La vivienda y la oficina del nuevo trabajador híbrido y nómada digital

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Oficinas y hogares evolucionan para dar respuesta a las necesidades del nuevo experto todoterreno, un nómada digital o trabajador híbrido, capaz tanto de trabajar desde cualquier rincón del planeta como de conjugar jornadas en remoto y en persona.

La pandemia ha impuesto un cambio acelerado tanto en el trabajo como en la forma de concebir el empleo. La tan arraigada presencialidad cede terreno ante modelos a distancia o híbridos que conllevan también una transformación de los propios espacios donde se trabaja. 

La oficina del nuevo perfil de trabajador

Si el teletrabajo desbancará a la rutina de acudir cada día a un lugar físico para desempeñar un empleo solo lo podrá decir el tiempo. Sin embargo, el hecho probado durante el obligado experimento de la pandemia es que el teletrabajo es una fórmula válida que reporta incluso beneficios, desde una mayor productividad a una reducción de desplazamientos, con el consiguiente recorte de emisiones al medio ambiente.

No obstante, ni todas las tareas ni los distintos empleados se adaptan de igual modo al teletrabajo:

Nómada digital

Para el nómada digital, su oficina es el mundo: el desempeño de su profesión es totalmente independiente del lugar donde se encuentre, por lo que requiere tan solo de conexión a internet y de un ordenador. 

Con internet trabajamos en cualquier lugar

Trabajador híbrido

A medio camino entre ese tipo de trabajador y el que acude cada día a la oficina está el híbrido. Es, coinciden los expertos, el modelo más probable de afianzarse, una vez superada la crisis sanitaria, pues ciertos días continuará acudiendo a la sede de su empresa, mientras que otros días podrá trabajar desde casa o el lugar que elija

Flexibilidad: clave en la nueva forma de trabajar

Bien por conciliación familiar o por haber descubierto durante el confinamiento que se rinde mejor en la intimidad de su hogar, desde una recóndita cabaña en el campo o en un bullicioso café de cualquier ciudad del mundo; tanto quienes optan por convertirse en nómadas digitales como quienes combinan presencialidad y teletrabajo comparten una misma exigencia: la flexibilidad para decidir desde dónde y cómo trabajar.

Esa demanda de flexibilidad se extiende no solo al empleo, sino al propio lugar en el que se trabaja. Cuando las luces de las oficinas se apagaron en marzo de 2020, quedaron en penumbras salas y salas repletas de escritorios. En ocasiones, dispuestos incluso en cubículos que, pese a la proximidad, disuadían del contacto humano

Una nueva forma de trabajar descubierta durante la pandemia

La necesidad de relacionarse cara a cara y lo enriquecedor que resulta a efectos creativos o de resolución de problemas es una lección aprendida durante la pandemia, por lo que parece claro que ese aprendizaje se volcará también en los espacios. El trabajador híbrido acudirá solo ciertos días a la oficina y será para realizar tareas concretas, desde reuniones a trabajo en equipo. Y para ello necesitará espacios de usos múltiples.

Espacios adaptados al trabajador híbrido que no siempre trabaja desde la oficina

Puestos de trabajo móviles: el fin de la mesa propia

En esa forma de trabajar pierde peso el concepto de mesa propia e inamovible. El mobiliario ya no sirve para un único propósito y su valor reside en la facilidad para ser desplazado y ajustarse a la necesidad del momento. Incluso las paredes se mueven para adaptarse en tiempo real a las demandas. Ya sea una tormenta de ideas o una tarea de concentración absoluta, el espacio debe proveer la respuesta

Zonas comunes mejoradas

En ese rediseño de la oficina juegan también un papel importante las áreas comunes donde el intercambio de ideas fluye sin rigidez y se estrechan los vínculos sociales perdidos durante la crisis sanitaria. Los espacios exteriores se convierten asimismo en un activo al alza, pues tras el confinamiento el contacto con la luz natural y las zonas verdes escala posiciones en la lista de necesidades. 

Videollamadas, más allá de la pandemia

Se acuda o no a la oficina, lo cierto es que las videoconferencias universalizadas durante la pandemia han llegado para quedarse. Ello requiere de una adaptación en la oficina, que debe estar dotada de salas adecuadas tanto en diseño como en tecnología.

Sala de reuniones presencial y online

Hasta ahora, las estancias para reuniones consistían en una mesa, con un monitor en un extremo en el mejor de los casos. Algunos gigantes tecnológicos están incorporando ya mesas diseñadas en consonancia a la pantalla, equipos de proyección, micrófonos y cámaras individuales que eviten la sensación de distancia a los participantes, tanto a los que están en remoto, como a los presenciales. 

Touchless

La tecnología irrumpe también para sustituir potenciales focos de contagio. El touchless se impone así a botones de ascensores o puertas y el reconocimiento facial a las tarjetas de acceso. 

El hogar ahora también es oficina

En su nuevo uso como espacio de trabajo, también el hogar se transforma; lo que presenta retos en distintos aspectos. ¿Cómo separar lo laboral de lo personal, adaptarse a continuos cambios en una misma semana o cómo asegurar que las herramientas están en la ubicación adecuada en cada momento? 

Viviendas con zona de trabajo

Una estancia específica que haga de despacho es una característica cada vez más demandada en las viviendas. Si se trata de una casa compartida con más personas, que esa zona de trabajo sea independiente de las áreas comunes es también determinante para evitar distracciones.

Puesto de trabajo acondicionado en casa

Nuevas preferencias en el hogar

La comodidad y amplitud del hogar ganan peso frente a la ubicación, así como terrazas y jardines para tomarse un respiro al aire libre

Por rendimiento y salud, también la luz natural es un factor a tener en cuenta. Incluso para el bolsillo conviene no olvidar esa característica, pues el impacto será menor en la factura eléctrica. Claro está que, a más horas en casa, mayores consumos, lo que provoca un incremento en el interés por las energías renovables

Un puesto de trabajo cómodo y en casa

En el caso del trabajador híbrido, el éxito depende en buena medida de la capacidad para realizar una transición fluida entre la oficina y el hogar. Por ello, conviene que el espacio en casa se asemeje al utilizado en la empresa. No se trata de copiar cada detalle, sino los aspectos básicos de organización. Por ejemplo, colocar el teléfono, la papelera o los cajones (y lo que se guarda en ellos) de forma similar. También disponer de una tecnología parecida ayuda, como el mismo tipo de ordenador.

Y no menos importante por evidente que pueda parecer en pleno siglo XXI: la conexión a internet de alta velocidad no llega igual a todos los lugares e incluso varía dentro de la misma vivienda. Cuidar este aspecto y cualquier otro detalle aporta comodidad y suma productividad, ya sea en un puesto de trabajo convencional o en casa.

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