóviles sin conductor o la robótica. Si sus estimaciones se cumplen, en 2025 la silver economy generará 6,4 trillones de euros y 88 millones de puestos de trabajo, lo equivale al 32% del PIB y al 38% del empleo de la Unión Europea.

Imágenes: iStock/simonapilolla, franz12, simpson33, KatarzynaBialasiewicz

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